5 argumentos para convencer a tu suegra de que instale Linux

En los últimos años, GNU/Linux se ha convertido en un sistema operativo accesible para todo tipo de usuarios, que han probado sus virtudes: estabilidad, seguridad, capacidad de personalización... Y sin correr riesgos: la mayor parte de las distribuciones se pueden probar sin instalaciones.

#1 La mejor comunidad de usuarios

Linux cuenta con miles de usuarios siempre dispuestos a ayudar

Muy bien, has instalado tu distro favorita en el ordenador de tu suegra, y ahora está ahí, mirándola con descaro y esperando que lo sepa hacer todo y lo sepa hacer bien. Pese a lo que pueda parecer, la informática no es una ciencia exacta y pronto necesitará hacer algo más que escribir correos, navegar por la Red o ver los episodios antiguos de "Turolenses por el mundo". Y ahí es donde entra la comunidad. Cuando tu suegra se tope con cualquier contratiempo, bastará con teclear en Google su problema y el nombre de su distro, entrecomillarlo y obtener resultados de otros usuarios que ya han conseguido resolver el problema. O escribir en uno de los incontables foros de usuarios y esperar a que la gente se desviva por ayudar.

El buen rollo en la comunidad de usuarios de Linux tiene que ver con la gran carga de altruismo asociada a su identidad, y es una sorpresa muy agradable para cualquier recién llegado al mundo GNU/Linux. Tu suegra se sentirá bien recibida y no tendrá que llamarte los domingos a las 11 de la noche para pedirte que vayas urgentemente a su casa a solucionarle la papeleta. 

#2 Más seguro y estable que el resto

Una pantalla como esta es menos común en Linux

Tal vez tu suegra no comprenda el verdadero alcance de la férrea seguridad de los equipos con GNU/Linux, pero sí disfrutará de sus ventajas. Después de todo, no sólo se trata de que aparezcan menos ventanas de error o que en contadísimas ocasiones necesites reiniciar el ordenador porque se encuentre inoperativo, sino que el sistema de permisos de acceso que cualquier distribución de Linux instala por defecto permitirá que tu suegra toque lo justo del sistema y, por lo tanto, desaparezca el riesgo de borrar información o archivos importantes. Por no hablar de la práctica inexistencia de los dichosos virus...

Así que por fin podrás decirle a tu suegra lo que ella - y millones como ella - quisieron siempre escuchar: Luci, puedes tocar donde quieras. No te preocupes, no puedes romper nada, tú disfruta. Y eso vale su peso en oro. El peso de la usabilidad, no el peso de tu suegra.

#3 Aquí hay de todo, y todo bueno

Los programas para Linux se cuentan por decenas de miles

No exagerarás cuando le digas a tu suegra que, para su flamante Linux, hay todo tipo de software. Sea cual sea su afición, sus hábitos, sus preferencias y necesidades... habrá un programa para ello. Y no sólo eso, sino que casi con toda seguridad, un usuario habrá traducido el software al castellano (o catalán, gallego, euskera...) de forma completamente altruista.

Si a tu suegra le ha dicho un enteradillo cualquiera - tu cuñado, seguro - que en Linux es muy difícil instalar software porque empieza a pedirte miles de ficheros y librerías complementarias que hay que instalar aparte, échale por tierra el argumento presentándole uno de los gestores de paquetes que ya van integrados y que acercan todo un mundo de programas al usuario final, perfectamente filtrados, clasificados e incluso con opiniones de otros usuarios. ¡Puede pasarse las horas muertas allí revolviendo software como si fuera una tienda en rebajas!

#4 Siempre tenemos una distro para ti

El mundo de las distros Linux es vasto y variado

Para los programadores, para los jugones, para los músicos, para los arquitectos, para los... da igual lo que haga tu suegra con el ordenador, siempre habrá una distribución (o sea, una versión de Linux que cambia el software incluido, el escritorio y otros componentes) que se ajustará a ella como un guante y le proporcionará los programas y el aspecto visual que ella deseaba.

A la hora de reciclar los ordenadores más veteranos de la casa, Linux también es imbatible, con distribuciones ligeras y rápidas que saben extraer lo mejor de un procesador al que ya se le había condenado a morir. Es la ocasión para marcarte un tanto con tu suegra y regalarle un equipo viejo para que haga sus primeros pinitos con la informática e Internet. Para escoger la distribución más idónea, un lugar especialmente interesante es DistroWatch.com, también ideal para mantenerse al tanto de actualizaciones, nuevas distros, versiones, etc.

También es posible hacerse una idea de la variedad de oferta leyendo nuestro reportaje 5 distribuciones Linux para 5 tipos de profesionales. Ojalá otros sistemas operativos ofrecieran la mitad de posibilidades a la hora de escoger un escritorio y un punto de partida, software incluido, para instalar y empezar a disfrutar. 

#5 Gratuito y libre (o no)

El pingüino de Linux sonríe porque se sabe gratuito

La última de las razones para que tu suegra - muy agarrada ella - termine de decidirse porque le pongas un equipo con Linux en su vida le va a encantar: es gratis. La inmensa mayoría del software que encontrará para GNU/Linux, incluyendo el propio sistema operativo, es gratuito. Y, en un elevadísimo porcentaje, también es de código abierto. No es que tu suegra vaya a empezar a modificar código, compilar y distribuir sus propias aplicaciones - aunque nunca se sabe lo que les enseñan en los cursos de los Centros de Día - pero como planteamiento ético es muy atractivo para muchos usuarios.

Pero si esto le importa un bledo a tu suegra (lo sospechábamos), aclárale que también hay software "privativo" y comercial. Vuelve a mencionar el bolsillo y déjale claro a tu suegra que el hecho de que Linux y su software sea casi siempre gratuito no implica que el ritmo de actualizaciones, novedades y mejoras que van recibiendo sea menor. Todo lo contrario, la comunidad de desarrolladores es tremendamente activa y productiva, de modo que mantenerse al día es fácil, rápido... y gratis, ya lo hemos dicho.