Comer carne no es sano, ¿afirma eso la ciencia?

¿Qué es LIFE?
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Es cancerígeno comer carne.

De forma reciente se han publicado documentales e informes que vinculan el consumo de carne, sobre todo de carne procesada a distintos tipos de enfermedades, entre ellas la más temida: el cáncer. Sin ir más lejos, la propia Organización Mundial de la Salud dio la voz de alarma hace ya algunos meses.

Sin embargo, ¿qué hay de cierto en esto? ¿Es sano comer carne? ¿Es peligroso hacerlo? Qué es peor, ¿comerla o no comerla? Los estudios publicados pueden parecer contradictorios, y es que más allá de las conclusiones científicas hay mucho de ideología a la hora de dar relevancia a algunos aspectos o a otros.

A continuación trataremos de desglosar qué dicen los estudios que conocemos hasta ahora y en qué se traduce para ti: ¿es seguro comer carne sí o no?

El informe de la OMS que pone el acento sobre la carne procesada

Como ya hemos dicho, la carne procesada y la carne roja son considerados elementos cancerígenos por la OMS, que ha incluido ambos alimentos en el Grupo 1 de estas sustancias. Es el grupo menos peligroso de todos, lejos del tabado, por poner un ejemplo.

¿Qué significa exactamente esto? Que una exposición prolongada a este tipo de compuestos aumenta el riesgo de sufrir varios tipos de cáncer. Eso no implica que debas dejar de comerlos en absoluto: aumenta el riesgo si te alimentas a diario o varias veces a la semana de carnes procesadas. Si llevas una dieta equilibrada y variada, no debes preocuparte.

Para ser más exactos, el riesgo es un 18% mayor por cada 50 gramos de carnes rojas o procesadas que consumas a diario. Eso da una cantidad aproximada de medio kilo de carne de este tipo cada 10 días.

El el grupo 1 de elementos cancerígenos para la OMS hay compuestos o actividades que no se consideran peligrosas en absoluto, como trabajar en una peluquería, en una fábrica de refrescos o las virutas de la madera.

¿Significa esto que debes dejar de comer carne roja?

Volviendo al grupo 1 de carnes cancerígenas, hay que abundar de nuevo en la misma advertencia: dejarlas de comer por completo no es más sano que hacerlo de vez en cuando. Como señala el Cancer Council, este tipo de carnes es una fuente fiable de vitamina B12, proteínas y otras sustancias necesarias para nuestro organismo.

Evidentemente, hay otras formas de conseguir proteínas -con la vitamina B12 es más complicado- para aquellos que deciden dejar de comer carne o alimentos de origen animal. Sin embargo, con comer carnes rojas con moderación no deberías tener problemas de ningún tipo.

Según otro estudio, a diferencia de lo que ocurre con estos tipos de carne, no se ha encontrado evidencia de que el pollo o el pescado puedan causar cáncer colorrectal.

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Más allá de las carnes procesadas: ¿es segura la carne que compras en el supermercado?

Hay otra vuelta de tuerca a la polémica sobre si es sano comer carne, si es cancerígeno o si es seguro su consumo en absoluto. Independientemente de los elementos cancerígenos de los procesados, cada vez más personas piensan que los alimentos que proceden de mataderos no son seguros.

El argumento es que el trato que reciben los animales en estos lugares no garantiza su calidad como alimento destinado al consumo humano. En este tema no queda más que remitirnos a lo que las autoridades sanitarias dicen: es totalmente seguro si estos lugares han pasado las pertinentes inspecciones.

Los antibióticos o las enfermedades sufridas por el ganado son demasiadas para destinar su carne al consumo humano. Son dos argumentos recurrentes aunque carezcan de evidencia científica para respaldarlos. En primer lugar, un veterinario debe supervisar el estado del animal antes de ser sacrificado e introducido en la cadena alimentaria de la población. De encontrarse enfermo, es separado inmediatamente antes de hacerlo, algo que beneficia no sólo al consumidor sino al propio ganadero y productor.

Dicho veterinario no sólo examina el estado de salud del animal, sino que también analiza la cantidad de antibióticos y otras sustancias que le han sido suministradas de forma artificial. De superar la cantidad recomendada y segura para el consumo humano, se frena el proceso de producción. Así lo prescribe el propio Ministerio de Sanidad.

Actualmente no hay ningún estudio riguroso que demuestre que la cantidad de antibióticos o que la forma de sacrificar a los animales pongan en peligro la salud humana. Es peligroso comer más carne roja y procesada de la cuenta porque incluye elementos cancerígenos, no porque la normativa no se esté cumpliendo.