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Cuando la tecnología y el empleo están reñidos: el efecto de los robots en los puestos de trabajo

Robots vs humanos trabajo empleos

01/02/2020 - 06:30

La tecnología ha cambiado para siempre el mercado laboral. En algunos casos para bien y en otros para mal: los robots son capaces tanto de generar nuevos empleos como de destruir los ya existentes. En esta complicada balanza, ¿quién sale ganando?

Cuando consideramos cómo ha evolucionado el mundo laboral en los últimos años, y las nuevas herramientas que utilizamos hoy en día para llevar a cabo diferentes tareas, es sencillo ver que la tecnología ha jugado un rol muy relevante en el mercado laboral durante las últimas décadas.

Todos los trabajos han cambiado de un modo u otro debido a los avances tecnológicos. La robótica, la inteligencia artificial y otros tipos de tecnología nos han librado de hacer labores tediosas o arriesgadas, y han permitido que realicemos otras tareas mucho más rápido.

De hecho, hay trabajos que actualmente no podrían realizarse sin la ayuda de la robótica, y otros muchos que sencillamente no existirían si la tecnología no hubiera avanzado hasta llegar al estado actual. Se ha vuelto una parte esencial de nuestras vidas sin que apenas seamos conscientes de ello. 

Por ello, a cada avance tecnológico tiende a acompañarle la preocupación sobre cómo afectará a los puestos de trabajo. Las máquinas son capaces de hacer algunos trabajos mucho más rápido que cualquier persona, y de modo más preciso, por lo que en algunos campos se las mira con mucho recelo. 

Además la automatización está mucho más presente en nuestras vidas de lo que tendemos a ser conscientes. Y quizá precisamente por lo normalizada que está, a veces es sencillo olvidar los problemas que trae consigo.

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Hay trabajos que han desaparecido por completo con el paso de los años debido a que ahora son llevados  cabo por robots o inteligencia artificial. Hay otras labores que sencillamente han dejado de ser por completo necesarias, también debido a la existencia de ese tipo de tecnologías. 

Trabajos que quedaron en el pasado

La automatización es la gran preocupación de los trabajadores de diversas industrias. Y si prestamos atención a la historia, no es un pánico infundado. Desde la Revolución Industrial ha habido consecuencias en el mundo laboral por la incorporación de la tecnología que han afectado negativamente a los trabajadores

Si hacemos memoria, podremos pensar en numerosos trabajos que actualmente son desempeñados en su totalidad por diferentes tipos de robots, maquinaria o inteligencia artificial. Por ejemplo, gran parte de los objetos que usamos en nuestro día a día han sido fabricados, al menos parcialmente, por sistemas automatizados

Una niña trabaja en una fábrica textil a principios del siglo XX

La ropa que llevamos, los medios de transporte de los que dependemos, el cajero automático del que sacamos dinero… Lo más probable es que varios robots hayan tomado parte en la creación o el funcionamiento de todos ellos, pese a que en el pasado habrían dependido por completo de la labor manual de diferentes personas. 

Hace un par de siglos esto habría sido difícil de imaginar. Pero a día de hoy, lo difícil sería imaginar la situación contraria, especialmente si consideramos los patrones de consumo actuales, que requieren una velocidad de producción vertiginosa.

Y hay ocasiones en las que la normalización de la tecnología en el ámbito laboral ha hecho que ni siquiera nos planteemos cómo era la vida antes de la presencia de ciertos procesos de automatización. De hecho, hay varios trabajos que probablemente ni siquiera hayamos imaginado que existieran en algún momento.

Un caso curioso es el del despertador. A día de hoy es muy común usar nuestro smartphone como despertador, pese a que hay dispositivos creados específicamente para despertarnos. Y es una práctica tan extendida que quizá en unas décadas, un reloj despertador sea un artículo desconocido por completo para varias generaciones.

Pero antes del smartphone y del despertador, los trabajadores también tenían que levantarse temprano para comenzar su jornada laboral. Las jornadas con horas controladas surgieron sobre todo a partir del siglo dieciocho como consecuencia de la Revolución Industrial. 

Y en ese momento, usar un despertador no era una posibilidad. Existía algunos relojes que hacían sonar pequeñas campanas a determinada hora, pero eran muy caros y no estaban al alcance de personas de clase obrera.

Ante la necesidad de mantener horarios mucho más estrictos, surgió el despertador humano: en países como Reino Unido e Irlanda los conocidos como knocker uppers se dedicaban a ir casa por casa despertando a sus habitantes golpeando puertas y ventanas para que llegasen a tiempo al trabajo.

El knocker upper era un trabajo como cualquier otro, y muy necesario, sobre todo en barrios obreros. Fueron una figura muy común en la Inglaterra de los siglos diecinueve y veinte, hasta el punto de aparecer incluso en una de las novelas de Charles Dickens. 

Reloj despertador alarma

Pero con la normalización del reloj despertador a mediados del siglo veinte, el trabajo del knocker upper acabó por quedar totalmente obsoleto. Probablemente la idea de que a día de hoy alguien se dedicase a ir casa por casa despertando a personas resultase casi cómica.

Y con las cifras de población actuales, sería cuanto menos poco práctico. No obstante, el hecho es que es un ejemplo de los muchos trabajos que han dejado de existir debido a la automatización

Lo mismo ha ocurrido con otros trabajos, sobre todo los relacionados con la manufacturación de productos, que actualmente dependen en gran medida de diversos aparatos tecnológicos para llevarse a cabo. De hecho, algunos estudios sugieren que para 2030, se perderán más de veinte millones de empleos de este tipo por la automatización.

Y también hay empleos en el mundo del ocio que han desaparecido por completo debido a la implementación de máquinas. Es el caso de los proyeccionistas de cine, antiguamente encargados de operar los proyectores de cada sala, y cuya labor se volvió innecesaria al digitalizarse las proyecciones. 

También ha ocurrido algo similar en las boleras. Hace algunas décadas había una persona encargada de colocar los bolos en cada pista, y de enderezarlos cuando los jugadores los tumbaban. A día de hoy probablemente todos tenemos en mente la imagen de una máquina que los recoge y los vuelve a colocar cuando acaba cada turno. 

La necesidad de usar una máquina en vez de una persona en ese caso es quizá discutible. Es sin duda uno de esas situaciones en las que la tecnología puede realizar una tarea más rápido que cualquier persona. Pero esa aparente urgencia por dejar todo hecho cuanto antes ha provocado que un empleo desaparezca por completo

Robots que nos acompañan en nuestro día a día

Los efectos de la automatización en el entorno laboral no se limitan al pasado. De modos muy sutiles, están cada vez más presentes en nuestro día a día, y afectan a numerosos ámbitos de los que dependen miles de puestos de trabajo.

Si por ejemplo nos paramos a observar cómo han cambiado los comercios en los últimos años, quizá la automatización nos resulte algo más obvia. Hace no tanto dependíamos plenamente de los asistentes de tienda y los cajeros para poder hacer cualquier compra.

Pero a día de hoy, numerosos supermercado tiene máquinas distribuidas por la tienda para que podamos consultar dónde encontrar un producto, o el precio del mismo, haciendo innecesaria la ayuda de trabajadores. 

Y también es cada vez más común encontrar cajas autoservicio, en las cuales podemos escanear y pagar todo aquello que vamos a comprar. Las cajas autoservicio crean la engañosa sensación de acelerar la compra, pese a no ser así realmente, y además eliminan otro tipo más de trabajadores del comercio.

El modelo autoservicio también se aplica cada vez más fuera de los supermercados. Cuando vamos al cine o a cualquier espectáculo que requiere comprar entradas es muy normal que realicemos la compra por internet, sin necesidad de ir a una taquilla en ningún momento. 

E incluso si no compramos las entradas por internet, existen kioscos en los que podemos realizar la compra o recoger las entradas ya compradas, de nuevo, sin necesidad de interactuar con ningún empleado en el proceso.  

Lo mismo ocurre cada vez con mayor frecuencia en los restaurantes de comida rápida. En cualquier McDonald’s o Taco Bell podemos encontrar kioscos en los que seleccionar nuestro pedido y pagar por la comida. Después no tenemos más que llevar el ticket al mostrador, para que un empleado se encargue de preparar el pedido.

Esto ha provocado que cada vez haya menos empleados atendiendo al público en este tipo de restaurantes, dejando en evidencia que la tecnología está ocupando el lugar de los trabajadores de estas empresas. 

Hay cierta tendencia a pensar que este tipo de avances no llegarán a eliminar la necesidad de trabajadores en puestos de trabajo con esas mismas tareas. Y es cierto que la mayoría de comercios con autoservicio tienen a algún trabajador supervisando o haciendo tareas complementarias, para ayudar a los clientes en caso de que sea necesario.

Pero ya pasamos por un proceso similar con los empleados de otros tipos de comercios: las gasolineras. Hace años, cuando íbamos a echar gasolina al coche, un empleado de la gasolinera se encargaba tanto de poner la gasolina como de cobrar al cliente

Ahora lo normal es que el propio cliente realice ambas tareas, pudiendo pagar en el propio surtidor, sin tener siquiera que interactuar con empleados en ningún momento. Esto ha llevado a que haya incluso gasolineras sin un solo empleado, las cuales han causado la pérdida de más de 2.200 empleos, según datos del INE

Cuando nada está fuera del alcance de la tecnología

Cabría pensar que ciertos trabajos que requieren atención muy personalizada, destreza manual o creatividad estarían libre de la amenaza de la tecnología. Pero con cada nuevo avance tecnológico se demuestra que ningún campo está libre de la automatización

Es el caso de los trabajos de atención al cliente, en los que cada vez la tecnología se encarga de más tareas. Movistar lleva ya varios años atendiendo a sus clientes con un bot de Twitter que puede encargarse de todo tipo de labores de gestión de información y de servicio técnico

Y para quien no quiera hacer la gestión por Twitter, Movistar también ofrece a sus clientes atención telefónica en la que no tienen que tratar con ni un solo agente. Por ejemplo, disponen de servicios automatizados de SMS que pueden incluso detectar incidencias en la línea y concertar una visita de un técnico. 

En ocasiones, tras todos esos programas informáticos que nos atienden cuando tenemos una incidencia hay una persona controlando el software. Pero a menudo la persona que controla el software tiene un nivel de control muy reducido, y está obligada a gestionar los datos de varios clientes a la vez, permitiendo que las empresas contraten menos gente.

Además no queda claro con qué frecuencia hay personas manejando el software de atención al cliente debido a la falta de transparencia de las empresas. Se han dado varios casos en los que pese a lo que afirmaban algunas compañías, se ha acabado comprobando que no había nadie tras la voz robótica al otro lado del teléfono. 

Por ejemplo, en 2013 una compañía americana empezó a usar un software conocido como Samantha West para captar clientes. Afirmaban que no era un robot, sino un software controlado por operadores. Pero varios medios pudieron comprobar que esto no era cierto, ya que el supuesto software reaccionaba de modo extraño si el cliente se salía de guión. 

El software robot tendía a dar respuestas repetitivas, a veces sin relación alguna con la pregunta que le realizaba el cliente. Además, por alguna razón estaba programado para que, en caso de que le preguntasen si era un robot, lo negase repetidas veces e insistiera en que es humano. 

Desde luego deja claro que más tecnología no siempre es mejor. Pero eso no impidió que varias compañías estadounidenses usasen ese robot de telemarketing durante meses, pese a las numerosas quejas que incluso a día de hoy pueden encontrarse en internet respecto al robot. 

También debemos tener en cuenta que los efectos de la automatización no afectan solo a trabajos de poca cualificación y sueldos bajos. Hay ejemplos de empleos de sueldos altos en los que la tecnología ha suplantado por completo a los trabajadores tradicionales.

Ocurre especialmente entre analistas de datos y especialistas financieros. Si hay algo en lo que los ordenadores son especialmente buenos es recopilando y analizando información, y con los algoritmos adecuados, un solo ordenador puede suplir varios cientos de horas de trabajo de un analista.

Por este motivo, en entornos como Wall Street es cada vez más común que esta labor esté en manos de la tecnología, en vez de ser realizada por empleados de manera individual. Y hablamos de trabajos con sueldos astronómicos: un asesor financiero de Wall Street cobraba en torno al medio millón de dólares al año, una cifra nada desdeñable.

Y es que en general, los trabajos de salarios altos que más afectados podrían verse son los relacionados con banca y finanzas. El principal gasto de los bancos son los sueldos de sus empleados, y aquellos que más cobran serían relativamente fáciles de sustituir con nuevas tecnologías que pueden realizar el mismo trabajo de forma más eficiente. 

De hecho, se estima que solo en EEUU, más de 200.000 empleos de banca acabarán perdiéndose debido a la implementación de robótica, inteligencia artificial y otros tipos de tecnología avanzada. 

Incluso en los casos en los que la tecnología no logra sustituir a todos los trabajadores, resulta obvio que se acaba haciendo con suficientes tareas como para reducir el número de puestos de trabajo. Y cuando una sola máquina puede ahorrar a una empresa miles de euros en salarios, es complicado no preocuparse por el futuro del mundo laboral.

Los avances en robótica y en inteligencia artificial logran causar cierta animadversión entre empleados, ya que competir con estos sistemas resulta prácticamente imposible. Y cuanto más se desarrollan estas tecnologías, más labores pueden realizar. 

Había tareas que, por motivos de destreza, creatividad y otros factores, parecían a salvo de este desarrollo. Pero queda claro que nada es demasiado complicado para la tecnología y, tarde o temprano, alguien inventará un robot que pueda hacer cierta tarea igual o mejor que un humano.

Este es el caso del empaquetado de ropa, hasta ahora una tarea imposible para los robots debido a que la delicadeza no suele ser su punto fuerte. Además, discernir entre diferentes prendas de ropa no es una tarea sencilla para las máquinas, debido a las diferencias sutiles en color y forma de cada modelo. 

Pero en Japón han conseguido superar todos estos obstáculos. La marca Uniqlo, centrada en el comercio de ropa online, dispone de un robot que es capaz de seleccionar las prendas de ropa adecuadas para cada pedido, doblarlas y empaquetarlas para su posterior envío a los compradores. 

¿Deberíamos dar todo por perdido?

Con el panorama que plantean todos los ejemplos mencionados, podría parecer que la tecnología es un enemigo al que no hay manera de derrotar. A fin de cuentas, vivimos en una era en la que la tecnología se encuentra en constante desarrollo y tiene cada vez más influencia en nuestras vidas. 

Pero también hay quien piensa que el miedo a la automatización se ha exagerado, y que no se está teniendo en cuenta los beneficios que trae consigo, incluso para quienes trabajan en un campo en teoría amenazado por la tecnología. 

Una de las principales ventajas de la automatización es la posibilidad de evitar que los seres humanos se enfrenten a situaciones de alto riesgo, como con el uso de robots para la desactivación de explosivos.

Además, los robots pueden beneficiar enormemente a personas con discapacidades o problemas de salud. Por ejemplo, en la prefectura de Hiroshima (Japón), se están utilizando robots para que los estudiantes hospitalizados puedan asistir a clase de modo remoto, evitando que la hospitalización afecte negativamente a sus datos de asistencia.   

Y también pueden ahorrar tiempo a los empleados, realizando tareas repetitivas o excesivamente rutinarias. Si se aplica adecuadamente, la tecnología puede convertirse en una herramienta muy útil que permite facilitar cualquier labor, en vez de ser un obstáculo o una forma de generar desempleo.

Lógicamente, esto depende de cómo se utilice la tecnología en cada sector y cada empresa. Las compañías deben aprender a ver la tecnología como una ayuda para los empleados, en vez de como un modo de ahorrarse varios sueldos. 

Y el hecho es que, ética empresarial aparte, no tenemos claro cómo va a afectar la automatización al mundo laboral a largo plazo. Tras cada nuevo avance tecnológico hay empleos especializados que se encargan de su diseño, desarrollo, mantenimiento, utilización... Todo ello puede generar numerosos puestos de trabajo.

Si bien hay estudios que, como hemos mencionado antes, plantean la pérdida de cientos de miles e incluso millones de puestos de trabajo, no hay consenso respecto a la certeza de estas cifras, ya que no dejan de ser previsiones. 

El medio MIT Technology Review ha intentado comparar todos los estudios existentes respecto a los efectos de la automatización en el mundo laboral, y los resultados son confusos y contradictorios

Algunos estudios concluyen que la automatización creará más trabajo del que destruirá, otros no tienen esos la generación de nuevos empleos en cuenta, otros hacen consideraciones en base a los datos de un solo país o una sola tecnología y extrapolan los resultados a todo el mundo…

Ese caos de información no ayuda en absoluto a extraer conclusiones, y tiende a preocupar a quienes ven su puesto amenazado por tecnologías que no conocen o que se implementan sin explicar a los empleados cómo trabajar con ellas. 

Si queremos atenernos a lo que sabemos con certeza, quizá lo mejor que podemos hacer es fijarnos en los datos reales sobre cómo ha afectado la automatización al mundo laboral hasta ahora. 

En un estudio realizado por el London’s Center for Economic Research se han comparado los niveles de creación de empleo en trabajos de manufacturación con el uso de robots en esa misma industria. 

Los resultados muestran que aquellos países que incorporan más robots en la manufacturación de productos pierden menos empleos de esa industria. Por la contra, países como EEUU y Reino Unido han implementado menos robots de manufacturación y han experimentado un mayor aumento del desempleo.

Teniendo en cuenta esta información, es probable que la clave sea adaptarnos, y asegurarnos de que las empresas actúen de la manera más ética posible, formando a sus empleados para que puedan trabajar en colaboración con las nuevas tecnologías que se implementan día a día en cada campo.