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Los metales que conducen electricidad, pero no el calor, pueden ser la clave de la revolución tecnológica

Microchip

04/12/2019 - 07:05

En muchos sentidos, la tecnología avanza a un ritmo vertiginoso. Sin embargo, hay campos estancados debido a la limitación de los materiales que conocemos, comprendemos y sabemos utilizar para crear componentes. Un metal que rompa la ley de Wiedemann-Franz podría ser la solución a todos nuestros problemas.

Uno de los retos tecnológicos es el de aumentar la batería de los móviles, tablets, portátiles, coches eléctricos y, en definitiva, cualquier dispositivo con batería. Es algo que, supuestamente, se conseguirá cuando se consiga dominar el grafeno. El grafeno es un "material milagroso" que es duro, resistente, impermeable y conduce la electricidad 100 veces mejor que el silicio.

No pierde energía y se están estudiando maneras para que sea el superconductor del futuro. Sin embargo, también hay metales que pueden ayudar a, junto al grafeno, crear elementos electrónicos más avanzados. Se trata de un curioso metal que conduce la electricidad, pero no el calor.

Como leemos en Science Alert, se descubrió en 2017 y, desde entonces, no hemos sabido mucho más de él, pero es un metal prometedor. Y es que, como decimos, contradice la ley Wiedemann-Franz que dicta que los metales que conduzcan bien la electricidad, también son potencialmente buenos conductores del calor.

Sí, por eso vuestros electrodomésticos y otros dispositivos se calientan cuando los usas. Sin embargo, el dióxido de vanadio metálico no cumple esa máxima, ya que es un aislante que, además, conduce la electricidad a las mil maravillas sin aumentar demasiado su temperatura.

Es uno de los metales que pertenece a "los nuevos conductores", unos cuantos metales y materiales que conducen bien la electricidad, pero no el calor y que, por tanto, no se calientan y son tremendamente prácticos para aplicaciones en el día a día. Además, una de las características del dióxido de vanadio es que mejora como conductor cuando la temperatura ambiente es elevada.

Esto es así porque, como descubrieron los investigadores, sus electrones se movían como si fueran un fluido, no partículas individuales como en los metales corrientes y conductores que conocíamos hasta ahora.

Una aplicación práctica es la de los motores de los vehículos eléctricos, pero también la de los componentes de equipos que pasen muchas horas bajo el yugo del Sol... o dispositivos que estén siempre conectados.

Eso sí, no es lo único que encontraron, ya que también descubrieron que, bajo ciertas circunstancias, este metal puede ser un fabuloso aislante.

Queda camino por recorrer, pero es de agradecer que se estén buscando sustitutos a metales que llevan muchos años con nosotros y que, aunque cumplen su función, impiden avanzar en ciertos campos.

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