Skip to main content

La NASA se despide de la Voyager 2 durante 11 meses y nadie sabe si podrá recuperar el contacto con ella

Espacio

09/03/2020 - 09:09

La sonda Voyager 2 lleva viajando 43 años por el espacio, alejándose cada vez más de nosotros. Aun así, a más de 18 mil millones de kilómetros de nosotros sigue acordándose de su hogar natal y mantiene permanente contacto con la NASA, pero durante 11 meses tendrá que volar por ella sola

La Voyager 2 estará incomunicada durante 11 largos meses, en los cuales la antena que suele recibir sus mensajes y contestarla desde la Tierra necesita una reparación en profundidad. Desde Canberra, Australia, la gigantesca antena que suele vigilar el épico viaje de esta sonda necesita una puesta a punto

Las encargadas de mantener el contacto con este tipo de sondas, son las antenas que forman Deep Space Network (DSN). Tienen sede en Goldstone (EE.UU.), Canberra (Australia) y Madrid (España). Tanto la NASA como otras agencias espaciales, la europea ESA o la japonesa JAXA utilizan estas instalaciones para seguir en contacto con todas las misiones que han mandado a explorar el espacio más lejano. 

La sonda Voyager tarda en recibir los mensajes de la Tierra 17 horas, y otras 17 para hacernos llegar su respuesta a través de la antena más grande de las que se encuentran en Canberra, la única que puede hablar con ella por su posición. Estas comunicaciones sirven, además de para conocer dónde se encuentra la Voyager 2 o qué está descubriendo en su periplo por el espacio, también se utilizan para resolver problemas

La actual tecnología permite que, a tantos kilómetros de distancia, se puedan solucionar posibles fallos del sistema de estas sondas, pero para ello es necesario mantener el contacto. Durante esos 11 meses de desconexión, la antena de 70 metros de diámetro entrará en un proceso de reparación para después trabajar en otros proyectos que se van a realizar en Marte

Tal y como han explicado en The New York Times, la sonda Voyager 2 seguirá enviando mensajes que se recibirán a través de las otras tres antenas más pequeñas que hay en Canberra, pero éstas no podrán responderle. Si durante estos meses la sonda sufre algún problema, sus responsables la verán quejarse sin poder ayudarla y, teniendo en cuenta los años que tiene y lo lejos que está ya, podría ser la última oportunidad que se tenga para hablar con ella. 

Recordemos que esta sonda lanzada al espacio a en 1977, salió de la heliosfera, la burbuja de plasma que produce nuestro Sol y que ocupa la mayor parte del sistema solar. Después de esta fase empieza la Nube de Oort, la última región donde aún se encuentran objetos afectados por la gravedad de sol, es la última frontera del sistema solar. La NASA calcula que ambas sondas sólo resistirán 26 años más hasta que su baterías se acaben.