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Las diez misiones espaciales más importantes de la historia

Planeta Tierra desde la Estación Espacial Internacional

NASA

09/02/2020 - 07:30

Cada vez se habla de las misiones espaciales con más frecuencia, y de hecho, parece que muchos nos hemos interesado más en el espacio en los últimos años. Pero por impresionantes que nos parezca el trabajo actual de agencias como la ESA y la NASA, hay misiones que se llevaron a cabo hace décadas y son dignas de admiración incluso hoy en día.

En apenas setenta años, el ser humano ha pasado de estar anclado al planeta Tierra a poder dejarlo atrás y mantener presencia humana fuera de nuestro planeta de forma constante.

Probablemente es algo que no nos planteamos mucho o incluso damos por hecho, pero hace menos de un siglo la idea de alejarnos de la atmósfera terrestre era algo reservado a la ciencia ficción.

Y el hecho es que a la carrera espacial le debemos mucho. Gracias al desarrollo de naves y satélites, y a las misiones de investigación que se han desarrollado a lo largo de los años, disponemos del sistema de telecomunicaciones actual, de materiales altamente ignífugos e incluso de escáneres TAC, vitales en numerosos campos de la medicina.

Aunque hay algunas misiones espaciales que todos conocemos, hay otras que han caído en el olvido, y merece la pena recordarlas para conmemorar el hito que supusieron.

Muchas de ellas no fueron solo un gran logro a nivel tecnológico y científico, sino que también se convirtieron en un hito para la humanidad. Por ello, vamos a hacer un repaso de algunas de las misiones espaciales más importantes que se han llevado a cabo. 

Índice de contenidos

Las primeras misiones relevantes están profundamente marcadas por un hecho histórico: la Guerra Fría. El conflicto entre la URSS y EEUU fue clave en el desarrollo de la carrera espacial, y dio a la humanidad muchas de sus primeras experiencias relacionadas con el espacio.

La competencia entre la URSS y EEUU fue intensa, pero los soviéticos lograron adelantarse a los americanos en repetidas ocasiones. Muchos de los primeros hitos en el espacio se dieron gracias a misiones de la Unión Soviética.

Tras la caída de la URSS, la NASA se haría con dominio del espacio. Progresivamente se le unirían agencias como la ESA, que han contribuido a que muchas de las misiones espaciales más relevantes de los últimos años se lleven a cabo mediante la colaboración entre naciones

Los primeros satélites en órbita: Sputnik 1 y SCORE

Una de esas cosas fáciles de olvidar es que diariamente miles de satélites artificiales orbitan nuestro planeta. Se han convertido en algo esencial para nuestro día a día, ya que sin ellos no dispondríamos de GPS, predicciones meteorológicas y diversos sistemas de telecomunicaciones, entre otras cosas. 

Pero a principios de los años 50, el espacio estaba completamente libre de estos dispositivos. La posibilidad de crear máquinas que orbitasen nuestro planeta para realizar tareas muy variadas era algo apenas teórico, pero resultaba muy atrayente para numerosos gobiernos por la utilidad que podrían darle. 

En 1957, la teoría pasó a convertirse en una realidad. La Unión Soviética consiguió llevar al espacio el primer satélite artificial, el conocido como Sputnik 1. Se trataba de una esfera de aluminio de apenas 58cm de diámetro con cuatro antenas, y dentro de la cual se resguardaban varios instrumentos de radio.

Satélite Sputnik 1

NASA

El lanzamiento del primer Sputnik era básicamente un intento de la URSS de comprobar si podían poner este tipo de objetos en órbita. Pero pese a la sencillez de los dispositivos de este satélite, podemos considerarlo no solo como el primer satélite artificial en órbita, sino también el primer satélite científico

Gracias a los instrumentos de radio que la URSS incluyó en el satélite, los científicos obtuvieron información valiosa sobre las características de las capas altas de la atmósfera. Sputnik 1 permitió estudiar la densidad de esas capas atmosféricas, y también sirvió para analizar la distribución de electrones en la ionosfera. 

Más de un año después, en diciembre de 1958, EEUU trató de ponerse al nivel tecnológico de la URSS lanzando el satélite SCORE, el primer satélite diseñado específicamente para comunicaciones

Logró transmitir un mensaje navideño del presidente Eisenhower, gracias a una grabación que se había incluido a bordo. Esto confirmó que los satélites eran una opción viable para transmitir mensajes por todo el planeta. 

La llegada de seres vivos al espacio exterior gracias a Sputnik 2 y Vostok

Los satélites solo eran el principio. El objetivo más importante siempre fue enviar al ser humano al espacio, pero se desconocían los efectos que podrían tener un lanzamiento y la microgravedad en personas.

Por este motivo, menos de un mes después del lanzamiento del Sputnik 1, la URSS envió al espacio la nave Sputnik 2. Y dentro de esta nave viajaba la perra conocida como Laika, que se convertiría en el primer ser vivo en llegar a órbita

La historia de Laika es trágica, ya que no se esperaba que sobreviviese, y de hecho falleció pocas horas después de alcanzar la órbita objetivo debido a problemas de sobrecalentamiento en la nave.

Pero era una misión que se consideraba clave a nivel internacional, ya que ningún gobierno estaba dispuesto a enviar seres humanos al espacio sin pruebas previas con animales. Laika y Sputnik 2 confirmaron que era viable enviar a personas al espacio.

Progresivamente, tanto la URSS como EEUU enviaron primates a órbita, para comprobar cómo afectaba todo el proceso a una especie animal más similar a la nuestra. 

Y el 12 de abril de 1961, la URSS lograría el objetivo que llevaban tiempo persiguiendo. El soviético Yuri Gagarin, astronauta en la misión Vostok 1, se convirtió en el primer humano en viajar al espacio exterior y en orbitar la Tierra. 

El viaje no era sencillo, pero incluso tras algunos problemas en la reentrada, Gagarin logró volver sano y salvo. La misión de Gagarin abriría las puertas al viaje espacial tal y como lo conocemos actualmente.

Yuri Gagarin

ESA

De hecho, su viaje al espacio es tan relevante que la ONU estableció el doce de abril como el Día Internacional de los Vuelos Espaciales Tripulados. Y se ha conmemorado al astronauta soviético incluso nombrando un cráter lunar en su honor. 

Cabe destacar que la URSS también tiene el mérito de haber llevado a la primera mujer al espacio. La misión Vostok 6 sería la encargada de llevar fuera de la Tierra a Valentina Tereshkova el 16 de junio de 1963. 

La seguiría su compatriota Svetlana Savitskaya casi dos décadas después. Savitskaya también se convirtió en la primera mujer en viajar dos veces al espacio, y la primera mujer en realizar un paseo espacial.

Por la contra, y para poner en perspectiva por qué esto resulta relevante, Estados Unidos no envió una mujer al espacio hasta 1983. La astronauta Sally Ride se convertiría en la primera mujer no soviética en viajar al espacio.

Tan cerca y tan lejos: misiones Luna y Apolo 11

Alcanzar la Luna fue un proceso largo y complejo. No solo fue muy difícil llevar humanos al satélite que orbita nuestro planeta; el mero hecho de conseguir que algo construído por la humanidad llegase a la superficie de la Luna era una tarea titánica.

Por ello, antes de pisar la Luna, se llevaron a cabo numerosas misiones, destinadas a acercar al ser humano poco a poco a dicho satélite. 

Los primeros éxitos, de nuevo, fueron de los soviéticos con el proyecto Luna. A ellos les corresponde el mérito del primer aterrizaje con impacto en la Luna con la sonda Luna 2 en 1959 (que permitió verificar que la Luna carece tanto  de un campo magnético significativo como de un cinturón de radiación similar al de la Tierra).

Cara oculta de la Luna

ESA

Ese mismo año, la sonda soviética Luna 3 envió a la Tierra las primeras imágenes de la cara oculta de la Luna. Y en 1966, la sonda Luna 9 se convirtió en el primer objeto creado por humanos en aterrizar suavemente en otro cuerpo celeste. 

Luna 9 envió a la Tierra imágenes panorámicas de la superficie lunar, y realizó diversas mediciones de la radiación del satélite. Pero de modo indirecto, verificó algo aún más importante: demostró que la superficie lunar era capaz de soportar el aterrizaje de una aeronave sin que esta se hundiese.

Imágenes de la superficie lunar tomadas por la sonda Luna 9

ESA

A esa sonda la seguirían otras misiones, tanto soviéticas como americanas, que hicieron orbitar en torno a la Luna a diferentes seres vivos. 

Todas estas misiones servirían para acercarnos cada vez más a nuestro satélite. Y en 1969, Estados Unidos logró realizar con éxito la que se ha convertido probablemente en la misión espacial más famosa: la llegada del ser humano a la Luna en la misión Apolo 11.

Apolo 11

A Contracorriente Films

Buzz Aldrin y Neil Armstrong aterrizaron en la Luna el 20 de Julio de 1969, y unas horas después del aterrizaje, ante los ojos de todo el mundo gracias a la transmisión de los eventos que se realizó a nivel global, pisaron por primera vez la superficie del satélite

La llegada a la Luna no es solo relevante por ser un evento muy simbólico, que marca nuestra capacidad de salir de la Tierra y alcanzar nuevos horizontes. También ayudó a comprender mejor la composición y el origen de este cuerpo celeste.

Aldrin y Armstrong pasaron casi un día en la Luna. Llevaron a cabo diversas pruebas científicas en la superficie lunar, y recogieron varios kilos de muestras que después traerían consigo de vuelta a la Tierra. 

Más allá del planeta Tierra: Voyager y Pioneer, las sondas que hicieron historia

La curiosidad humana no tiene límite, y tras la exploración de la Luna, las agencias espaciales quisieron llegar más allá. En los años 70 la NASA centró sus esfuerzos en crear sondas que pudieran alcanzar otros planetas del sistema solar, con el objetivo de estudiarlos desde cerca. 

Las sondas Pioneer 10 y 11 se encargaron de llevarnos a Júpiter y a Saturno. Tomaron fotografías de ambos planetas y de algunos de sus satélites, y además analizaron sus características y las del entorno interplanetario con diversos instrumentos. 

A las Pioneer les debemos por ejemplo el descubrimiento de la magnetosfera de Júpiter, así como de varias lunas en torno a Saturno, y las primeras imágenes de estos planetas obtenidas desde cerca. 

Foto de Júpiter de las sondas Pioneer

NASA

Pocos años después del lanzamiento de las Pioneer se envió al espacio las sondas Voyager 1 y 2. Su objetivo también era estudiar los planetas más alejados del Sol, y ambas Voyager consiguieron estudiar Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.

Gracias a las Voyager descubrimos nuevos satélites en torno a esos cuatro planetas. También se detectaron más anillos en torno a Urano, y se descubrió actividad volcánica en Ío (un satélite de Júpiter), marcando la primera vez que se descubrió un volcán activo fuera de la Tierra.

Hay algo que las Pioneer y las Voyager tienen en común, y es que las cuatro se alejan cada vez más del Sol, con la intención de dejar atrás nuestro sistema solar en el futuro. Voyager 1 fue la primera de las cuatro en alcanzar el espacio interestelar, saliendo de la heliopausa en 2012. 

Además, las cuatro sondas llevan consigo varias marcas de identidad de la Tierra. El periodista Eric Burguess planteó la posibilidad de incluir en las Pioneer unas placas con información sobre la humanidad, y captó la atención de Carl Sagan (científico al que muchos conocen por el documental Cosmos: un viaje personal), quien llevó la propuesta a la NASA.

Sagan y su equipo diseñaron la placa de las Pioneer para que contuvieran información compleja sobre la humanidad, pero de modo simplificado. En ambos discos hay información sobre los átomos de hidrógeno para poder establecer una escala de espacio y tiempo. 

También aparecen reflejadas dos figuras humanas (un hombre y una mujer), puntos de referencia para facilitar la localización de nuestro sistema solar en la Vía Láctea, e información sobre los planetas del sistema solar y la trayectoria de las sondas. 

Placa de las sondas Pioneer

NASA

Las Voyager fueron parte de un proyecto más elaborado, y en vez de placas tienen discos más complejos. La cubierta de los discos presenta un diagrama explicando cómo reproducir la información grabada en los discos. 

Ambos discos contienen música procedente de numerosos países, sonidos de la naturaleza, saludos grabados en 55 idiomas, e imágenes muy diversas, que incluyen fotografías del sistema solar, diagramas científicos y escenas del día a día de la humanidad. 

Disco dorado de las Voyager

NASA

Todo esto convierte a las Pioneer y a las Voyager en un mensaje en una botella a nivel interestelar. Ya hace años que perdimos contacto con las sondas Pioneer, pero las Voyager todavía transmiten información de vez en cuando, y gracias a ello nos han permitido comprender mejor el espacio interestelar por el que viajan actualmente.

La Estación Espacial Internacional

Si hay una misión que sirve como ejemplo de lo que la ciencia puede lograr cuando diferentes países aceptan colaborar es la construcción de la Estación Espacial Internacional

No es la primera estación espacial que se construye, pero sí tiene el honor de ser la más grande, y la que ha conseguido involucrar de forma harmoniosa a numerosos países en su desarrollo y su uso. 

La construcción de la EEI comenzó en 1998, y en ella han colaborado gran cantidad de países, que entre otras tareas se han encargado de construir módulos habitables o instrumental científico necesario en las tareas que se llevan a cabo a bordo. 

Estación Espacial Internacional

NASA

La Estación ha ido ampliándose periódicamente, y actualmente puede mantener a una tripulación de hasta seis astronautas a bordo. Desde el año 2000, siempre ha habido al menos un ser humano en la Estación Espacial Internacional. 

Más allá de ser una maravilla de la ingeniería, el valor de esta estación orbital es incalculable. Es primero y ante todo un laboratorio, y en ella se llevan a cabo experimentos de diversos campos de la ciencia, como biología (incluso biología humana), física, astronomía, meteorología…

La labor que se realiza en este laboratorio fuera de la Tierra resulta especialmente valiosa ahora que la posibilidad de llevar humanos a Marte está sobre la mesa. Gracias a las condiciones de microgravedad y radiación en las que viven los astronautas de la EEI, podemos saber cómo afectaría a los humanos la estancia en otro planeta

Opportunity Rover, el gran investigador de Marte

Ha habido muchísimas misiones a Marte desde los años 70. Por ejemplo las sondas Mars soviéticas, que orbitaron el planeta rojo, y las Viking 1 y 2 de la NASA, que consiguieron aterrizar en la superficie marciana y realizar diversas investigaciones. 

Pero algo que se ha vuelto fundamental en el estudio de Marte es el uso de rovers, y el que más ha destacado en esta tarea ha sido Opportunity, cariñosamente conocido como Oppy, un rover que estudió la superficie marciana durante más de 14 años

Opportunity superó todas las expectativas. Se esperaba que su misión durase 90 días, pero consiguió hacer frente a las tormentas marcianas y otros riesgos de este planeta durante más de una década, aportando información increíblemente valiosa en el proceso. 

Rover Opportunity en Marte

NASA

Y ayudó a la comunidad científica a realizar uno de los descubrimientos más importantes en lo que respecta a Marte: gracias a las fotografías y a los análisis realizados por Oppy, se confirmó que en Marte existió agua líquida

Los datos obtenidos con el instrumental de Opportunity demostraban que en el planeta rojo existieron lagos, ríos y océanos hace millones de años, y estos cuerpos de agua modificaron la orografía del planeta. 

En junio de 2018, una tormenta de escala planetaria hizo que Opportunity entrara en hibernación al cubrir sus paneles solares, impidiendo que generase energía suficiente para mantenerse en funcionamiento. 

La tormenta acabó varios meses más tarde, y los científicos a cargo de la misión enviaron señales e incluso reprodujeron canciones para tratar de despertar a Oppy. Pero no hubo suerte, y a principios de 2019 la NASA dio la misión de Opportunity por terminada.