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¿Cómo afectará esta situación a la exploración espacial?

Sonda BepiColombo de la ESA

ESA

04/04/2020 - 09:05

La pandemia de coronavirus está afectando a todas las actividades humanas, y la exploración espacial no es una excepción. Los primeros efectos empiezan a notarse, y quizá haya secuelas graves a largo plazo que pongan en peligro el futuro de algunas misiones.

Como consecuencia del coronavirus, un gran número de países del mundo se están viendo obligados a tomar medidas drásticas para frenar la pandemia. Es una situación extremadamente delicada, ya que está en juego la salud pública y la vida de muchas personas.

Todos los cambios que estamos viviendo están teniendo efectos a gran escala. Las calles están prácticamente vacías, la contaminación ha bajado por la menor presencia de coches, y los servicios de internet no dan a basto. 

El modo de trabajo también ha cambiado para la mayoría de nosotros. Puede que desde que comenzó el aislamiento hayas teletrabajado por primera vez, o que tu trabajo sea de primera necesidad y tengas que llevarlo a cabo usando material de protección. 

Y la ciencia no se libra de todos estos cambios. Por supuesto, los profesionales de la medicina y otros campos relacionados con el estudio de virus están trabajando sin descanso para desarrollar una vacuna, encontrar mejores tratamientos y en general comprender mejor el comportamiento y las características del virus. 

Pero los campos de la ciencia que no están directamente relacionados con la pandemia también están pasando por enormes cambios como consecuencia de las circunstancias actuales. 

La exploración espacial, de por sí un campo de estudio que requiere condiciones muy específicas para que el trabajo pueda desarrollarse con normalidad, está afrontando situaciones que ponen a prueba incluso la continuidad de algunas misiones.

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Como es lógico, la exploración del espacio ahora mismo no es una prioridad para los gobiernos y las diversas empresas involucradas en el mismo. Aunque no se ha dejado totalmente de lado, es fácil ver que es un campo de estudio bastante paralizado.

Por tanto, no es extraño preguntarse cómo va a afectar a la exploración espacial la crisis generada por el coronavirus. La situación es bastante compleja, y puede tener numerosos efectos a largo plazo.

No podemos saber todavía con total seguridad en qué condiciones se encontrarán las misiones espaciales en unos meses. Pero el impacto del coronavirus en la exploración espacial empieza a ser visible, y debemos pensar qué consecuencias tendrá esto en el futuro.

Las primeras consecuencias: retrasos generalizados

Tal y como ha ocurrido en diversas industrias y campos de la ciencia, no ha hecho falta esperar mucho para que los efectos del coronavirus sean obvios. En cuanto ha surgido la necesidad de tomar medidas para el aislamiento de la población, la exploración espacial se ha visto afectada.

Una parte considerable de los empleos relacionados con la exploración espacial, principalmente los centrados en desarrollo, software y sistemas de control lo tienen relativamente fácil para adaptarse a la situación actual mediante el teletrabajo. 

Teletrabajo

9 trabajos que puedes hacer sin salir de casa

Si estás buscando trabajos que puedes hacer sin salir de casa, tienes un amplio espectro de opciones a tu disposición para escoger. Para una gran mayoría precisarás tener conocimientos informáticos, manejo de las redes sociales o nociones sobre redacción online y gestores de contenidos.

Por ejemplo, la Agencia Espacial Europea ya ha tomado medidas para garantizar la seguridad de sus empleados, y han optado por reducir drásticamente el trabajo presencial para evitar en lo posible el contacto entre personas. 

Gracias a ello, los trabajadores del centro de control de satélites de Darmstadt, en Alemania, empezaron a teletrabajar hace unas semanas, manteniendo así los satélites y diversos proyectos científicos operativos. 

Pero esa es solo una de las caras de la moneda. No todos los empleos de este campo lo tienen tan fácil, ni siquiera cuando desarrollan su principal labor desde un ordenador. Hay que tener en cuenta que en ocasiones trabajan con información delicada, o necesitan hacer comprobaciones que solo son accesibles desde los propios centros de control

Y en la exploración espacial también hay empleos que nunca pueden realizarse a distancia. Los más obvios son los dedicados a la construcción de cohetes, satélites y otros vehículos, además de los profesionales encargados de realizar las pruebas de seguridad. 

Por esta razón, se están produciendo numerosos atrasos en proyectos extremadamente importantes. Muchos lanzamientos han quedado aplazados, y hay diversos motivos para ello. 

Para empezar, algunos de los puertos espaciales, es decir, los lugares desde los que se llevan a cabo los lanzamientos de cohetes, han cerrado temporalmente para evitar contagios entre sus empleados. 

Es el caso del Centro Espacial Guayanés, un puerto espacial situado en la Guayana Francesa. Es el principal centro de lanzamientos que utiliza la ESA, y su cierre supone una paralización total de cualquier lanzamiento que hubiera planeado para los próximos meses. 

Otras agencias, como es el caso de la NASA, también tenían en sus calendarios algunos lanzamientos desde este centro. Y el cierre es temporal, pero no hay una fecha establecida para su reapertura, así que podría causar un desajuste enorme en gran cantidad de misiones durante este año y el próximo.

Es un problema generalizado que está obligando a las agencias a tomar medidas. Debido a esto, agencias como Roscosmos ya han anunciado que modificarán su calendario de lanzamientos

Además, las restricciones de viaje entre diferentes países que han establecido agencias como la ESA  o la NASA también impiden que los lanzamientos se lleven a cabo, ya que los profesionales de cada proyecto no pueden desplazarse a los centros espaciales para controlar la misión. 

Cohete Dragon Crew de SpaceX

NASA

Precisamente este es el motivo por el que desde SpaceX han tenido que cancelar indefinidamente algunos lanzamientos. Si la situación fuera normal, el satélite argentino SAOCOM habría sido lanzado el 30 de Marzo, pero la empresa estadounidense se ha visto obligada a cancelarlo indefinidamente

Hay factores como el clima o la posición de la Tierra respecto a otros planetas que limitan muchísimo las fechas de lanzamiento de ciertas misiones. Por esta razón, estos atrasos en las misiones podrían suponer tener que aplazarlas cerca de un año. 

Proyectos en pausa hasta nuevo aviso

Aparte de la cancelación de lanzamientos de manera temporal, hay otro problema que está afrontando actualmente la exploración espacial: la paralización de proyectos. Tanto los proyectos que todavía estaban en desarrollo como las misiones que ya están en curso están sufriendo las consecuencias de la pandemia. 

Como mencionábamos antes, parte del personal de las agencias espaciales está operando a distancia, por lo que más allá del reajuste necesario de la infraestructura, sus tareas no se están viendo afectadas. 

Pero hay misiones que requieren tener personal a cargo de forma presencial de manera continuada. Concretamente, las misiones interplanetarias obligan a las agencias a mantener activos los centros de trabajo presencial, algo que lógicamente no es viable actualmente. 

astronauta

Cuánto cuesta enviar un astronauta al espacio

Las misiones espaciales nunca han sido baratas, y las relacionadas con astronautas no son una excepción a esta regla. Pero, ¿cuánto cuesta realmente enviar a un astronauta al espacio? En este reportaje echamos cuentas, y valoramos si es un gasto que merece la pena realizar.

Tal como informaba hace unos días la ESA, la salud de los empleados es la prioridad ahora mismo, y por lo tanto, las misiones que requieren trabajo presencial se han paralizado temporalmente. 

Las principales afectadas son varias misiones científicas centradas en el estudio de nuestro sistema solar. Entre ellas se encuentran Cluster (encargada de estudiar el entorno magnético de la Tierra), Solar Orbiter (una sonda que fue lanzada en febrero para estudiar el Sol), Mars Express y ExoMars Trace Gas Orbiter (ambas sondas analizan diferentes aspectos de la atmósfera marciana). 

Esto implica que se activará el modo seguro de esas sondas y satélites, y se apagará su instrumental científico. Sus respectivas trayectorias y órbitas se mantendrán, ya que quedan programados de antemano, pero las operaciones científicas no estarán operativas hasta que el personal pueda volver de forma segura a los centros de control.

Por otra parte, las misiones que estaban en pleno proceso de construcción y las que están realizando los test de seguridad tampoco se libran de los efectos de la pandemia. Son misiones que no pueden prescindir del personal presencial, así que las agencias están poniéndolas en pausa.

La NASA ha anunciado que han suspendido temporalmente el trabajo en el Telescopio Espacial James Webb. Esto supone un golpe considerable, porque pese a lo prometedor del proyecto, el desarrollo del telescopio que deberá dar el relevo al Hubble ha sufrido varios retrasos importantes en los últimos años.

Otro proyecto de la NASA que se ha visto obligado a parar estos días es la misión que llevaría a varios astronautas a la Luna en 2024. El cohete SLS y la cápsula Orión se encuentran todavía en proceso de construcción y pruebas, y quedarán en pausa indefinidamente.

Esta misión lunar estaba llevándose a cabo dentro de un calendario muy apretado establecido por el gobierno estadounidense, por lo que podría encontrar problemas graves si no puede retomarse el trabajo pronto. 

Apolo 11

A Contracorriente Films

Otro proyecto que también tendrá que esperar por culpa del coronavirus es ExoMars 2020. El objetivo de esta misión era llevar a Marte el rover Rosalind Franklin y la plataforma de superficie Kazachok para que buscasen vida en la superficie marciana.

Como tal, el proceso de construcción ya ha finalizado, pero la ESA y Roscosmos todavía tienen pendiente la realización de pruebas clave para asegurar el funcionamiento adecuado de los componentes durante toda la misión.

Dado que los ingenieros y otros expertos del proyecto no pueden trabajar en el proyecto de forma presencial, las pruebas no pueden llevarse a cabo. Y esos tests son vitales, por lo que el lanzamiento, en principio previsto para este verano, no podrá realizarse. 

Exomars

Esto tiene dos consecuencias muy graves para el proyecto. La primera es que dado que es una misión a Marte, para poder llevar a cabo el lanzamiento es necesario que la Tierra y el planeta rojo estén en la posición adecuada. Y esto no volverá a ocurrir hasta 2022, por lo que la misión tendrá que aplazarse dos años.

Y la segunda tampoco pone las cosas fáciles a los empleados. ExoMars 2020 es el tipo de misión que requiere que todo el instrumental permanezca completamente impoluto, sin contacto con ningún tipo de suciedad o microorganismo. 

Esto se hace para evitar que, una vez esté en la superficie de Marte, las pruebas obtengan resultados falsos por contaminación con sustancias de la Tierra. Así que durante dos años el rover y la plataforma deberán mantenerse en salas limpias y ser esterilizados y revisados periódicamente para asegurar la continuidad de la misión. 

De un modo u otro, los atrasos en las misiones supondrán grandes dificultades para quienes trabajan en ellos. La necesidad de seguir un calendario por motivos varios, el mantenimiento que requieren los vehículos, los instrumentos que pasarán meses apagados… 

Todo ello causará problemas, y está por ver si quienes trabajan en esos proyectos dispondrán de los recursos necesarios para afrontarlos y hacer que las misiones se lleven a cabo con éxito.

El tiempo corre en contra de la astronomía

La exploración espacial no se limita a lanzamientos y vehículos que rondan por el espacio exterior. Algunos de los campos de la ciencia más importantes para el estudio del espacio, como la astronomía y la astrofísica, también afrontan una situación compleja y un futuro un tanto incierto.

Tal y como explicábamos anteriormente, los atrasos en proyectos y la imposibilidad de trabajar presencialmente ha dejado tocados varios proyectos científicos. Esto supondrá la pérdida de meses, o en algunos casos incluso años, de información extremadamente valiosa para la ciencia. 

Pero ese no es el único problema con el que van a tener que lidiar los científicos. Ellos mismos se ven sujetos a cambios en sus condiciones de trabajo, y no todas sus labores pueden realizarse con un ordenador desde su casa. 

Para empezar, algunos observatorios están cerrando sus instalaciones o limitando la asistencia de investigadores por la posibilidad de contagios en los desplazamientos. Es cierto que muchos observatorios permiten recibir los datos a distancia, por lo que el trabajo presencial no es necesario en todos ellos.

Pero otros sí requieren operadores que estén presentes en el observatorio para realizar diversos ajustes y operaciones, lo que implica que cualquier restricción de trabajo presencial paralizaría por completo su funcionamiento.

Sumado esto a las restricciones de viaje que han impuesto numerosos países, algunos astrónomos pueden verse sin las herramientas necesarias para trabajar. Y los cierres de observatorios no son algo aislado.

El mejor ejemplo de ello es Event Horizon Telescope. Al contrario de lo que podría sugerir su nombre, no se trata de un único telescopio, sino de un proyecto en el que colaboran numerosos telescopios para observar agujeros negros. 

Los logros de este proyecto son verdaderamente impresionantes. A los telescopios del Event Horizon Telescope le debemos la primera imagen de un agujero negro, que fue revelada el año pasado

Agujero negro

Debido al clima y a la mecánica celeste, el conjunto de telescopios del EHT solo puede colaborar durante los meses de marzo y abril, pero dada la situación actual, no va a ser posible que se lleve a cabo este año. 

Esto implica que las observaciones se retrasarán al año que viene. Puede no parecer un gran problema, pero en la astronomía, cada segundo cuenta. Y perder la única franja de observación que tiene este proyecto en todo el año podría suponer una pérdida de datos de valor incalculable. 

Como comentábamos antes, este es solo un ejemplo de muchos. Hay investigaciones en las que las consecuencias pueden llegar a ser mucho peores. En algunos proyectos los cambios que se producen en el cielo de un instante a otro son vitales para comprender un fenómeno. 

No todos los telescopios en la superficie terrestre están preparados para el trabajo a distancia, e incluso aquellos que sí lo están, envían sus datos a centros de control concretos. Con todas estas limitaciones, no queda duda de que que hay proyectos que se resentirán. 

Y hay telescopios que pasarán semanas, o en el peor de los casos meses, sin estar operativos. Si a los científicos les preocupaba perder minutos de imágenes por culpa de las interferencias de los satélites Starlink, las semanas de inactividad serán incluso peores

Despidos y otros problemas económicos

No todo lo relevante en la exploración espacial es naves, telescopios y herramientas varias. El factor humano es imprescindible en estos proyectos, y por tanto todo aquello que afecte a los trabajadores por culpa del coronavirus, afectará también a la exploración del espacio. 

Ya hemos mencionado algunas de las dificultades que están teniendo que afrontar los trabajadores de este campo, como no tener acceso a todas sus herramientas de trabajo o que algunos proyectos se vean completamente paralizados durante meses para poder seguir las medidas de seguridad establecidas. 

Pero no es el único problema. Tal y como está ocurriendo con muchos otros trabajos, los despidos entre los profesionales del espacio han aumentado enormemente desde que el coronavirus se convirtió en una pandemia.

Empresas como Bigelow Aerospace, encargada de construir varios módulos de la Estación Espacial Internacional, han despedido a todos sus empleados, y no hay certeza alguna de que vayan a volver a contratarlos una vez acabe esta crisis. 

Estación Espacial Internacional

NASA

Y otras compañías podrían seguir sus pasos. Algunas como OneWeb ya están haciendo gestiones para declarar la quiebra, alegando que no han podido lidiar con las consecuencias económicas de la pandemia.

Todo esto supone que numerosos profesionales se quedarán sin trabajo, y los proyectos en los que trabajen podrían quedar parados de forma indefinida, o en el peor de los casos ser cancelados

Las consecuencias económicas que se están haciendo notar a nivel general tampoco ayudan, ya que en tiempos de crisis el espacio tiende a no ser una prioridad. En crisis previas se ha visto cómo los gobiernos retiraban apoyo y fondos a las agencias espaciales de manera drástica, supuestamente para dedicarlos a otras cosas más prioritarias. 

Pero como algunos expertos señalan, esto es un error. Las investigaciones relacionadas con el espacio son relevantes para nuestro día a día, y útiles en tiempos de crisis. Pueden, por ejemplo, ayudar a simplificar las cuarentenas y mejorar los protocolos y materiales necesarios para los profesionales médicos. 

No es una industria inútil para la humanidad, ni se limita a obtener conocimiento de objetos lejanos a nosotros, pero en las circunstancias actuales puede que quienes tienen este campo de estudio en sus manos no lo tengan en cuenta debidamente. 

En cualquier caso, la exploración espacial va a sufrir daños también a nivel económico. Por supuesto, no sabemos aún si creará problemas a largo plazo, pero el futuro de algunas misiones podría estar en juego.