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Espantada general: ¿por qué tantos ejecutivos se marchan de las empresas de inteligencia artificial?

En las últimas semanas, muchos ejecutivos de grandes tecnológicas han decidido abandonar sus puestos de trabajo, por desacuerdos en lo que concierne a la inteligencia artificial. ¿Hasta qué punto hay razones para preocuparse?

Espantada general: ¿por qué tantos ejecutivos se marchan de las empresas de inteligencia artificial?

La inteligencia artificial no solo es ya una realidad muy presente, sino que todo parece indicar que se trata de la tecnología del futuro

Cada día aparecen nuevos titulares hablando de lo que esta será capaz de lograr en poco tiempo. Entonces, ¿por qué tantos ejecutivos abandonan las empresas relacionadas con ella? Parece una contradicción en toda regla. 

Dar una explicación a esta espantada general dentro del sector no resulta sencillo, pero atendiendo a los detalles, parece que muchos de los profesionales que “huyen” argumentan razones similares: problemas relacionados con la seguridad. ¿Es cierto? Y si es así, ¿existen verdaderamente motivos por los que se debería temer a la IA, o es solo la excusa para esconder otros propósitos?

Algo pasa con la inteligencia artificial

No hace falta remontarse demasiado en el tiempo. Ni siquiera al culebrón relacionado con el nombre propio de la inteligencia artificial, Sam Altman. Y eso que, en muchos sentidos, su mediática salida de OpenAI y su posterior regreso a la compañía pareció una telenovela, al menos visto desde fuera. En las últimas semanas, un montón de nombres importantes han decidido bajarse del barco. 

De hecho, los creadores de ChatGPT demuestran cualquier cosa menos estabilidad institucional. Ilya Sutskever y Jan Leike, dos de los responsables de seguridad de la empresa, abandonaron dando un portazo al salir. Este último, de hecho, aprovechó su cuenta de X (Twitter), para dejar clara su postura: “en los últimos tiempos la seguridad había dejado de ser importante”. 

Para él, “crear una máquina más inteligente que los seres humanos es una labor sumamente peligrosa”. Y tiene claro que OpenAI no está tomando las medidas oportunas para medir su impacto sobre la humanidad. ¿Por qué? Según Leike, por la necesidad de llevar a cabo “productos llamativos”. Es decir, por imponerse a la competencia, podría decirse. 

La carrera por la IA está en su punto álgido, y todo el mundo quiere dejar atrás a sus rivales, ya sea OpenAI, Elon Musk (quien también ha reconocido en más de una ocasión sus temores relacionados con la inteligencia artificial) o la propia Google. De hecho, dentro de esta misma también se están produciendo situaciones que hacen a más de unos arquear una ceja. 

Los problemas de Google

Si la casa de OpenAI está indudablemente revuelta, algo similar sucede con sus principales competidores, Google. Scott Jenson, uno de los veteranos del gigante tecnológico, ha sido sumamente crítico con el desarrollo de la IA que están llevando a cabo sus antiguos compañeros, lo que también motivó su salida de la empresa. 

Para él, simplemente “se han alejado de las necesidades de los usuarios”. En este caso, el ejecutivo ha puesto la lupa en los futuros asistentes de Google que, en su opinión, pueden tener “importantes repercusiones sociales”. ¿De verdad las compañías tecnológicas tienen tanto interés en destacar que están dejando de lado la parte ética y la seguridad?

Aunque en estos momentos es imposible saberlo, viendo lo revuelto que está todo, es imposible no percibir cierta sensación de alarma. O incluso acordarse de las advertencias de aquellos expertos que han asegurado que la inteligencia artificial supone un riesgo sin precedentes. ¿Realmente vamos por el mal camino? 

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Etiquetas: Inteligencia artificial