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La historia del coche eléctrico

Jamais Contain coche histórico que mencionamos en Computerhoy

Fernando Coelho

10/02/2018 - 17:18

Tal y como ocurre con cualquier tecnología que a día de hoy damos por sentada, el coche eléctrico ha pasado por muchas fases hasta llegar a ser lo que es hoy en día (y lo que le queda por delante). En esta ocasión nos vamos a remontar al pasado, concretamente nada menos que hasta las décadas del año 1800, para ver cómo empezó todo esto de los coches eléctricos.

Los coches eléctricos a lo largo de la historia han pasado diferentes dificultades y, aunque te pueda sorprender, en el pasado hubo una época donde buena parte de los automóviles que circulaban por las calles eran eléctricos (y no como ahora, que los eléctricos puros todavía representan tan solamente el 0,9% de las ventas de coches en Europa).

Estamos hablando, por supuesto, de una época en la que todavía nadie tenía la menor idea de que un vehículo también se podía desplazar con gasolina y, mucho menos, con diésel. Para que os hagáis una idea, a comienzos de los años 1900 un 38% de los automóviles funcionaban con electricidad, mientras que un 40% lo hacían a vapor y el 22% restante, con gasolina.

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La historia del coche eléctrico

El primer vehículo eléctrico nació en la tercera década del siglo XIX (es decir, entre 1830 y 1840), aunque nunca ha habido consenso al respecto: algunos especifican que el primer modelo vio la luz en el año 36, mientras que otros abogan por el 38. En cualquier caso, de lo que no hay duda es de que fue Robert Anderson, un empresario escocés, el que dio vida a este concepto de un vehículo alimentado con electricidad. Dependiendo de la fuente que consultemos, veremos que en algunos sitios Anderson es conocido como el inventor del coche eléctrico.

Robert Anderson

En aquella época los habitantes de las grandes ciudades de Estados Unidos estaban empezando a estar encantados con los vehículos a vapor, y aunque éstos no acababan de despegar del todo por la feroz lucha con los coches a caballos, en medio de esta revolución Robert Anderson puso en jaque a todo el sector del transporte al crear el primer automóvil eléctrico de la historia.

Dado la época en la que nacían estos inventos, podría decirse que el origen del coche eléctrico ha de dividirse en dos partes: los vehículos a gran escala que ya permitían transportar al menos a una persona y que empezaron a llegar allá por 1836, y los conceptos o pequeños carros diseñados tan solamente para demostrar que era posible mover una masa con electricidad, en cuyo caso ya incluso allá por 1828 podemos encontrar referencias a este concepto como la que desarrolló Ányos Jedlik.

Jedlik

Prácticamente al mismo tiempo, y desde otras partes del mundo, a esta idea de crear un vehículo que funcionara con electricidad se apuntaron otros nombres como el del holandés Sibrandus Stratingh, quien se sumó a esta peculiar revolución creando una serie de carros de pequeño tamaño que también se alimentaban de una batería que por aquel entonces era de un solo uso y no se podía recargar.

Anteriormente nombres como el de Jedlik en 1828 y Thomas Daveport en 1835 intentaron algo parecido pero, estrictamente hablando, Anderson fue el primero en conseguir mover un vehículo sin usar carbón o vapor. Este vehículo llegaba a alcanzar una velocidad de 6 km/h y se desplazaba gracias a una pila de energía no recargable.

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Entre 1865 y 1881 se empezó a formalizar la comercialización de coches eléctricos gracias al trabajo de los franceses Camille Faure y Gastón Planté, que con sus estudios de la pila eléctrica revolucionaron el entendimiento de aquella época sobre el almacenamiento de energía. El trabajo de estos investigadores es la base de las baterías que a día de hoy todos utilizamos en nuestras vidas.

En Estados Unidos, para encontrar el primer modelo de coche eléctrico tenemos que remontarnos hasta el año 1890, cuando William Morrison, bajo la que más tarde sería su marca de automóviles Morrison Electric, desarrolló el que para algunos es incluso el primer automóvil (no solamente eléctrico, sino automóvil como tal) del mundo: se trataba de un vehículo de seis plazas que alcanzaba una velocidad máxima de 22 km/h.

Los años pasaron, y a finales del 1800 ya se comenzaba a ver un futuro cada vez más prometedor para el coche eléctrico. De hecho, se dice que la época de oro para el vehículo eléctrico tuvo lugar entre finales de 1800 y comienzos de 1900: en 1897, por ejemplo, Walter C. Bersey introdujo en Londres (Reino Unido) una flota de taxis eléctricos que, debido al peculiar ruido que producían al desplazarse, fueron bautizados con el nombre de "colibríes".

Taxi eléctrico en Londres

En 1899 se consiguió superar la barrera de los 100 km/h gracias al piloto Camille Jenatzy y el coche eléctrico Jamais Contente (que puedes ver en la galería de imágenes).

Al superar la barrera de los 100 km/h se consiguió todo un hito en la historia del coche eléctrico, y a partir de este momento el concepto de un vehículo alimentado con electricidad se popularizó consiguiendo una gran repercusión incluso para Thomas Edison.

Se empezaron a utilizar estos vehículos para carreras y a comienzos del siglo XX eran los coches que más se vendían, superando ampliamente a los de vapor o los de gasolina. Piensa que estos últimos al principio era muy ruidosos, sucios y contaminantes, por no hablar de su arranque con manivela y que en cualquier momento podían estropearse sin previo aviso.

El coche eléctrico era el favorito de los compradores porque eran fiables, no hacían ruido, funcionaban bien y su autonomía era la adecuada para la época. La clase alta podía permitírselo pero también la trabajadora, así que en número llegaron incluso a superar por diez comparativamente a su competencia. Justo lo contrario de lo que ocurre ahora, al menos de momento.

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A comienzos del siglo XX había en el mundo 19 fabricantes de vehículos eléctricos, pero fue Henry Ford (1863-1947) el que cambió el sector del motor por completo. En la segunda década de los años noventa, el coche de gasolina recibió el motor de arranque y se popularizó por completo al no tener ningún competidor en cuanto a la autonomía.

Para rematar la situación, con la revolución de la Primera Guerra Mundial, todo lo que no estuviera relacionado con el transporte armamentístico eficiente dejó de tener interés y por eso el motor de combustión pasó a ser el líder indiscutible durante todo el siglo XX.

La contaminación y el coche eléctrico

En la última década del siglo XX, se replanteó en los tribunales que la legislación actual respecto a la contaminación era un desastre. En California (Estados Unidos), por ejemplo, se validó el conocido como Zero Emission Mandate, una ley que impulsaba a que los grandes fabricantes automovilísticos investigaran cómo podían contaminar menos con sus coches.

Después de varios años los fabricantes consiguieron rebajar las exigencias de la ley cambiando lo que se exigía de cero emisiones a bajas emisiones. Curiosamente, el Gobierno en EE.UU luchó para eliminar la reforma de California y estos tuvieron que ceder por las presiones políticas a las que se enfrentaban. Es recomendable visionar el documental “Who Killed the Electric Car” del 2006 ya que en él se revela que la industria petrolera tuvo mucho que ver en todas estas decisiones.

Evolución y presente del coche eléctrico

El renacer del coche eléctrico tuvo lugar gracias al Toyota Prius que salió a la venta en 1997 en Japón, y este vehículo híbrido marcó la diferencia tras su salida en todo el mundo en el año 2000. Celebridades como Tom Hanks o Mel Gibson ayudaron mucho con esta iniciativa que ya que hablaron muy bien de los coches eléctricos en programas de mucha audiencia televisiva. En apenas diez años cambió el sector por completo y de tener pocos clientes, pasaron a tener millones en todo el mundo.

La mayoría de usuarios desconocíamos por completo todo el mundo del coche eléctrico pero de alguna forma Elon Musk y Tesla han empezado a cambiar esta situación a nivel mundial. Tesla Motors empezó siendo una pequeña startup en Silicon Valley y, tras su abrumador éxito en el mercado, actualmente está sobrepasada en cuanto a pedidos de su Tesla Model 3.

Gracias a su revolucionario marketing –solo tenemos que ver lo que ha conseguido Elon Musk con los Lanzallamas- el resto de fabricantes se han visto obligados a cambiar por completo sus políticas respecto a los coches eléctricos y ahora es extraño que no se sumen a la iniciativa; incluso Harley-Davidson ya ha anunciado que para el 2019 veremos su primera moto eléctrica.

Interior de un Texla model X

El futuro del coche eléctrico

Tenemos que entender que actualmente el vehículo que todos entendemos como "tradicional" (es decir, un coche alimentado únicamente con gasolina o diésel) poco a poco va a desaparecer. Afortunadamente para todos, las petroleras ya no tienen tanto poder como hace unos años y es evidente que la situación va a dar una vuelta tremenda en poco tiempo.

De hecho, mirando a largo plazo ya no solo hablamos de coches híbridos o eléctricos, sino que el futuro hace pensar que acabaremos por no tener pilotos como están intentando las grandes tecnológicas con el software de conducción autónoma.

Google o Apple están desarrollando estos programas al igual que Tesla para conseguir el monopolio de un sector en constante evolución. Existen varios frentes actualmente y aunque la mayoría de usuarios piensan que lo importante son las baterías y su autonomía, los expertos son conscientes que el primero que consiga sacar un vehículo autónomo con el 100% de seguridad, va a conseguir que todos los fabricantes le compren dicho software.

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Sobre el autor

Escribo en ComputerHoy y otros sitios. Hablo de tecnología, videojuegos o momentos del día a día.

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