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El cable que me salvó la vida en el MWC: la importancia de los cables USB-C

USB Smartphone

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Los conectores USB-C han llegado como estándar del mercado (a excepción de Apple) y ciertamente han facilitado la vida a todo el mundo. Sin embargo, no todos los cables USB-C son iguales, ¿lo sabías?

Hoy día cualquier auricular, móvil y tablet del mercado tienen conectores USB-C e incluso muchos portátiles también admiten carga vía ese conector. Quitando dispositivos Apple, casi con un cable USB-C podrías conectar cualquier dispositivo, pero, claro, no todos los cables son iguales.

Hablemos de estándares y de cómo aunque físicamente hablemos del mismo conector, no todos los cables son iguales. Hay cables USB-A, el conector USB tradicional grande (el que siempre conectas bien a la tercera, sí) a USB-C, y últimamente estamos viendo la tendencia hacia la llegada de cables USB-C a USB-C donde tenemos menos diferencias.

Los primeros cables pueden ser cables que simplemente ofrecen conectividad USB 2.0 sin soporte de alimentación adicional o modos de carga USB Power Delivery que permiten cargas de hasta 100 W mediante ese estándar.

Los últimos son cables que ya ofrecen soporte USB 3.0 e incluso pueden soportar el protocolo de transmisión de datos Thunderbolt / USB 4.0 con un ancho de banda mucho mayor. Ahora bien, ¿qué hace tan especial a este tipo de cables?

USB-C parece, pero no lo es

Como vemos, el conector USB-C tiene un gran número de pines y algunos de esos pines sirven a modo de pines de control mediante los cuales el dispositivo al que conectas el cable y el cargador u ordenador, eligen el modo de configuración del cable.

Tipos de conectores USB

 USB-C puede llevar señal de datos, de vídeo y también señal eléctrica mediante Power Delivery o incluso otros modos de carga propietarios como son la carga SuperVOOC o FlashCharge, que ya llegan a potencias de carga de hasta 240W como vimos con el realme GT3

En estos casos tanto el cable como el dispositivo tienen un chip de control, es decir, no solo tenemos pines de configuración, sino que el propio cable es necesario para habilitar este tipo de carga rápida. Es por ello que si tienes un móvil Xiaomi con cargador de 120 W pero usas otro cable distinto al que viene en la caja, ese cargador no pueda cargar tu móvil con esa potencia.

Y aquí es donde entra el chip E-Mark, o cómo los cables USB-C más modernos son cables inteligentes.

Lo importante está en el interior: transmisión de datos y potencia de carga

Seguramente estés diciendo, cómo es posible que yo sepa si el cable que tiene mi móvil es listo o tonto o si puede soportar USB-PD o no.

Aquí está el quid de la cuestión, si no tienes un dispositivo que sea capaz de medirlo y leer la información del chip E-Mark no es posible. Pero sí que puedes hacer pruebas con tu cargador y otros cables y ver cómo tu móvil o dispositivo tarda más en cargar. 

La diferencia con los móviles de carga más rápida puede ser, de tardar 25 minutos en cargar a tardar 1 hora y 10 minutos, solo por utilizar otro cable con el mismo cargador.

Veamos los casos más normales a la hora de encontrar cables USB-C para intentar facilitar que usemos el cable correcto:

Los chips E-mark no afectan normalmente a la velocidad de transmisión, es decir, si un cable es USB-C 2.0, tanto USB-A a USB-C como USB-C en ambos extremos, la velocidad máxima de transmisión de datos sería 480 Mbps (Hasta 60 MBytes/s) pero puedes tener modos de carga que soporten hasta 3 A o 5 A.

USB-C

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USB 3.1 es un estándar de transmisión, no son especificaciones de un cable. Es decir, si un cable es USB 3.1 quiere decir que es compatible con dispositivos USB 3.0 y USB 2.0. De hecho podemos encontrarnos con cables USB 3.1 de USB-A a USB-C.

En general la mayoría de cables que son USB-C en ambos extremos, son cables USB 3.1. De hecho la diferencia en cables USB 2.0, USB 3.0 o USB 3.1 viene dada por el número de hilos internos, un cables USB 2.0 tiene entre 4 y 5 cables, un USB 3.0 tiene 9 hilos y el USB 3.1 si es GEN 1 tiene también 9 y si es GEN 2 llega a 16 hilos internos.

USB-C pinout

En los cables USB, quitando dos hilos en cuestión (rojo y negro para dar energía) el resto de hilos son responsables de la transmisión de datos. A más hilos más posibilidad de velocidad de transmisión.

Un cable que tenga una tasa de transferencia de 5 Gbps o más requiere un chip en el conector tipo C, que lleva a cabo la coordinación de esas transferencias, no es un chip E-Mark.

usb-c emark

Si un cable USB no tiene un chip E-Mark puede soportar hasta 3A si los cables rojo y negro tienen unas dimensiones AWG 20. Si la corriente pasa los 3A entonces se requiere el chip E-Mark y el grosor de los cables debe ser suficiente para soportar más corriente sin calentarse.

Los cables USB 3.1 Gen 2, que pueden llegar a soportar 5A, se requiere el chip E-Mark. Y como vemos, aquí hablamos de estándares de carga USB Power Delivery.

Nueva nomenclatura y logos para facilitarnos la vida

Está claro que es un jaleo todo esto de los estándares según la transmisión de datos, y según el soporte de carga. Depende del número de hilos y del grosor de ellos, de que el cable lleve un chip. Y nada de eso aparece por defecto cuando vas a comprar un cable.

No todos los cables USB-C son iguales y a partir de ahora será más fácil diferenciarlos

Por eso USB-IF ha aprobado una nomenclatura que deja bien claro tanto la tasa de transferencia como la potencia que puede pasar por ese cable con su nueva nomenclatura.

El cable USB que me salvó la vida en el MWC

Y para finalizar solo quiero decir que un cable USB-C puede salvarnos la vida permitiéndonos cargar el móvil en el momento más necesario y hacer esa llamada o, como me sucedió a mi en el último Mobile World Congress, me salvó de una manera más terrenal.

Eran las 9 de la mañana, mi último día de MWC, tenía que hacer el check-out del hotel y a la hora de vestirme, mi cinturón dice basta y pasa a mejor vida decidiendo ejercer una mitosis de manera que ninguna de las dos mitades me daba servicio.

Tenía que salir de la habitación, vestido y a ser posible sin perder los pantalones, ya que iba a ir con la maleta y mochila, manos ocupadas. Y, además, iba a pasar la mañana por la feria. Primero pensé en unos cordones, pero mi calzado era cómodo -qué menos para los días de feria- y elásticos, es decir: sin cordones.

Mi modo supervivencia se puso en funcionamiento y vacié la mochila cual ingeniero de la NASA buscando cosas que pudieran servirme para evitar tener que enseñar hucha (en el mejor de los casos). Y sí, ahí estaba, mi cable USB-C de 2 metros, que siempre llevo en viajes ya que nunca sabes lo cerca o lejos que habrá enchufes en los hoteles.

Así que, al más puro modo MacGyver, encontré una manera de utilizarlo a modo de cinturón sin llegar a hacer nudos que dañasen los hilos interiores, ya que, además de salvarme el culo (literal) quería que siguiera funcionando.

USB matu

Enhebré el cable por las trabillas del pantalón a modo de cinturón, di la vuelta a toda la cintura, pasé de vuelta en la trabilla delantera e hice un nudo corredizo en la otra trabilla delantera y funcionó.

De hecho, como nota adicional solo puedo decir que he encontrado una característica a esta solución: es un modo cómodo para llevar el móvil en un bolsillo y una batería externa en el otro y que vaya cargando sin necesidad de llevar un cable colgando. ¡Eureka! Ha nacido el PowerBelt.

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Etiquetas: hacking, USB, USB C, Mobile World Congress

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