Logo Computerhoy.com

Neuralink: avances de película, pero ¿incontrolables peligros en la fusión cerebro-máquina?

Elon Musk y Neuralink
  • La frontera entre la mente humana y la inteligencia artificial se desdibuja con Neuralink, la innovadora empresa de Elon Musk que busca conectar directamente los cerebros con la tecnología. 
  • Sin embargo, surgen bastantes dudas y preocupaciones alrededor de esta locura de casi ciencia ficción.
  • Las 4 reglas de Elon Musk para una vida feliz y de éxito.

En la actualidad que se vive a día de hoy parece realmente extraño que surja una compañía y una idea que prometa transformar la esencia misma de lo que significa ser humano. Neuralink, fundada por el visionario y multimillonario Elon Musk, es una de esas empresas. 

Su ambicioso objetivo es fusionar la mente humana con la inteligencia artificial a través de interfaces cerebro-máquina.

"La idea de desarrollar una interfaz cerebro-máquina no es nueva. Se basa en el principio de que las células cerebrales (neuronas) tienen la propiedad de enviar señales eléctricas a otras células, utilizando unos puntos de unión que llamamos sinapsis. Desde hace mucho tiempo somos capaces de identificar esas señales eléctricas a través de sensores (el primer registro documentado de un encefalograma-EEG- humano data de 1924). La nueva tecnología intenta relacionar patrones concretos de esas señales con acciones u órdenes de un individuo", explica en una entrevista para Computer Hoy Víctor Deutsch, especialista y profesor de ciberseguridad en IMMUNE Technology Intitute.

El problema es que si bien esta idea podría dar lugar a avances sin precedentes en campos como la medicina y la comunicación, también plantea grandes preocupaciones éticas y desafíos de seguridad

"En lugar de utilizar los electrodos de un EEG colocados en la cabeza, Neuralink ha desarrollado un dispositivo que se implanta a través de un orificio en el cráneo e introduce unos filamentos ultrafinos que permiten captar variaciones mínimas de las señales en sitios muy específicos del cerebro. Después de un período de entrenamiento, la aplicación aprendería a reconocer lo que el usuario está pensando a cada momento", ilustra el experto.

Los posibles beneficios de Neuralink: un mundo de oportunidades

Neuralink

Si Neuralink logra realizar su visión, podría abrir un mundo de oportunidades en diversas áreas. En la medicina, las interfaces cerebro-máquina (ICM) podrían revolucionar el tratamiento de enfermedades neurológicas al permitir un control más preciso y personalizado de la estimulación cerebral. 

Esto podría mejorar la calidad de vida de millones de personas que luchan contra enfermedades como el Parkinson y la epilepsia.

"Un enfermo imposibilitado de hablar pensaría en una palabra que quiere pronunciar. La aplicación de Neuralink reconocería el patrón de señales de esa palabra y la escribiría en una pantalla o la vocalizaría a través de un sintetizador. Un enfermo sin movilidad podría dirigir una silla de ruedas pensando en las direcciones a dónde quiere ir", comenta Víctor Deutsch.

Neuralink

En el ámbito de la comunicación, las ICM podrían dar a las personas con discapacidades físicas graves la capacidad de comunicarse mejor y, en última instancia, aumentar su autonomía. Además, la integración de la mente con la IA podría acelerar el desarrollo de la telepatía digital, donde la comunicación se produce directamente entre las mentes sin necesidad de palabras.

"Asimismo, podría conducir un coche, manipular un menú en una página web u operar un exoesqueleto. Las aplicaciones son múltiples y daría un altísimo grado de autonomía a las personas discapacitadas. A largo plazo, los fundadores creen que la tecnología podría evolucionar hacia la transhumanización. Es decir, mejorar las capacidades humanas a través de la tecnología", añade.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce y surgen grandes dudas de seguridad

Si bien las promesas de Neuralink son increíbles, no se pueden ignorar los posibles peligros y desafíos éticos que esta tecnología plantea. Uno de los principales temas éticos gira en torno al consentimiento y la privacidad. 

La idea de tener electrodos implantados en el cerebro plantea preguntas sobre quién controla y accede a los datos generados por estas interfaces. ¿Podría haber una violación de la privacidad cuando se trata de tus pensamientos más íntimos?

"Si el ciberdelincuente consigue manipular el código de la aplicación, puede ocurrir que el paciente envíe una señal para ejecutar una acción perfectamente lícita y ética y que, en lugar de eso, la aplicación ejecute una acción diferente que sea ilegal o falta de ética. El ciberdelincuente estaría en ese caso cargando la responsabilidad de sus actos ilegales sobre el paciente.", comenta el experto.

Además, la posibilidad de que esta tecnología pueda ser hackeada es una preocupación que no se queda atrás. Si los dispositivos cerebrales están conectados a redes informáticas, existe el riesgo de que los ciberdelincuentes puedan acceder y manipular los pensamientos y las experiencias de las personas.

Otro aspecto preocupante es la idea de que Neuralink podría allanar el camino hacia la singularidad tecnológica, un escenario hipotético en el que la IA supera la inteligencia humana, desencadenando cambios impredecibles en la sociedad y la civilización. Si las ICM permiten una integración entre la mente humana y la IA, la humanidad se podría enfrentar a una transformación radical de la forma en de vivir y trabajar.

Incidente de ciberseguridad

Dada la complejidad y los riesgos asociados con la tecnología de Neuralink, la importancia de la ética y la regulación es innegable. Es crucial que se establezcan marcos éticos sólidos que protejan los derechos y la privacidad de las personas que opten por utilizar esta tecnología

Además, se deben desarrollar protocolos de seguridad rigurosos para prevenir el acceso no autorizado y el hackeo de las interfaces cerebro-máquina. Todavía queda mucho trabajo por hacer y esperemos que Elon Musk ya esté valorando todos estos potenciales peligros.

Descubre más sobre , autor/a de este artículo.

Conoce cómo trabajamos en Computerhoy.