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Super Guppy, el monstruo de la NASA que se traga naves espaciales

Super Guppy NASA

30/11/2019 - 07:05

Orion, la nave espacial que será la piedra angular de la misión Artemis 1, ya ha dado su primer vuelo. Sin embargo, no lo ha hecho por sí misma, sino abordo de un avión de la NASA tan grande que es capaz de tragarse naves espaciales. Se trata del Super Guppy, un auténtico monstruo que asustaría a más de uno si sobrevolara su casa.

Artemis 1 es el plan de la NASA para llevar a la humanidad, de nuevo, a la Luna, y ha volado desde el Centro Espacial Kennedy en Florida hasta la base de la NASA en Ohio, y todo a bordo de otro avión.

Os estaréis preguntando cómo es posible esto, ya que un avión normal no puede con una nave espacial... y menos llevarla ''en el maletero''. Bien, es que el Aero Spacelines Super Guppy no es un avión normal y corriente. Solo hay unos pocos como él en el mundo y, curiosamente, no es el más potente, pero sí el que más espacio interior tiene.

Los Super Guppy son aviones gigantescos que nos recuerdan al Beluga de Boeing. Están diseñados para llevar cohetes y naves espaciales, directamente, de un lado a otro del país y la NASA es el principal cliente de estos monstruos con alas.

No tiene una forma convencional debido a que el morro se abre por un lateral, como si fuera la puerta de un coche, para meter toda la nave espacial sin necesidad de desmontar las partes. Como decimos, no es el más grande o potente, los Beluga son capaces de cargar más peso, pero el de la NASA tiene más espacio de carga.

Concretamente, la de este Super Guppy es de 7,6 metros de diámetro y 34 metros de largo. Esto es impresionante ya que su longitud total es de 44 metros. Es decir, solo deja 10 metros para combustible y los cuatro tripulantes.

Super Guppy NASA

Con sus 47 metros de altura y su envergadura de 47 metros, es capaz de llevar una carga de 24.720 kilos, algo que hay que sumar a sus, ya de por sí elevados, 46.039 kilos. La velocidad máxima que alcanza es de unos ''modestos'' 463 kilómetros por hora, y tiene una autonomía de algo más de 3.200 kilómetros, que no está nada mal teniendo en cuenta el peso.

Como os podéis imaginar, ver volar esta bestia es algo impresionante, y os dejamos el vídeo del aterrizaje de hace solo unos días:

No son aviones nuevos, que se diga, pero la NASA vuelve a demostrar que si algo con unos cuantos años a sus espaldas funciona... no hay que tocarlo.

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