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Robots al rescate en la lucha contra la pandemia que asoló al planeta entero

Pepper robot

SoftBank robotics

11/07/2020 - 06:35

Nos prometieron que la tecnología y los robots llegarían para ayudar y cuidar de los humanos, y así ha sido. Ante la crisis sanitaria global provocada por el coronavirus, en los sectores más afectados como hospitales y supermercados han proliferado los robots capaces de llevar a cabo una amplía variedad de tareas.

Acompáñenos en este viaje alrededor del mundo. Mientras Fernando Simón sale en la pantalla de televisión dando las cifras de fallecidos de las últimas 24 horas, en ese momento, un robot analiza de manera mecanizada hasta 2.400 test PCR al día en el Hospital de la Paz en Madrid. A más de 1.179 km de distancia, en los pasillos del Hospital Circolo di Varese en Italia una enfermera se cruza con un pequeño robot entrando en la habitación de un paciente, es el puente de unión entre el enfermo y el médico, así evita que los sanitarios se contagien.

Los pacientes se sorprenden al ver entrar al robot, pero los que ya deben estar más que acostumbrados son los habitantes de ciudades como la de Wuhan. China ha desplegado por sus calles un gran número de robots, cuya función es desinfectar todo lo que se encuentran en su camino

Esta es una muy pequeña muestra de la cantidad de robots que han salido al rescate cuando los humanos más les necesitaban. Llevábamos años oyendo hablar de lo que podían hacer estas máquinas por nosotros, pero es ahora cuando se ha visto patente la capacidad que tiene ya la tecnología para llegar allí donde las personas no pueden.

Mientras las familias se recluían en casa y mantenían el contacto con las videollamadas o se acostumbraban a la fuerza al teletrabajo y a asistir a clase desde casa, los robots han salido a la palestra y han desempeñado un gran número de tareas para ayudar a los humanos.

Principalmente se está destacando la relevancia de estas máquinas en los sectores más esenciales en la lucha contra la pandemia. Hemos visto drones sobrevolando ciudades en busca de personas con síntomas o que no mantuvieran la distancia de seguridad. También los hemos visto iluminando desde el cielo con potentes focos para que los operarios trabajaran de noche en la construcción del hospital de campaña de Wuhan, zona cero del coronavirus.

Fuera de los servicios esenciales, las personas también ha encontrado en la tecnología un apoyo para seguir con sus vidas. Productos como los drones o robots han servido para pasear perros cuando sus dueños no tenían permiso para salir a la calle, o sustituyendo a estudiantes en su graduación, que asistían por videollamada a la ceremonia desde sus casas.

Índice de contenido:

Los robots al servicio de la salud

Relacionados con el ámbito sanitario podemos encontrar un gran número de robots que durante este año han servido de apoyo para uno de los sectores más presionados. Así vemos como Pepper (fotografía principal) pone en contacto a familiares y enfermos mediante una videollamada o como en la UCI del Hospital de Varese, el robot Sanbot Elf visita paciente a paciente dirigido por el médico desde otra sala. 

robot

grupo add

Apodado como Tommy, este robot cuenta con una pantalla táctil, un sistema de audio y un micrófono para poner en contacto a los pacientes con el personal del hospital. Aunque los sanitarios entienden que este tipo de robots aún no sustituye la compasión que puede transmite un ser humano, ayudan a controlar los niveles de oxígeno y la presión arterial de los enfermos

Su uso ha reducido la necesidad de mascarillas y equipos de protección que tanto han escaseado estos meses, además de descargar algo del saturado tiempo de los médicos y enfermeros. El Dr. Francesco Dentali, director de la UCI del Hospital de Varese, indicó en una entrevista reciente que es necesario explicarle al paciente el objetivo de este robot y cómo funciona: "la primera reacción no es positiva, especialmente para pacientes de edad avanzada. Pero si explica su objetivo, el paciente está contento porque puede hablar con el médico".

No es el único robot que podemos encontrar en un hospital. En España, empresas como la burgalesa ASTI Mobile Robotics han diseñado máquinas desinfectantes con luces ultravioletas de banda C (onda muy corta). Como si de un robot aspiradora muy grande se tratara, primero elimina el polvo de la sala para después desinfectar cada tramo de la habitación proyectando la luz ultravioleta sobre las superficies. 

robot

ASTI Mobile Robotics

La empresa asegura que pueden eliminar el 99% de las bacterias y patógenos que se encuentren en la sala. El robot se toma su tiempo en cada parte de la habitación y sabe a qué distancia debe colocarse para que la luz consigue el mejor resultado de limpieza. Sus creadores aseguran que se recarga rápido para estar siempre activo y que tarda 10 minutos en desinfectar una sala de 25 metros cuadrados. 

Robots de este tipo se han visto por todo el mundo, desde México hasta hospitales y supermercados de China. No obstante, además del cuidado de los enfermos y la desinfección para evitar nuevos contagios, falta otra fase en la lucha contra la COVID-19, la detección de los infectados. 

Al principio de la cuarentena se indicaba que la realización de test masivos era uno de los puntos fuertes de países como Corea del Sur. La Organización Mundial de la Salud pedía a los gobiernos que hicieran pruebas a todo el que pudiera. En España, según los datos de Sanidad, se han realizado hasta el 25 de junio 3.470.130 pruebas PCR, lo que supone 73,68 tests por cada 1.000 habitantes. 

Parte de la responsabilidad de estas cifras es de los cuatro superrobots que analizan pruebas PCR en el Instituto de Salud Carlos III y el Hospital La Paz, en Madrid, y los hospitales Clínic y Vall d'Hebron, en Barcelona. Estas máquinas son capaces de analizar cada uno y de manera mecanizada hasta 2.400 test PCR al día.

Los robots son obra de una empresa estadounidense que fabrica en China. Uno de los responsables de que estos cuatro robots estén en España, Andreu Veà, explica que vio como el coronavirus se extendía por el mundo y decidió que quería colaborar de alguna manera. Tiró de una lista de 1.800 personas repartidas por el mundo para buscar contactos que quisieran unirse a la lucha. 

Una cadena de personas, entre ellos científicos, ingenieros y empresas fueron sorteando todos los obstáculos que encontraron para dar con la forma de conseguir financiación, comprar las máquinas y traer las máquinas. 

Al hacer la compra también los encontramos

Otro de los sectores que más presión ha recibido durante estos meses de cuarentena eran las tiendas de alimentación. Los supermercados debían estar abiertos a pleno rendimiento para abastecer a todos los consumidores. Los empleados han tenido una carga de trabajo excesiva y al mismo tiempo arriesgaban sus vidas y las de sus familias con la posibilidad de contagiarse.

En el supermercado Schnucks en Saint Louis, Missouri (EE. UU.) Tally controla que el papel higiénico no se agote. Este robot lleva más de un año en el supermercado, por lo que ya tenía experiencia en su trabajo cuando el pánico de los clientes puso a prueba las existencias de la tienda. 

robot

Simbe robots

Creado por la empresa Robotics, pasea o más bien rueda por el supermercado constantemente escaneando cada estantería asegurándose que hay suficientes unidades de cada producto que venden. Sus cuatro cámaras analizan, de izquierda a derecha, desde el suelo hasta una altura de dos metros, que todo esté en su sitio y que los precios sean los correctos

Antes incluso de que los alimentos lleguen a los supermercados, otras máquinas se encargan de entregarlos en las diferentes tiendas. Similares a los robots, los vehículos autónomos de la empresa Neolix han servido durante esta pandemia para transportar suministros médicos y alimentos a las zonas del país más afectadas por el Covid- 19.

También se han usado para desinfectar las calles sin la necesidad de exponer a un conductor y varios trabajadores. Ante la falta de tráfico, estas furgonetas con un nivel 4 de conducción autónoma han tenido las carreteras para ellos solos, lo que les ha facilitado la circulación y sus tareas de desinfección y transporte de mercancías. 

Neolix asegura que en estos de alarma sanitaria ha tenido un aumento considerable de las ventas de sus coches autónomos. Hasta el Gobierno de China ha incentivado la compra de tecnología de este tipo con ayudas de hasta el 60%, para que las compañías puedan seguir operando sin poner a la plantilla en peligro. 

robot china

zhen robotics

Otras compañías como ZhenRobotics también han visto a sus robots adquirir una relevancia mayor. Algunos circulan ofreciendo gel desinfectante, otros buscan imprudentes que no lleven las mascarillas puestas, incluso, en restaurantes has sustituido a los camareros. 

Esto era algo que ya se podía ver antes de la llegada del coronavirus, pero en la era post-Covid se ha incrementado. Ayudan en las cocinas o llevan los platos a los comensales, algunos con más seguridad que otros. En España también fue noticia que se utilizara un robot en un bar de Pamplona

Miedo a perder empleos

Un estudio publicado recientemente por la empresa de consultoría McKinsey calcula que el 46% de los empleos podría automatizarse mediante el uso de tecnologías emergentes. Como todo en esta vida, la tecnología tiene sus pros y sus contras. Muchos ven con miedo este nuevo mundo "futurista" en el que los robots pueden hacer el trabajo de los humanos. ¿Cuándo ya no haya riesgo de contagio, las personas podrán volver a sus trabajos o se los habrán quitado los robots?

De los que hemos mencionado en este reportaje, algunos robots no ponen en riesgo contratos humanos, como los que colaboran con los médicos y enfermeras italianos para que puedan comunicarse con los pacientes y comprobar que están bien, sin poner en riesgo su salud entrando en la habitación. Los robots desinfectantes, también serían compatibles con los empleados de limpieza y les ayudarían a ser más eficientes en zonas donde la higiene es una prioridad máxima. 

Sin embargo, los coches autónomos y otros robots dejarían sin trabajo a conductores, empleados de supermercado, repartidores o camareros entre otros. Susan Lund, autora del informe McKinsey, explica a ZDNet: "Es crítico que las personas en ocupaciones que están disminuyendo debido a la automatización busquen adquirir el tipo de habilidades que se demandan en ocupaciones en crecimiento".

La automatización pone en riesgo 51 millones de empleos, pero también requiere de otros nuevos puestos de trabajo para los cuales, según McKinsey, será difícil encontrar suficientes trabajadores con las habilidades necesarias que puedan ocupar esos nuevos trabajos. 

La automatización no se ha inventado durante la cuarentena, pero su implantación en la sociedad sí se ha acelerado con la llegada de este virus. Una de las desventajas de la tecnología y los robots, su impersonalidad, su falta de contacto humano, ahora se ha convertido en una ventaja, en una necesidad. Aunque, que les necesitemos no quiere decir que estemos preparados para dar este salto a un etapa más tecnológica tan rápido.