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El cambio climático podría provocar olas gigantescas en nuestras costas

Olas del mar

DepositPhotos

14/06/2020 - 07:00

El calentamiento global provocaría tormentas más extremas y con ello un aumento regular del tamaño de las olas en ciertas costas que desencadenarían más inundaciones.

Según un nuevo estudio, se prevé que durante los próximos años si continúa el calentamiento global en nuestro planeta, se produzca vientos de tormenta más fuertes, lo que provocaría olas mucho más grandes y extremas que las actuales.

El calentamiento global no solo traerá un aumento paulatino de las temperaturas durante las próximas décadas, sino que también afectará a la extinción de miles de especies, al deshielo y a la presencia de tormentas cada vez más fuertes, lo que provocaría unos vientos huracanados más frecuentes que derivarían en olas extremas en nuestras costas.

Así han llegado a la conclusión investigadores de ingeniería de infraestructura de la Universidad de Melbourne, donde simularon el cambio climático de la Tierra bajo diferentes condiciones de viento, recreando tormentas simuladas para evaluar la magnitud y la frecuencia de estos eventos extremos que se convertirían en regulares durante las próximas décadas.

En el informe aclaran que si no frenamos las emisiones globales, habría un aumento de hasta un 10 % de la frecuencia y magnitud de olas en regiones oceánicas extensas. En concreto la zona más afectada por estas horas extremas sería la que forma el Océano Austral.

Y es que más tormentas extremas provocarían un aumento del nivel del mar y daños en las infraestructuras, algo preocupante en vista de que alrededor de 290 millones de personas en todo el mundo ya viven en regiones donde hay un 1 % de probabilidad de inundaciones cada año. “Un aumento en el riesgo de eventos de olas extremas puede ser catastrófico, ya que las tormentas más grandes y más frecuentes causarán más inundaciones y erosión de la costa”, afirma el profesor investigador Ian Young, de la Universidad de Melbourne.

De esta manera, las costas de Australia, el Pacífico y América del Sur, podrían contar con estos eventos regulares extremos para finales del siglo XXI.

Los resultados que hemos visto presentan otro caso sólido para la reducción de emisiones a través de la transición a la energía limpia si queremos reducir la gravedad del daño en las costas mundiales”, afirma Alberto Meucci, uno de los investigadores principales.

[Vía: Futurity]