Skip to main content

Cuánto cuesta enviar un astronauta al espacio

Astronauta

15/02/2020 - 06:30 | Actualizado 24/02/2020 - 14:00

Las misiones espaciales nunca han sido baratas, y las relacionadas con astronautas no son una excepción a esta regla. Pero, ¿cuánto cuesta realmente enviar a un astronauta al espacio? En este reportaje echamos cuentas, y valoramos si es un gasto que merece la pena realizar.

¿Te interesa el trabajo de las agencias espaciales y la ciencia espacial? Si la respuesta a esta pregunta es afirmativa, entonces es posible que hayas visto el elevadísimo coste que tiene cada misión, independientemente de su propósito.

Algo tan básico como crear un satélite (con sus respectivos sistemas de control) y enviarlo al espacio cuesta varios millones, e incluso cientos de millones de dólares. Lo mismo ocurre con las misiones científicas, o con las misiones de abastecimiento a la Estación Espacial Internacional. 

Entre materiales, diseño, combustible, salarios, imprevistos y otros factores esenciales en cada misión, la exploración del espacio se ha convertido en una tarea extremadamente costosa, incluso con avances como los cohetes reutilizables

Quizá esto lleve a pensar que, en comparación, llevar astronautas al espacio no sea para tanto. A fin de cuentas, debería ser más barato transportar a una persona a la Estación Espacial Internacional que desarrollar una sonda desde cero y ponerla en órbita. 

Pero hay tantos factores que entran en juego a la hora de enviar seres humanos al espacio que, en la práctica, las misiones de este tipo son más caras que aquellas sin seres vivos a bordo. 

Índice de contenidos

  1. El precio de cada asiento en un cohete espacial
  2. Entrenamiento y sueldo del astronauta
  3. Cubriendo las necesidades básicas
  4. ¿De verdad merece la pena?

Por ponerlo en contexto, el Proyecto Apolo (al cual pertenecía la misión Apolo 11, responsable de llevar a los primeros seres humanos a la superficie de la Luna) costó en los años 70 en torno a 26.000 millones de dólares

Por si no parece una cantidad suficientemente alta, podemos decirte a cuánto equivaldría esa misma cantidad a día de hoy, ajustándola acorde a la inflación y el PIB actual de EEUU. Si todo se hiciera de la misma manera, en la actualidad ese proyecto costaría la friolera de 641.000 millones de dólares.

El precio de cada asiento en un cohete espacial

SpaceX

SpaceX

Evidentemente, gracias a los avances de la tecnología, si el Proyecto Apolo se pusiera en marcha en la actualidad se llevaría a cabo de una forma mucho más eficiente, lo que permitiría, por tanto, ahorrar costes. No obstante, llevar a un astronauta al espacio continúa siendo una empresa muy cara. 

Especificar el gasto exacto en una misión de este tipo es extremadamente complicado. Hay muchos factores a tener en cuenta, como el tiempo que dicho astronauta pasará fuera de la Tierra, o si el cohete pertenece a la agencia para la que trabaja el astronauta. 

También influye enormemente la carga del cohete. El coste varía muchísimo entre un viaje de transporte exclusivo de astronautas y sus provisiones, o un viaje en el que el cohete además lleva a bordo alguna sonda, satélite u otros dispositivos tremendamente pesados.

Entonces, ¿cómo sabemos lo que cuesta llevar un astronauta al espacio? Hay demasiadas variables y no disponemos de un coste fijo, pero en base a los datos públicos podemos hacer algunas estimaciones para hacernos una idea del dinero necesario. 

Quizá el punto más sencillo a tener en cuenta es lo que pagan agencias como la NASA para reservar un asiento en un cohete. De nuevo, el precio de cada asiento varía en base a diferentes factores, pero sí disponemos de datos más concretos al respecto.

En 2011 la NASA dejó de disponer de lanzaderas propias, debido a que el gobierno estadounidense no quería seguir asumiendo el elevado coste de estas naves. Por este motivo, cada vez que quieren enviar un astronauta al espacio, tienen que usar los servicios de otra compañía.

La opción favorita hasta ahora han sido los cohetes Soyuz. Se trata de un modelo de cohetes rusos que llevan en desarrollo desde los años 60, y han resultado extremadamente fiables tanto en misiones tripuladas como no tripuladas. 

Nave Soyuz en la Estación Espacial Internacional

NASA

Los Soyuz han sido el principal medio de transporte de personas y material entre la Tierra y la Estación Espacial Internacional. En la actualidad, por cada asiento en una de estas naves, la NASA paga entre 80 y 90 millones de dólares a Roscosmos

Esto solo cubre el coste de llevar a un solo astronauta al espacio. No tiene en cuenta las posibles provisiones o herramientas que puedan hacerle falta. Y el precio sube anualmente, por lo que no tener sus propias lanzaderas le sale bastante caro a la NASA.

Actualmente hay varios proyectos en desarrollo para que EEUU disponga de vehículos de ascenso y descenso propios gracias a empresas privadas. SpaceX y Boeing llevan bastante tiempo desarrollando cohetes y cápsulas propias, y la NASA ya tiene varios acuerdos con ellos para utilizarlos en cuanto estén operativos. 

Se espera que gracias a estas compañías y a los modelos de cohetes reutilizables, los costes se vean reducidos. Pero no dejan de ser empresas privadas, por lo que tampoco es seguro que el precio de cada asiento se mantenga. 

Además, van con bastante retraso. Pese a las previsiones iniciales, el Dragon Crew de SpaceX todavía está pendiente de pasar varios tests vitales para la seguridad de sus futuros tripulantes, y el Starliner de Boeing ni siquiera ha llegado a ese punto. 

Desde 2016 la NASA ha tenido que comprar asientos extra en cohetes Soyuz en varias ocasiones, debido a los retrasos que han sufrido estas compañías privadas en sus respectivos cohetes. 

Cohete Dragon Crew de SpaceX

NASA

No obstante, se espera que este año al menos uno de los dos cohetes americanos esté operativo. En cualquier caso, y aun si prevemos que el precio sea menor en el futuro, el dato actual sería de en torno a 80 millones de dólares por asiento. 

Entrenamiento y sueldo del astronauta

Pero mucho antes de poder sentar a cada astronauta en un cohete, hay que llevar a cabo un árduo proceso de selección, entrenamiento y misiones prácticas, para asegurarse de que los futuros astronautas estén debidamente preparados para la vida en el espacio. 

De por sí, el proceso de selección requiere un gasto, y la NASA y la ESA no seleccionan a un único candidato, sino que preparan a varias personas para asegurar la viabilidad de la misión. 

Y tras varios años de entrenamiento, uno de esos candidatos es seleccionado para la misión, mientras que los demás permanecen en reserva como alternativa, por si surgen imprevistos.

Astronautas de la ESA preparados para ir a la Estación Espacial Internacional

ESA

Un caso fácil de analizar es el del astronauta británico Tim Peake. Peake y otros cinco candidatos fueron seleccionados para el programa de entrenamiento de astronautas, y pasaron seis años preparándose para formar parte de la tripulación de la Estación Espacial Internacional. 

Como mencionábamos antes, el entrenamiento de astronautas consiste en educación teórica y práctica muy variada, que cubre desde el aprendizaje de Ruso hasta el entrenamiento subacuático para aprender a trabajar en condiciones restrictivas y de menor movilidad. 

El entrenamiento incluso hizo que estos candidatos a astronauta vivieran en una cueva durante una semana. Esta fue una de las numerosas prácticas de supervivencia en entornos extremos que llevaron a cabo para aprender a manejar situaciones de estrés, lo cual les permitiría reaccionar mejor en emergencias. 

Entrenamiento del astronauta Tim Peake

ESA

Peake y sus compañeros también recibieron formación científica de diversa índole, ya que las principales tareas que tienen que llevar a cabo en la Estación Espacial Internacional requieren conocimientos de experimentación científica en diversos campos.

Teniendo todo esto en cuenta, el Ministro de Ciencia de Reino Unido calcula que gastaron en torno a 16 millones de libras en entrenar a Tim Peake. Esto equivaldría a unos 20 millones de dólares. 

Y por supuesto, los astronautas tienen que cobrar. Dependiendo de su formación y experiencia previas, su sueldo varía, ya que pertenecen a diferentes categorías profesionales. 

En base a esos criterios, el sueldo oscila entre los 66.000$ y los 145.000$ anuales. Considerando que Tim Peake tenía formación avanzada previa en mecánica de vuelo, y que además había sido piloto militar durante casi dos décadas, es probable que su sueldo se acercase a las cantidades más altas de ese rango. 

Asumiendo entonces que un profesional con esas cualificaciones cobre cada año 145.000$, podemos estimar cuánto tendrían que pagar la NASA o la ESA desde que comienza el entrenamiento hasta que el astronauta termina su misión.

Peake entrenó durante seis años, y una vez que le seleccionaron definitivamente para la misión, pasó seis meses en la Estación Espacial Internacional. La suma de sueldo en ese periodo de tiempo se acerca al millón de dólares: Peake podría haber cobrado cerca de 942.500$.

Cubriendo las necesidades básicas

Puede que sea algo extremadamente obvio, pero como es lógico, también hay que hacerse cargo del gasto de recursos de cada astronauta durante la misión. Y debido al despliegue de infraestructura que supone, cubrir las necesidades básicas de los astronautas tampoco es calderilla.

Para analizar el coste aproximado, nos vamos a apoyar en datos facilitados por la NASA referentes al precio de cubrir las necesidades básicas en futuras misiones comerciales a la Estación Espacial Internacional. 

Con la intención de hacer los cálculos algo más simples, vamos a crear dos categorías. La primera, con material que cubre necesidades básicas pero que ya está disponible en la Estación Espacial Internacional.  Y la segunda, con provisiones que hay que mandar al espacio. 

En la primera categoría entran, por ejemplo, los sistemas de soporte vital y el retrete espacial, especialmente diseñados para poder lidiar con condiciones de microgravedad. El uso diario de estos aparatos genera unos costes de energía y mantenimiento, que se traducen en gasto monetario. 

Y aunque estos gastos se sufragan mediante la subvención que cada agencia o gobierno aporta para el proyecto de la Estación Espacial Internacional, hay estimaciones que reflejan el coste del uso de estos sistemas diariamente, por lo que también podemos tenerlos en cuenta.

Para no aburrirte con matemáticas innecesarias, vamos a ir directamente a las cifras finales: en una misión de aproximadamente 180 días, el coste del uso de estos sistemas por parte de un solo astronauta ascendería a 337.500$.

La segunda categoría incluye cosas tan importantes como la comida o el material médico. En este caso, hay que cubrir no solo lo que cuestan estas provisiones de por sí, sino también el precio de llevarlas al espacio

La parte simple es calcular el coste de estas provisiones en sí. Considerando de nuevo que la misión dure unos 180 días, el consumo de provisiones de un astronauta supondría un gasto de unos 675.000$. 

Y ahora viene la parte difícil: el precio de llevar esas provisiones al espacio. El coste de esta tarea varía drásticamente dependiendo, por ejemplo, del cohete que se usa o de la cantidad de provisiones que transporta.

Vamos a basarnos en los datos que se manejan de las últimas misiones de abastecimiento llevadas a cabo por los cohetes de SpaceX, y vamos a considerar solo el precio de llevar comida al espacio, omitiendo otros tipos de provisiones. 

Astronauta Karen Nyberg de la NASA comiendo en la Estación Espacial Internacional

NASA

Cada astronauta ingiere tres comidas diarias, y esa cantidad de comida, además del material en el que va empaquetada, pesa en torno a 2,49 kg. Si consideramos la misma duración de misión que hasta ahora, cada astronauta necesitaría 448,2 kg de comida para alimentarse durante la misión.

Llevar un solo kilo de comida desde la Tierra hasta el espacio cuesta cerca de 60.000$ a bordo de los cohetes de SpaceX. Por lo que llevar al espacio la comida necesaria para alimentar a un astronauta durante toda su misión puede costar unos 26.892.000$. 

Astronautas de la Estación Espacial Internacional comiendo

ESA

Si sumamos todas las cantidades previas referentes a gasto en provisiones, cubrir las necesidades básicas de un astronauta durante 180 días cuesta en torno a 27.904.500$. 

¿De verdad merece la pena?

Las cifras sueltas ya asustan de por sí. Y la suma de todo lo que hemos calculado (coste de entrenamiento, provisiones, asiento en el cohete…) es suficientemente alta como para dejar con la boca abierta a cualquiera: en base a nuestros cálculos, el total rondaría los 128.847.000$. 

Todo ese dinero destinado a preparar a un astronauta, llevarlo a la Estación Espacial Internacional, y mantenerlo allí durante medio año, mientras realiza diversas tareas científicas.

Hay que tener en cuenta que esto es una estimación, y que gran parte de la información respecto a los costes individuales de las misiones de este tipo no está disponible al público. 

Pero precisamente por esa razón tampoco nos es posible incluir todos los factores que encarecen una misión de este tipo, por lo que llevar a un astronauta al espacio podría ser incluso más caro que la cifra que hemos calculado. 

Por impresionante que parezca al ver esa cantidad de manera aislada, no es nada fuera de lo común en la industria espacial. Tanto la ESA como la NASA tienen asignados presupuestos de varios miles de millones de euros, que se distribuyen en diferentes misiones y labores de I+D. 

Son muchas cifras para decir, en resumidas cuentas, que enviar astronautas al espacio es extremadamente caro. Y quizá con toda esta información no puedas evitar plantearte si de verdad algo así merece la pena, si nos aporta algo gastar semejante cantidad de dinero en el viaje de una sola persona. 

Por inocente que suene, la realidad es que el valor de estas misiones no puede ni debe calcularse en base al dinero que cuestan. No enviamos astronautas al espacio por mero entretenimiento, sino para adquirir conocimiento.

Y el trabajo que realizan en el espacio es extremadamente valioso. Tal como el propio Tim Peake defendía en una entrevista de la BBC, los experimentos realizados en la Estación Espacial Internacional han ayudado a avanzar en diversos campos de la ciencia, obteniendo resultados incluso en el campo de la medicina. 

Por ejemplo, Peake explica que gracias a la estancia de astronautas en un entorno de microgravedad, podemos estudiar la degeneración ósea y muscular de manera detallada y buscar maneras de reducir ambos problemas. 

Astronauta Akihiko Hoshide realiza análisis de sangre en la Estación Espacial Internacional

NASA

Los experimentos que realizan los astronautas en el espacio no son replicables en la Tierra, por lo que pueden llevarnos a avances que no lograríamos de otra manera. Esto a su vez puede ayudar a mejorar el tratamiento o incluso encontrar una cura para pacientes con enfermedades degenerativas óseas o musculares. 

Lo mismo ocurre con los experimentos relacionados con la biología humana y animal, los virus, la alimentación, los efectos de la radiación… Todo lo que se estudia en el espacio puede aplicarse de modo útil en la Tierra, ya sea para mejorar nuestra calidad de vida o para prevenir enfermedades. 

E incluso lo que no está relacionado con la salud, como los experimentos relacionados con la física y la astronomía, puede darnos un conocimiento del universo mucho mayor que el que conseguiríamos estudiando el espacio exclusivamente desde la Tierra.

También nos ayudan a preparar a la humanidad para viajar a otros planetas. Los robots y los rovers no son los más idóneos para la realización de determinadas misiones, y si algún día queremos pisar Marte, tenemos que asegurarnos de estar adecuadamente preparados para ello.

Esta es una de esas situaciones en las que debemos recordar que no todo puede medirse con dinero. Porque si bien llevar a un astronauta al espacio puede costar cientos de millones de dólares, el conocimiento que obtenemos gracias a ello es muchísimo más valioso.