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Samsung QLED 8K Q900R, análisis y opinión

Samsung_QLED_8K_Q900R

13/04/2019 - 10:30

Si piensas que el análisis del televisor Samsung QLED 8K Q900R es uno más, estás muy equivocado. Estamos ante el primer televisor comercial con panel 8K y más de 33 millones de píxeles a disposición de la imagen. O lo que es lo mismo, cuatro veces más resolución que tu actual televisor 4K.

El mundo de la tecnología avanza a pasos agigantados, lo que hoy es la última novedad puede quedar obsoleto en cuestión de semanas, y ya somos muchos los que nos preguntamos si esta obsolescencia precoz de verdad tiene sentido. Muchos se harán esta pregunta al ver este análisis de este televisor Samsung Q900R de 65 pulgadas (QE65Q900RATXXC).

Tal vez el nombre no te diga nada, puede parecer un TV más de los que cada año pasan por el laboratorio de Computerhoy.com, pero si te decimos que estamos ante el primer televisor comercial 8K seguro que ya le ves mucho más sentido a la pregunta.

Y es que las primeras cuestiones empiezan a fluir desde el primer momento, estamos casi empezando a acostumbrarnos a las 4K cuando ahora, casi sin respiro, hablamos ya de los contenidos 8K como una realidad: ¿merece la pena? ¿Es el momento de realizar una inversión tan importante en un televisor 8k? Sin contenido disponible, ¿qué aporta esta inyección masiva de píxeles frente a los televisores 4K actuales? ¿Realmente necesitamos una pantalla de 8K en casa?

Son muchas cuestiones, aunque la fundamental se centra en la ausencia de contenido nativo 8K. A día de hoy solo el canal japonés BS8K realiza emisiones en pruebas con el objetivo de retransmitir los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 en calidad 8K. En la actualidad, no existen emisiones regulares y los pocos contenidos disponibles a través de plataformas como YouTube están tan comprimidos que no suponen ningún aliciente.

Entonces, ¿qué sentido tiene comprar un televisor 8K ahora mismo? Samsung lo tiene claro y asegura que su televisor es capaz de hacer que cualquier contenido se vea mucho mejor, independientemente de la resolución original, que en cualquier otro televisor del mercado. El encargado de este “milagro” no es otro que su Quantum Processor 8K y su novedoso sistema de escalado de imágenes basado en Inteligencia Artificial y Machine Learning.

Dicen que quien no arriesga no gana, y sin duda Samsung ha subido la apuesta con este Q900R que hoy analizamos, ¿le saldrá bien la jugada?

Marca Samsung
Modelo QE65Q900RATXXC
Dimensiones 1452.2 x 898.2 x 304.9 mm (con peana)
Peso 30.5 kg (con peana)
Tipo de pantalla LCD LED VA con Direct Array de 500 zonas (aprox.)
Tamaño de pantalla 65"
Resolución de pantalla 7680 × 4320 píxeles
Relación de aspecto 16:9
Entradas AV / USB 4 x HDMI 2.0 / 3 x USB
Salidas de audio Óptica
Cámara / control por gestos y voz Control por voz desde el mando a distancia
Sonido 4.2 CH (60 W)
Soporte WiFi / DLNA Sí / Sí
Tecnología 3D No
Eficiencia Energética Clase D 

Empecemos hablando del diseño

El minimalismo de las pantallas actuales y la nueva forma de implementar la conectividad hacen que las diferencias entre generaciones sean prácticamente inapreciables. Un fino marco envuelve una pantalla algo más gruesa de lo que uno se podría esperar, sobre todo si lo comparamos con los modelos OLED. Esto es debido al sistema de retroiluminación que abarca toda la superficie de la pantalla, algo que ya pudimos ver por primera vez en la generación anterior.

Los biseles alrededor de la pantalla son casi inexistentes, y el diseño totalmente minimalista, tanto que el logotipo de la marca se ha movido hasta una posición más discreta en la esquina derecha.

Samsung QLED 8K

Al igual que en pasadas generaciones toda la conectividad se desplaza al exterior de la misma dentro del One Connect, una sencilla caja negra unida a la pantalla mediante un delgado cable óptico semitransparente que hace las veces de cable de alimentación.

Esto hace que este Samsung Q900R sea poco más que una simple pantalla, sin más, aunque no debes llevarte a engaño, se trata de un televisor robusto y pesado cuya instalación requiere de, al menos, dos personas.

Samsung QLED 8K

En el modelo de 65 pulgadas en One Connect mantiene las mismas dimensiones y conectividad que en la generación anterior

Un cambio sustancial en el diseño lo encontramos en la forma de colocar el televisor sobre la mesa o mueble. Se prescinde de la peana en forma de T de la pasada generación con un único punto de anclaje central, que se sustituye por dos sencillas patas independientes. Puede que visualmente no resulte tan llamativo, aunque personalmente me parece acertado, porque se gana en estabilidad y resulta más sencillo de manipular.

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La peana con un único anclaje central ha sido sustituida por dos patas independientes

Además, hay dos detalles que me han gustando mucho de estos nuevos soportes: el primero, es la posibilidad de configurar las patas en dos posiciones, ya sea en los extremos o más centradas. Ideal si la planta del televisor sobresale de la superficie del mueble donde quieres colocarlo, como es mi caso.

El segundo, es la opción de esconder las patas en la parte trasera del propio televisor, perfecto si tu idea es colgar la pantalla en pared ya que no tienes que preocuparte de guardarlas y estarán disponibles siempre que las necesites.

Samsung QLED 8K

Los soportes pueden esconderse en la parte trasera de la pantalla si decides no utilizarlos

Instalación y funciones

Es innegable que los números del primer televisor 8K de Samsung que hoy analizamos son simplemente asombrosos, para aquellos que no estén familiarizados con esta terminología, simplemente indicar que el panel 8K de este Samsung tiene una resolución de 7.680 x 4.320, lo que supone un total de 33.2 millones de píxeles para componer la imagen, una cifra que resulta mucho más impresionante si la comparamos con los 8.3 millones de píxeles de los actuales televisores 4K (3.840×2.160), o los “míseros” 2 millones de píxeles de los populares televisores Full HD (1.920x1.080).

Samsung QLED 8K

El Q900R de Samsung incorpora un panel 8K LCD tipo VA con sistema de retroiluminación Direct Full Array de aproximadamente 500 zonas, que pueden ser controladas de forma individual, lo que permite que la luz se distribuya por la pantalla de forma más uniforme.

Esta es la forma que tiene Samsung de paliar ese déficit en el control de la iluminación frente a los televisores OLED, para luego compensarlo con sus insultantes tasas de brillo máximo que llegan hasta los 3.000 nits en la versión de 65 pulgadas, y se dispara hasta los 4.000 nits en sus versiones de 75 y 85 pulgadas.

La caja externa One Connect incorpora toda la conectividad del televisor: cuatro puertos HDMI 2.0b, tres USB, conexión de red Ethernet RJ-45, salida audio digital óptica EIAJ/TosLink, ranura para tarjetas CI, un puerto RS-232C de servicio y una entrada de antena RF. Además del conector propietario que conecta con la pantalla mediante un único cable cable óptico de 3,35 mm de grosor y 5 metros de longitud, por el que circulan de forma paralela las señales de vídeo y la corriente necesaria para alimentar el panel.

Samsung QLED 8K

Toda la conectividad se centraliza en la unidad externa One Connect

En este aspecto cabe indicar que las mayores necesidades energéticas de los televisores 8K han provocado que las unidades One Connect de los modelos de 75 y 85 pulgadas requieran de una fuente de alimentación mayor, provocando el correspondiente aumento de dimensiones de la caja, tal y como hemos podido comprobar en sus hojas técnicas. En cuanto al modelo Samsung QLED 65Q900R que hemos analizado para esta prueba, mantiene las dimensiones, y las diferencias visuales del One Connect, frente a su versión del año pasado, son inapreciables.

Hasta aquí todo correcto, o no, ya que se nos plantea la duda de qué ocurrirá cuando comience el despliegue de la especificación HDMI 2.1, sin duda uno de los lastres junto a la falta de contenidos nativos para el despliegue actual de las 8K, ya que resulta indispensable para poder sacar el máximo rendimiento a los paneles 8K como el de este Samsung Q900R.

Para muestra un botón, a nivel de datos la versión actual 2.0 puede manejar hasta 18 Gbps de información que se traduce en una resolución máxima de 8K a 30 fps, mientras que la versión 2.1 puede alcanzar los 48 Gbps, cifra de transferencia suficiente para trabajar con imágenes 8K a 60 fps o 4K a 120 fps (High Frame Rate), además de otras mejoras añadidas como la posibilidad de trabajar con tasas de refresco variables o HDR Dinámico.

10K y 120 Hz, así es el nuevo HDMI 2.1 para la nueva generación

Acertadamente, y según nuestras informaciones, Samsung se encargará en un futuro de actualizar a a HDMI 2.1 los One Connect de todos aquellos que compren un Q900R, aunque desconocemos si se hará de forma gratuita o será necesario un desembolso extra por la actualización.

En lo que a consumo se refiere nuestras mediciones arrojaron picos de hasta 350 Wh, un nivel de consumo muy elevado, sobre todo si lo comparamos con su equivalente OLED (en 4K, eso sí) cuyos registros de consumo se sitúan aproximadamente un 55% por debajo de esta cifra. Para la prueba reproducimos un vídeo en 4K HDR desde Amazon Prime Video (un episodio de The Grand Tour, para ser exactos), con configuración personalizada de imagen: luz de fondo al máximo, brillo ligeramente por encima del punto medio y atenuación local estándar.

En el caso de contenidos menos exigentes, como las emisiones Full HD mediante un TiVo de Vodafone, el consumo medio es más moderado, situándose en torno a los 200Wh. En el lado positivo, su consumo en standby, que pasa a ser inapreciable para nuestra aplicación de medición transcurridos unos minutos tras el apagado de la pantalla.

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Con los contenidos más exigentes el consumo alcanza picos de más de 350Wh

Al igual que en su versión del pasado año, el One Connect incorpora un sistema de ventilación activa para disipar el calor. En nuestro análisis de hace 12 meses indicábamos que rara vez este ventilador entraba en acción, pasando prácticamente desapercibido. No es el caso del este Q900R en el que el sistema de disipación de calor permanece activo de forma recurrente, incluso constante, transcurridos unos pocos minutos desde el encendido.

No resulta molesto en el día a día, pero en ciertos momentos, tales como viendo una película tranquilamente por la noche, sí se puede aprecia perfectamente el siseo del ventilador. Ojo, decimos siseo, nada que ver con el sonido de reactor de una PS4. También es palpable y muy evidente la gran cantidad de calor que emana desde la pantalla, aunque esto es algo completamente lógico.

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Al mando de las operaciones su procesador Quantum Processor 8K, un nombre que indica a las claras cuáles son sus intenciones y del que hablaremos más adelante. Más allá de sus cifras a nivel de capacidad de procesamiento, el aspecto más destacado del mismo es la implementación de un nuevo algoritmo basado en inteligencia artificial y machine learning capaz de comparar cada fotograma con una inmensa base de datos en constante actualización, con la finalidad de determinar el escalado más adecuado para poder mostrar la mayor cantidad posible de detalles. Algo que sobre el papel bien podría parecer ciencia ficción, sobre todo si tenemos en cuenta que todo el proceso se realiza en tiempo real, lo que lo hace más impresionante e increíble todavía.

Configuración y manejo

A pesar del nuevo panel y procesador de imagen el sistema operativo del televisor y la mayoría de sus funciones, no se han visto alteradas frente a lo que ya pudimos ver en nuestro análisis del Samsung QLED Q9FN, o lo que cualquiera puede encontrarse en los modelos actuales de la Serie Q del fabricante coreano. No hay que tomar esto como una crítica, todo lo contrario, cuando algo funciona soy partidario de que no debe tocarse y la interface basada de en Tizen Eden 2.0 funciona, y muy bien por cierto.

Desplazarse por los menús es una auténtica delicia; sencilla, intuitiva y fácil, muy fácil, y sencilla de personalizar. En cuestión de segundos y con un par de clic llegas hasta lo que estás buscando, lo que hace que el control por voz -que lo tiene y que además funciona bastante bien- pase a larga totalmente desapercibido.

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La interfaz permite un acceso rápido a todos los dispositivos conectados, aplicaciones y funcionalidades, incluido el Ambient Mode o Modo Ambiente que no ha sufrido grandes cambios y del cual ya dimos nuestra opinión hace unos meses: “Tengo que admitir que no es una funcionalidad que me vuelva loco (la decoración no es algo prioritario para mi), aunque sí me ha resultado interesante la forma en la que Samsung quiere sacar partido a algo tan feo como una pantalla apagada”.

La plataforma incluye aplicaciones específicas de prácticamente todos los servicios de vídeo en streaming como Netflix, HBO, Amazon Prime o YouTube, con mejor o peor suerte (la aplicación de HBO sigue siendo de lo peor que he visto jamás en una Smart TV), además de apps de juegos, música y entretenimiento en general.

Samsung QLED 8K

Netflix, HBO, Amazon Prime, Spotify... están todos los servicios más conocidos

Gracias a la función de detección automática de las fuentes conectadas, el proceso de instalación se completa en un abrir y cerrar de ojos, ya que el televisor se encarga de detectar el dispositivo que se está conectando a través de HDMI. Además de configurarlo en consecuencia, nombrando de forma automática la entrada (logo incluido en la mayoría de casos) y cargando los códigos para poder utilizar el dispositivo con el fantástico One Remote, el que para un servidor sigue siendo, de largo, el mejor mando a distancia hasta la fecha.

Samsung QLED 8K

One Remote sigue siendo el mejor mando a distancia que jamás hemos probado

Si conectas la consola el televisor sabe que la has conectado y activa de forma automática el modo juego, sin que tengas que hacer nada. Este modo no sólo afecta a los parámetros visuales de la imagen, también al procesado de la misma, que se reduce para minimizar el tiempo que tarda en mostrarse en pantalla nuestras reacciones con el mando, más conocido como Input Lag, hasta los aproximadamente 13,5 ms frente a los 15,4 ms de la generación anterior.

Samsung QLED 8K

El Modo Juego se activa nada más encender la consola

¿Se nota? Sí, y mucho, aunque dependiendo de tu perfil de jugador y el tiempo de juego serás capaz de percibirlo en mayor o menor medida. Los jugadores más experimentados lo percibirán al instante, casi con cualquier título. Para aquellos, como es mi caso, que juegan de forma más moderada tenemos que recurrir a títulos específicos tipo shooter como Call of Duty: Modern Warfare para apreciar de forma evidente la diferencia entre jugar o no con el modo juego activado.

Para terminar con el modo para jugones, indicar que al conectar una Xbox One X se activa de forma adicional el refresco adaptativo, un sistema de sincronismo FreeSync entre el televisor y la pantalla con el fin de eliminar defectos comunes a la hora de jugar, como la inestabilidad de frames o stuttering, que provoca los odiosos tirones de la imagen. Lamentablemente, no he podido disfrutar de esta característica para esta review, aunque sí tuve la posibilidad hace una semanas de disfrutar de primera mano de una demo bastante elocuente sobre esta funcionalidad.

Para facilitar todavía más la tarea de configuración y puesta en marcha, sobre todo si dispones de muchos servicios en los que validarte con usuario y contraseña, puedes recurrir al smartphone, lo que agiliza todavía más el proceso. Además, gracias a la app “Smart Things” podrás integrar el televisor con el resto de dispositivos compatibles que tengas en casa, a parte de poder utilizar tu smartphone para configurar y manejar la pantalla.

Calidad de la imagen

A la hora de ponerse manos a la obra para analizar la calidad de un televisor como este resulta complicado no caer en la tentación de “empezar por lo más alto”, es decir, acudir de forma desesperada en busca de contenidos 8K capaces de explotar al máximo la capacidad de este Samsung Q900R de 65 pulgadas.

Sinceramente, doy por sentado que el resultado será espectacular, por lo que de momento prefiero centrarme en lo que podríamos denominar “los bajos fondos”, imágenes en calidad HD, Full HD y 4K que verdaderamente pondrán a prueba las capacidades del televisor 8K de Samsung.

Y es la ausencia de contenidos nativos en 8K lo que hace complicado justificar, por si misma, la compra de un televisor de casi 5.000 euros, por lo que resulta crucial lo que sea capaz de hacer con las imágenes y resoluciones de consumo habitual, desde la señales de TDT estándar, hasta las imágenes UHD 4K HDR de fuentes como Netflix o Amazon Prime Video.

Es en este punto donde el sistema de escalado de imagen basado en Inteligencia Artificial y Machine Learning tiene que demostrar de lo que es capaz.

Según lo que pudimos conocer a través de los ingenieros de la marca, el sistema se basa en una enorme base de datos de imágenes en constante actualización clasificadas por tipo y calidad (la idea es generar distintas versiones en varias calidades inferior a partir de imágenes de alta calidad) en la que el procesador busca  -fotograma a fotograma y en tiempo real- escenas, objetos y patrones de similares características en alta calidad, que aporten la información extra necesaria para rellenar la ingente calidad de píxeles adiciones de panel.

¿El resultado? Sinceramente impresionante, tal vez en gran medida por resultar inesperado, ya que tenía mis dudas, y es que 33 millones de píxeles con las fuentes de contenido de uso habitual son muchos píxeles que inventar....

Con contenidos en definición estándar, la cantidad de información y detalle sacada de la nada por el televisor es asombrosa, acostumbrados al habitual efecto rebote de la mayoría de televisores al intentar escalar contenidos de muy baja calidad, que casi siempre terminan agudizando aún más sus carencias y viéndose incluso peor, en el Q900R sí se percibe una mejora real, un aumento de los detalles, no hace milagros, pero el resultado es gratamente sorprendente.

Obviamente cuanto mejor sea la fuente, mejor será la imagen, aunque el sistema de escalado hace que prácticamente cualquier contenido parezca creado en una resolución muy superior. Aunque no sólo es mérito del escalador de imágenes y su sistema de IA & Machine Learning, a la par de realizan otros procesos de mejora de texturas, reducción de ruido, restauración de bordes, y definición de líneas, que contribuyen al excelente resultado final.

Además del sistema de escalado uno de los aspectos que más ha llamado mi atención de nuevo, ya que es algo que comentamos en la pasada generación, es el amplio ángulo de visión óptima, tal vez no esté a la altura de los paneles OLED o televisores con paneles LCD IPS, pero gracias al sistema Q Viewing Angle las diferencias se reducen al mínimo consiguiendo una versión sin pérdida casi desde cualquier posición de visionado.

Con imágenes 4K HDR resulta complicado establecer si existe una mejora evidente en calidad de imagen y detalles ya que no pudimos establecer una comparación directa con el modelo de la generación anterior. Aunque si se perciben diferencias evidentes en lo que a la reproducción de color se refiere, un aspecto extrapolable a cualquier tipo de resolución nativa pero que se hace especialmente palpable con los vídeos en HDR.

Samsung QLED 8K

La densidad de píxeles es asombrosa

En general los colores son más pálidos, sin una temperatura de color bien definida, demasiado neutros. Un defecto muy focalizado en los tonos de piel, que en ocasiones llegan incluso a palidecer en exceso. Con contenido HDR (es capaz de entregar el 100% del espacio de color DCI-P3 y es compatible con HDR10+) el efecto se mitiga, aunque el impacto visual habitual de las imágenes en HDR es menor del esperado.

Aunque la calibración por defecto es bastante acertada, sobre todo el modo película, trasteando con la configuración para expertos de la imagen es posible jugar con los distintos parámetros hasta lograr un color algo más intenso, jugando con los espacios de color y disminuyendo la intensidad de la Luz de fondo, aunque el margen de mejora es mucho menor del que me hubiera gustado ya que si se nos va la mano la piel se vuelve anaranjada y los colores adquieren un desagradable todo fluorescente.

Esta leve palidez de color (fundamentalmente en los tonos de piel) no tiene impacto apreciable en los negros. Bien es cierto que este aspecto no se observa un gran salto frente a la generación anterior, el sistema de retroiluminación por zonas (Local Dimming) realiza un buen trabajo consiguiendo unos negros intensos y bien matizados.

Samsung QLED 8K

El Q900R es capaz de sacar detalles de las zonas más oscuras

Los niveles de negro permanecen uniformes en casi cualquier situación, incluso en las tan temidas escenas donde aparece en pantalla un objeto brillante sobre un fondo oscuro -como los problemáticos subtítulos sobre bandas negras en la películas- generalmente se resuelve bastante bien, aunque todavía sin conseguir minimizar del todo un ligero halo alrededor de los mismos.

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Las áreas de corte de contraste muy alto muestran ligeros halos

Si bien es en el nivel del brillo donde la tecnología de puntos cuánticos permite explotar al máximo toda su potencia, con picos máximos de 3.000 nits. Los blancos son limpios, puros y muy brillantes, lo que unido al negro intenso permite alcanzar ratios de contraste muy altos, tal vez no a la altura de su competencia OLED, pero sí más que suficiente para rescatar detalles de las zonas más oscuras que suelen pasar desapercibidos para la gran mayoría de televisores.

En cuanto movimiento, aspecto importante para películas de acción y deportes, el comportamiento es excelente. En este aspecto el nivel de procesado de la imagen no es excesivo, lo que ayuda a que el resultado sea más natural, consiguiendo un buen equilibrio. Las imágenes fluyen con soltura, incluso con objetos pequeños que se mueven a alta velocidad. No es perfecto, el balón de fútbol o la pelota de tenis, muestran ligeros artefactos, pero únicamente si centras toda tu atención en el objeto, dentro del conjunto pasa desapercibido totalmente.

Es el turno de la calidad del sonido

En el apartado de sonido se aprecian mejoras frente a la generación anterior, está claro que no podemos esperar la experiencia de un sistema de sonido dedicado como una barra de sonido, pero el resultado es muy aceptable teniendo en cuenta los recursos disponibles.

Destaca sobre manera la nitidez de los diálogos y la buena proyección de los mismos, en general las frecuencias medias y altas se perciben con nitidez, siendo la parte de los graves la que queda bastante coja, algo lógico en cualquier caso ante el limitado espacio para mover el aire disponible.

Samsung QLED 8K

El mayo problema sin duda es la escasa potencia, ya que el nivel máximo de volumen sin distorsión es muy limitado, incluso recurriendo al modo de sonido amplificado. En situaciones normales no supone gran problema, pero se queda muy corto cuando buscamos una experiencia total de imagen y sonido con, por ejemplo, una buena película acción y efectos especiales.

barras de sonido fichas

Yamaha YAS-105

Yamaha YAS-105 es una barra de sonido que destaca por su buena relación calidad precio. Ofrece una potencia de salida total de 120 W y gracias a la tecnología Air Surround Xtreme reproduce sonido de 7.1 canales.

En definitiva, la mejora de sonido es evidente y se agradecen los grandes esfuerzos de Samsung por mejorar la calidad de sonido de sus pantallas, pero todavía pienso que para lograr esa experiencia plena que un televisor de estas prestaciones y calidad de imagen se merece es casi indispensable recurrir a un sistema de sonido dedicado, al menos para cierto tipo de películas y series.

Nuestra opinión sobre la Samsung QLED Q900R

Una vez terminado esta review y análisis del televisor 8K Samsung 65Q900R llega el momento de resolver la gran pregunta: ¿merece la pena o es demasiado pronto? Es evidente que el problema de la escasez de contenidos nativos en 8K no es algo que se vaya a resolver en el corto plazo, pero sorprendentemente la ausencia del mismo es el menor de los problemas para este Q900R.

El sistema de escalado de imágenes es simplemente asombroso y es capaz de eliminar de un plumazo cualquier duda con respecto a las fuentes de contenido que pudiéramos tener hasta convertirlo en un problema totalmente secundario, casi irrelevante.

Samsung QLED 8K

Aunque como has podido ver en este análisis, y como todo, tiene sus cosas mejorables, pero es más que suficiente para poder afirmar que el Samsung Q900R es el mejor televisor basado en tecnología LCD que se ha fabricado nunca. Hacerte o no con uno sólo será una cuestión de presupuesto, ya que ahora mismo es un capricho al alcance de unos pocos bolsillos, y la brecha con la serie Q9FN del pasado año tal vez no sea tan amplia como para justificar una inversión extra de más de 2.000 euros.

La gama de televisores 8K de Samsung llega en tres tamaños de pantalla con un precio de partida de 4.999 euros para el modelo Samsung QE65Q900RATXXC de 65 pulgadas, protagonista de este análisis, hasta los 12.999 euros del modelo de 85 pulgadas, el televisor 8K comercial más grande hasta el momento, pasando por los 6.999 euros de la versión intermedia de 75 pulgadas.

Lo mejor

  • Escalador de imagen
  • Nivel de brillo
  • Contraste
  • Ángulos de visión
  • Entorno Smart TV

Lo peor

  • Precio
  • Ausencia de contenido nativo 8K
  • HDMI 2.0
  • Consumo elevado
  • Ligero ruido del ventilador

Nota técnica

96

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