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Errores que día a día cometes con tu móvil sin que te des cuenta

Móvil estropeado

Pixabay

Enrique Fernández

24/09/2020 - 17:07 | Actualizado 25/09/2020 - 05:30

No cargar correctamente la batería, exponer el teléfono al sol o dejárselo a tu hijo para que juegue con él son errores comunes en los que puedes caer en el día a día, y que terminan siendo fatales para la salud de tu móvil.

Cada día cometes estos 17 graves errores con tu móvil sin darte cuenta. Aunque no lo parezca es perjudicial para tu teléfono y se terminará dañando. 

Intenta no convertir estos errores en costumbre, de lo contrario el tiempo de vida de tu teléfono puede ser más corto de lo que imaginas. Estos son los 17 errores más comunes que puedes cometer a diario con tu móvil. También los que puede ocasionarte él a ti.

Esperar a que se agote la batería para cargarla

Una de las operaciones más sensibles en un teléfono móvil es la carga de energía. Las actuales baterías de los móviles están compuestas de iones de litio, y esto provoca que tengan un número limitado de ciclos. Por tanto si esperas a que se agote por completo para volver a cargarla habrás gastado uno de estos ciclos.

La solución es hacer pequeñas cargas a lo largo del día, y no esperar a que la energía se encuentre bajo mínimos. Si haces pequeñas recargas antes de que se agote, y nunca llegas a su carga mínima ni máxima, ese ciclo completo se retrasa, y la batería dura mucho más tiempo. Si haces mal este proceso la vida de tu teléfono puede reducirse a la mitad.

Instalar aplicaciones de fuentes desconocidas

Lo más seguro es utilizar Google Play. De hecho es la única fuente que te garantiza un nivel de seguridad elevado (y aún así hay veces que se cuelan apps maliciosas). Si una aplicación no aparece en la tienda de Google, desconfía. Y si no haces caso a este tipo de recomendaciones y bajas una app de una página web desconocida, es posible que tu móvil termine siendo víctima de un malware o de un software espía.

No revisar los permisos de las aplicaciones

Cada vez que instales una aplicación en tu teléfono debes revisar qué permisos le estás concediendo. Algunas de ellas, sobre todo las gratuitas, aprovechan los permisos para espiar el contenido que tienes almacenado en el móvil, por ejemplo las fotografías y vídeos. Si una app te exige una gran cantidad de permisos a la hora de instalarla, pon tus sentidos en alerta.

 

Para comprobar los que ya tienes acude al apartado de ajustes y posteriormente al de aplicaciones, una vez ahí puedes echar un ojo a los permisos de todas las apps. Si alguno te parece sospechoso o abusivo desinstala la aplicación.

Dejar el móvil al sol

Esto es algo tan habitual como dañino para la salud de tu teléfono. El mayor enemigo para un smartphone son las temperaturas, tanto si hace demasiado frío o demasiado calor. Cuando expones el teléfono al sol la batería se calienta, y notarás que la carcasa empieza a quemarte los dedos de forma más exagerada de lo habitual.

En el peor de los casos el calor puede hacer que la batería explote, aunque lo normal es que se limite a dañarla y a reducir su tiempo de vida. También debes vigilar que el sol no se refleje en tu teléfono a través del cristal de una ventana.

Otro consejo es no cargar la batería justo después de haber utilizado un juego o una aplicación exigente. Si la carcasa del teléfono quema, no conectes el cargador bajo ningún concepto. La recarga no va a ser eficaz y los componentes químicos del móvil reaccionarán mal.

Descargar ficheros extraños

Es el camino más fácil para llenar tu teléfono de virus y elementos que pueden perjudicar su funcionamiento. Los ficheros que escapan de la legalidad o los archivos pirateados como películas o libros provocarán que salte el antivirus. Intenta tenerlo actualizado, aunque lo más seguro es no descargar contenido de dudosa procedencia.

Cuidado con los correos electrónicos

Este consejo es válido para cualquier dispositivo en el que utilices tu correo electrónico: nada de seguir las instrucciones de los mensajes que te prometen dinero fácil o cuantiosos cheques de descuento en tiendas.

Mucho cuidado también con los supuestos avisos de tu entidad bancaria para que cambies la contraseña. Si picas en ellos puedes acabar perdiendo el acceso a tu cuenta y terminará en manos de algún pirata con ganas de conseguir dinero fácil. Ningún banco contacta con sus clientes a través del correo electrónico para llevar a cabo procesos tan sensibles como un cambio de contraseña. En caso de duda contacta tú con ellos.

Dejar el móvil a tus hijos

Una práctica extendida y que es peligrosa tanto para el niño como para el dispositivo. Un bebé o un chico de no demasiada edad no suele estar preparado para utilizar el móvil.

Tablets para niños
Kelly Sikkema -

Unsplash

Pueden romperlo al darle un golpe, rajar la pantalla o estropear el puerto de carga de la batería. Por no hablar de que a través de internet tienen acceso a contenidos que no son apropiados para su edad: vídeos para adultos, juegos, descargas de ficheros extraños...

Los móviles resistentes al agua no soportan el cloro o la sal

Si vas a la playa o a la piscina es buena idea dejar el teléfono en casa, así evitas accidentes y situaciones que no deseas. Aunque tengas un teléfono resistente al agua has de tomar ciertas precauciones.

La certificación IP en los móviles, que asegura el funcionamiento del dispositivo ante ciertos contactos prolongados y profundidades, no es fiable al 100%. Además, siempre se habla de resistencia a agua dulce. El agua salada del mar y el cloro de la piscina producen daños en cualquier smartphone.

Conectarte a redes públicas abiertas

Las redes de WiFi abiertas pueden suponer un alivio para el usuario, ya que no se ve obligado a gastar su tarifa de datos cuando se encuentra en un centro comercial, una estación de autobuses o incluso un parque. Sin embargo, utilizar este tipo de redes acarrea ciertos peligros que es mejor evitar. Nunca sabes quién hay detrás de esa red, quién la maneja y con qué intenciones. Al conectar tu teléfono a ella el dispositivo se hace vulnerable a tácticas como el phishing, que tratan de robar tus claves y contraseñas.

Además, los criminales crean redes abiertas con nombres muy parecidos o idénticos al de las redes públicas oficiales. El engaño, en este caso, es especialmente peligroso. Si utilizas una de estas conexiones evita acceder a tu cuenta bancaria o a páginas como la de Hacienda o Sanidad. Hazlo sólo cuando estés en casa o uses la tarifa de datos.

Utilizar cargadores no oficiales

También es peligroso usar cargadores con cables estropeados o defectuosos. La explicación es sencilla: pueden provocar daños irreversibles en la batería, descargas eléctricas y en el peor de los casos una explosión. Usar un cargador falso o no oficial es un pequeño respiro para tu bolsillo si se te ha roto el original, pero también supone una pésima decisión.

Para detectar un cargador falso has de fijarte en ciertos detalles: brillos e imperfecciones en el final del enchufe, un peso demasiado ligero y tamaño más grueso de lo normal. Estas son señales habituales de que el dispositivo no es original. Si no quieres que se estropee tu cargador oficial no lo enrolles ni lo guardes en lugares con alta temperatura.

No leer la letra pequeña de las aplicaciones que descargas o servicios en los que te registras

Muchas apps, juegos y herramientas exigen ciertos permisos a las funcionalidades de tu dispositivo así como a información personal. Por ejemplo el acceso a tu galería de fotos o a datos personales que después pretenden comercializar. Por cuestiones de privacidad y seguridad has de leer las instrucciones de cada aplicación que descargas y conceder sólo los permisos que consideras adecuados.

Dejar el GPS y otros servicios activos de forma continuada

Si no estás utilizando funcionalidades como el GPS, el NFC o la conexión por bluetooth lo mejor es que los dejes todos desactivados. Suponen un gasto de batería evitable y tenerlos activados continuadamente acaba por desgastar el teléfono.

Localizador GPS
Toptellite

También se trata de una cuestión de privacidad. Si mantienes el GPS encendido a todas horas y un delincuente tiene acceso a tu teléfono conocerá tus movimientos y el lugar en el que te encuentras. También puede ser una información suculenta para empresas que se enriquecen vendiendo datos a terceros.

Guardar fotos privadas en álbumes públicos

Aunque no resulte dañino para tu teléfono sí que puede ocasionarte problemas. La sincronización con la nube es un método eficaz para almacenar imágenes y acceder a ellas desde diferentes dispositivos, pero si no tienes el cuidado suficiente puede provocarte un disgusto.

La privacidad y la intimidad corren cierto riesgo si no tomas precauciones al utilizar las nuevas tecnologías. Cualquier foto de carácter íntimo debe ser guardada en una carpeta privada, que no tenga permisos para guardar el archivo en la nube. De lo contrario, si alguien roba tu cuenta o accede a ella tendría a su disposición un material con el que extorsionarte. Lo mismo puede suceder si te sustraen el teléfono. Una buena opción es crear carpetas privadas a las que sólo se pueda entrar a través de una contraseña.

No actualizar el firmware

Las aplicaciones y funcionalidades del teléfono funcionarán peor si no lo mantienes actualizado, el dispositivo se volverá más lento, perjudicando a la experiencia del usuario. También puede ser peligroso para la seguridad, ya que los elementos de protección contra los virus no responderían con toda su capacidad. Afortunadamente, el firmware suele actualizarse de forma automática. Si no es así saltará una notificación en la pantalla para que lo actives tú.

No hacer copias de seguridad

Almacenar un documento importante en un solo dispositivo es una idea peligrosa. Si de verdad quieres conservar fotografías, vídeos y archivos que son importantes para ti, ya sea por temas personales o de trabajo, has de tener a mano varias alternativas.

El ordenador portátil, la nube, un disco duro externo o un sencillo pendrive son opciones más que útiles para usar en el día a día. De este modo, si uno de ellos se estropea o falla siempre te quedará la copia de seguridad que has hecho en otro dispositivo.

Poner el móvil boca abajo sobre una mesa

Suele hacerse si estás en un bar o un restaurante, aunque también en casa si no quieres que nadie lea los mensajes que llegan a tu dispositivo. Evita esta costumbre, lo mejor para la salud de tu móvil es guardarlo en el bolsillo.

La mesa puede estar sucia y llenar de polvo la pantalla, además de arañarla o mojarla. Por no mencionar que un teléfono colocado en la mesa de un lugar público es un regalo para la vista de los amigos de lo ajeno.

No desinstalar aplicaciones

¿Para qué quieres algo que no vas a usar? Las apps ocupan espacio, consumen batería y algunas de ellas son muy exigentes para el teléfono. Si notas que el dispositivo se ha ralentizado en los últimos días tal vez necesitas borrar aplicaciones y documentos que no necesitas.

Apps

Lo mismo ocurre con las imágenes y los vídeos. Tener la memoria del teléfono ocupada casi en su totalidad por los archivos que se envían a través de los grupos de whatsapp acaba siendo una molestia. Haz una limpia de archivos cada cierto tiempo. Si no quieres deshacerte de ellos siempre te queda la opción de hacer una copia de seguridad.

Fuentes: ComputerHoy, 20 minutos, BBC, El androide libre, El Mundo, DataPrius

Artículo original de Enrique Fernández publicado en Business Insider España