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Samsung QLED Q9F 2018, análisis y opinión

Lo mejor

  • Nivel de brillo impresionante
  • Contraste mejorado y negro puro
  • Definición y nivel de detalle
  • Reflejos en pantalla
  • Conectividad
  • Smart TV y Apps

Lo peor

  • Precio elevado
  • No compatible Dolby Vision
  • Guía de programación
  • Modo Ambiente algo limitado

16/06/2018 - 11:31

Descubre nuestras impresiones en esta review y análisis del nuevo Samsung QLED Q9F 2018. Un espectacular televisor HDR 4K con el que el fabricante coreano pretende asaltar la gama alta y hacer frente al incipiente empuje de los televisores con tecnología OLED.

Los grandes acontecimientos de deportivos como el Mundial de Fútbol o los JJOO son sin lugar dudas uno de los momentos preferidos por los consumidores para cambiar de televisor, conscientes de ellos los fabricantes suelen tener en cuenta estas circunstancias a la hora de lanzar al mercado sus nuevos productos.

Si eres de los que están pensando en cambiar de televisor de cara al Mundial de Rusia 2018 que acaba de comenzar no deberías dejar pasar este análisis del Samsung Q9F de 2018 en su versión de 65 pulgadas QE65Q9FNATXXC, el que en estos momentos es el televisor QLED de referencia dentro de la extensa gama del fabricante coreano.

Presentados el pasado el pasado mes de marzo, Samsung tiene el importante reto de contrarrestar la buena campaña de imagen de su máximo competidor tecnológico OLED que poco a poco está consiguiendo calar en el imaginario colectivo como “el futuro de la televisión”, frente a una tecnología LCD LED que para muchos ya forma (erróneamente) parte del pasado.

Fiel a sus creencias Samsung continúa con su apuesta de llevar a la excelencia la tecnología LCD LED mediante el uso de pequeñas nanopartículas conocidas como Puntos Cuánticos o Quantum Dots, una tecnología bautizada por Samsung como QLED.

Para los no iniciados en la materia indicar que básicamente estas pequeñas nanopartículas se integran en un panel LED LCD tradicional y tienen la misión de convertir la luz de los LED azules del sistema retroiluminación en colores primarios puros, lo que da como resultado una imagen significativamente más rica en color frente a una pantalla LED convencional.

Con respecto a la generación anterior la gran diferencia la encontramos en que el material de los puntos cuánticos se ha reforzado con una carcasa y un núcleo metálico destinados a mejorar la estabilidad y pureza del color. El resultado es un televisor capaz de reproducir el 100% del espectro de color DCI-P3 con picos en los niveles de brillo de hasta 2.000 nits.

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Pero aquí no quedan las mejoras y diferencias técnicas frente a la generación anterior que tan buen sabor de boca nos dejo el año pasado en su análisis. Este nuevo Samsung Q9F de 2018 que hoy llevamos a test cuenta con un nuevo sistema de retroiluminación con atenuación local de matriz completa FALD o Full-Array Local Dimming de unas 500 zonas (aunque esto no está confirmado por la compañía) que permite ajustar los LED por sectores, incrementando la intensidad de la iluminación en las zonas más brillantes y reduciéndola en las áreas más oscuras, de esta forma se mejora el rango dinámico de las imágenes, se aumentan los niveles de contraste y, lo más importante, se acercan posiciones frente al negro puro de los televisores OLED.

Pero aquí no se terminan las novedades, un sistema mejorado de conectividad y montaje o el nuevo Ambient Mode que mantiene el televisor siempre encendido (no asustarse), son sólo algunas de los interesantes avances y mejores de esta nueva generación de televisores del fabricante coreano que hemos podido probar de primera mano para esta review y análisis de este Samsung QLED Q9F 2018 de 65 pulgadas. ¡Comenzamos!

Marca Samsung
Modelo QE65Q9FNATXXC
Dimensiones 1450.1 x 899.9 x 353.4 mm (con peana)
Peso 30.9 kg (con peana)
Tipo de pantalla LCD LED con Direct Array
Tamaño de pantalla 65"
Resolución de pantalla 3840 × 2160 píxeles
Relación de aspecto 16:9
Entradas AV / USB 4 x HDMI / 3 x USB
Salidas de audio Óptica
Cámara / control por gestos y voz Control por voz desde el mando a distancia
Sonido 4.2 CH (60 W)
Soporte WiFi / DLNA Sí / Sí
Tecnología 3D No
Eficiencia Energética Clase B 

Instalación y diseño

Lo primero que pensé tras sacar el televisor de su voluminosa caja es en esa expresión tan castiza de “no es tan fiero el toro como lo pintan”, ya que andaba yo algo asustando por tener que instalar en mi modesto salón una bestia de nada menos que 65 pulgadas, unos temores que se diluyeron al ver que pese al gran tamaño de pantalla el conjunto resultaba mucho más manejable y compacto de los esperado.

Mientras que el marco alrededor de la pantalla se ha reducido hasta el extremo, sin prácticamente bisel apreciable, el conjunto resulta algo más grueso que la mayoría de los televisores de hoy en día -unos 3 cm para ser exactos- algo que puede chocar con la tendencia minimalista que nos rodea pero que resulta obligada para hacer hueco al nuevo sistema de retroiluminación directa antes mencionado.

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En este aspecto poco puede competir Samsung contra los televisores OLED cuyo material orgánico es capaz de generar su propia luz, permitiendo prescindir de fuente de iluminación alguna, aunque en mi opinión resulta irrelevante si como el 95% de los españoles vas a colocar la tele sobre una mesa. Prefiero que sacrificar grosor de la pantalla, algo irrelevante que no pasa de la anécdota, en favor de un mejor rendimiento de la imagen.

El QE65Q9FNATXXC logra sostener la pesada pantalla en un soporte metálico en forma de T con un atractivo diseño y con un único punto de unión central con la pantalla. Pese a ello el televisor se mantiene estable aunque con el pequeño problema de no poder ni inclinar ni rotar la misma salvo que muevas el conjunto en bloque, pie incluido.

La parte posterior es de plástico rugoso de buena calidad, aunque en mi opinión con un tacto algo menos menos premium que la generación anterior. El montaje es extremadamente sencillo, aunque por seguridad son necesarias dos personas para el proceso de colocar sobre la peana el televisor.

Como en versiones anteriores toda la conectividad de la pantalla se vuelva a emancipar de la pantalla quedando centralizada en una caja externa conocida o One Connect. En esta ocasión llama la atención que pese a no aumentar el número de conexiones disponibles -entre las que destacan las cuatro conexiones HDMI 2.0a compatibles con HDCP 2.2 y los tres puertos USB, además de la conexión Ethernet de datos o la salida óptica de audio- comprobar como el tamaño del One Connect se dobla frente a la versión de 2017, lo que hace que sea más difícil de "esconder".

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El considerable aumento de tamaño no es un un capricho de la marca y está plenamente justificado. Por un lado se ha incorporado un sistema de ventilación activo para mantener controlada la temperatura (un problema que pudimos apreciar en al generación anterior y que queda plenamente solventando), en el otro la necesidad de una fuente de alimentación de mayor tamaño, y es que este Samsung Q9F es capaz de suministrar la imagen, el sonido y la energía a través del único cable que conecta el One Connect a la pantalla, eliminado el cable de alimentación de la misma.

El resultado es un cable sustancialmente más grueso que el casi invisible suministrado con lo televisores QLED de 2017. Sin embargo la gran recompensa es que ahora solo tenemos un único cable que sale de la pantalla.

El nuevo cable tiene un grosor de solo 3.35 mm, no es completamente invisible pero sigue siendo fácil de camuflar. Pese a todo sigue siendo un cable con una parte óptica por lo que pese a estar reforzado no es conveniente doblarlo ni retorcerlo en exceso. El cable incluido tiene una longitud de 5 metros, más que suficiente para la gran mayoría de instalaciones.

Una vez encendido el proceso de instalación resulta extremadamente simple, no sólo por los intuitivos menús y claras explicaciones en pantalla. Para hacer todo más sencillo ahora podemos realizar la configuración desde el móvil gracias a la app gratuita para iOS y Android SmartThings, lo que nos facilita mucho el trabajo evitando tener que introducir las credenciales de acceso y contraseñas con el mando a distancia. Además la aplicación hace las veces de mando a distancia alternativo, bien es cierto que está a años luz del maravilloso One Remote, pero puede servir para salir del paso en esas ocasiones en las que no sabes dónde #&!##? has puesto el mando.

Al igual que en la generación anterior el sistema te guía paso a paso por todo lo importante, sintonizando automáticamente los canales de TV en segundo plano y detectando automáticamente la marca y el modelo de cualquier dispositivo o sintonizador externo que hayas conectado a sus cuatro puertos HDMI. En mi caso de los tres dispositivos conectados: TiVo de Vodafone, PS4 y Apple TV, sólo tuve que realizar alguna modificación manual con el primero con el fin de poder controlar el decodificador con el mando del televisor.

Un pequeño peaje si tenemos en cuenta que la recompensa es poder controlar el dispositivos con el maravilloso One remote. Ya os comente mis impresiones hace ahora un año y mantengo mi postura: “One Remote es posiblemente el mejor mando a distancia que he probado nunca. Más allá de sus materiales nobles y elegante diseño me fascina su simplicidad y como es capaz de conseguir, pese a contar con unos pocos botones, no echas en falta ninguna funcionalidad presente en los mandos convencionales abarrotados de coloridos botones”.

Ambient Mode

Curiosamente llama la atención que para poder disfrutar de la característica de diseño más innovadora de este Samsung Q9F de 2018 haya que encender el televisor.

Y es que sólo así es posible acceder al Ambient Mode, un nuevo modo de uso que permite aprovechar la pantalla como elemento decorativo o incluso informativo, mientras no la estemos utilizado.

Piensa en una especie de salvapantallas de gran tamaño con una ilustración precargada o mosaico de fotografías personalizado que sustituye a la aburrida pantalla negra cuando no estemos mirando activamente el televisor.

Una de las opciones más destacadas de este Ambiente Mode o Modo Ambiente de los nuevos televisores Samsung QLED 2018 es la posibilidad de hacer coincidir la imagen en pantalla con el color y patrón decorativo de la pared. Para ello sólo hay que realizar una foto de la pared siguiendo las instrucciones de la aplicación. El resultado todavía no es perfecto, sobre todo si la pared tiene algún tipo de decoración o patrón, aunque hay que tener en cuenta que esta funcionalidad todavía se encuentra en fase de desarrollo.

El efecto hace que parezca que el panel del televisor es un cristal transparente integrado con la pared, un efecto que se acentúa si el televisor está colgado en lugar de con el pie de montaje. Junto a esta opción cuenta con salvapantallas e imágenes decorativas predefinidas, la posibilidad de seleccionar una, dos, o un collage de fotografías propias, y un modo Info en el que puedes elegir entre la información meteorológica o una recopilación con los principales titulares del día suministrados por el servicio de noticias Upday exclusivo para dispositivos Samsung.

Samsung QLED Ambient Mode

La configuración puede realizarse desde el propio televisor o con la app, aunque algunas de las funciones sólo están disponibles desde esta última, por lo que personalmente me ha resultado mucho más cómodo.

Tal es la importancia del este nuevo modo para Samsung que incluso ha buscado un hueco en el mando a distancia a un botón dedicado para su activación inmediata. Pero no solo eso, el televisor adaptará automáticamente la imagen a las condiciones ambientales de la sala tanto a nivel de brillo como de temperatura de color.

Samsung-QLED-Q9F-2018-32

Además, el televisor es capaz de detectar la presencia de una persona en la sala haciendo uso de la la señal BLE del móvil registrado, apagando la pantalla si nos separamos a más de 10 metros de distancia con el fin de ahorrar energía.

Llegados a este punto es inevitable hacerse la pregunta: ¿qué coste energético supone tener activo el Ambient Mode de los televisores Samsung QLED? Según los cálculos de la compañía con un tiempo de uso de unas 3 horas diarias nuestra factura de la luz se vería aumentada en aproximadamente 1,19 euros mensuales.

Visto lo visto, ¿merece la pena? Tengo que admitir que no es una funcionalidad que me vuelva loco (la decoración no es algo prioritario para mi), aunque si me ha resultado interesante la forma en la que Samsung quiere sacar partido a algo tan feo como una pantalla apagada.

Samsung-QLED-Q9F-2018-32

De los tres modos de uso sin duda la opción de mostrar noticias es la que más me ha llamado la atención, también creo que el Ambient Mode es sólo un primer paso, el punto de partida de una idea que pueden dar mucho juego. Estoy seguro de que dentro de poco el televisor se integrará plenamente con el smartphone de forma autónoma al llegar a casa, pudiendo servir como soporte para ver nuestros mensajes de WhatsApp o las notificaciones de redes sociales, por ejemplo.

Calidad de imagen

Hasta aquí todo muy bonito, pero no podemos olvidar de que sin calidad de imagen no tenemos nada. Bajo el paraguas de la nomenclatura Q Picture Samsung ha aglutinado una serie de tecnologías destinadas a mejorar la calidad de imagen de sus nuevos televisores QLED Q9F.

Como ya comentamos el punto de partida de esta nueva generación es un nuevo sistema de retroiluminación BLU (backlight unit - fuente de iluminación trasera) completa que permite un control mucho más preciso de la luz con la finalidad de mejorar los negros y la nitidez de los bordes, o reducir el efecto blooming o halo sobre todo en la zonas de corte de mayor contraste.

Samsung QLED Q9F 2018 Full Array

En un intento por aumentar el rendimiento en negro, Samsung ha añadido dos capas antirreflejos compuestas por materiales de bajo y alto índice de refracción diseñadas para minimizar la fuga de luz interna y el resplandor externo, además de una modificación en el polarizador de la luz con el fin de reducir hasta en un 40% la pérdida de luz en ángulos de visión extremos fuera de las posiciones de visionado ideales.

En mi caso, pese a contar con un amplio ventanal a la izquierda del televisor las tecnologías antirreflectantes utilizadas hacen que la imagen se muestre limpia en la pantalla en condiciones en las que en la mayoría de televisor sería complicado ver nada con nitidez.

Pero esto no sólo afecta a los reflejos, la alta calidad de los negros, unido a un brillo sobresaliente hacen que no sea necesario oscurecer el entorno para disfrutar de la totalidad de detalles de la imagen.

En los ángulos de visionado también se percibe una mejora frente a las generaciones anteriores, gracias al uso de microprismas que ayuda a dispersar la luz en ángulos más amplios permitiendo ángulos sin pérdida alguna de hasta el 50 grados desde el centro.

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Sin embargo, el conjunto es menos tolerante con los ángulos de visión verticales, a partir de unos 20 grados las pérdidas son apreciables por lo que si decides colgar el televisor no deberías colocarlo excesivamente elevado frente a la posición de visionado.

El resultado más apreciable en un primer vistazo es el enorme salto de calidad en los colores negros, las áreas oscuras de la imagen ahora se ven espectaculares, con un negro extremadamente puro.

Y es que la profundidad de los negros es simplemente impresionante, algo que se percibe de forma irrefutable en que las barras que aparecen en la parte superior e inferior de las películas con pantalla panorámica son negro azabache.

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Eso sí, indicar que este salto cualitativo en la profundidad de los colores negros tiene un efecto colateral. En su afán por aproximar la profundidad de color negro al de la tecnología OLED el televisor llega a “borrar” ciertos detalles de la imagen en las áreas o escenas oscuras. En estos casos toca tirar del modo experto de configuración de imagen para aumentar ligeramente el brillo con respecto al modo de imagen predeterminado y subir la Atenuación Local de la iluminación a Alto, un ajuste que por cierto recomiendo mantener siempre de esta forma.

La uniformidad de la iluminación general también es excelente, no se perciben ni rastro de clouding (manchas blancas en áreas negras o de color muy oscuro) ni ningún artefacto que altere la uniformidad de color. De igual forma se han mitigado y prácticamente suprimidos los halos de luz alrededor de los objetos brillantes como los letras blancas de los subtítulos, un problemas bastante acusado en la generación previa y que se solventa en gran medida gracias al nuevo sistema de iluminación directa.

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En cuanto al color uno los primeros aspecto que llama la atención es la mejora en los tonos de piel, es algo que se percibe casi al instante, para ello Samsung han mejorado la pureza de color disminuyendo el ancho de longitud de onda lo que le ha permitido cubrir el 100% del llamado espectro de color de cine digital DCI-P3, fundamental para la reproducción de HDR. Además, al no dependen de subpíxeles blancos resulta más sencillo mantener los niveles de saturación de color en niveles elevados de brillo frente a las pantallas que usan subpíxeles blancos como las OLED.

En la práctica esto se traduce en unos colores muy brillantes, sobre todo con imágenes nativas HDR, con un espectro de color muy amplio que permite degradados y detalles extremadamente precisos.

Un control más preciso de la iluminación no sólo afecta al negro y por ende al contraste, también tiene un efecto positivo en el color ya que se eliminan las zonas de decoloración o manchas blancas en áreas grandes de color (sobre todo en el centro de la imagen), un problema común en los LCD LED con iluminación lateral.

Los colores se ven muy equilibrados en todo momento, sin tonalidades dominantes y la piel, tal y como comentaba anteriormente, se muestra realista sin ese efecto artificial “piel de plástico” tan complicado de evitar.

En cuanto a los modos de imagen predeterminados el modo película sigue siendo el más recomendado, prácticamente para cualquier uso, incluso para juegos. El Modo Natural me resulta extrañamente saturado , y el Modo Dinámico HDR para mi gusto satura en exceso el color, abusa del nivel de brillo y perfila mucho las imágenes.

Mi recomendación es tomar como punto de partida el Modo Película e ir realizando pequeños ajustes hasta adaptar la imagen al tipo de contenido (es posible asignar un modo independiente para cada fuente) y a nuestros gustos personales. Uno de los ajuste que sí recomiendo cambiar es la Atenuación local a Alta.

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Indicar que este Samsung Q9FN es compatible los modos de alto rango dinámico HLG, HDR10 y HDR10+, una mejora con respecto al formato HDR10 impulsada por la propia Samsung con metadatos dinámicos que permite ajustar la luminancia analizando escena por escena. Es complicado ver las mejoras con respecto a la versión estándar HDR10 sin poder establecer una comparación directa, pero si puedo decir que series HDR como Gran Tour de Amazon Prime se ven absolutamente espectaculares este Samsung QLED Q9F de 2018.

El carácter abierto y libre de HDR+ (ser puede implementar mediante una simple actualización de firmware), el apoyo de fabricantes como Panasonic o Philips, de productoras como Warner o 20thCenturyFox, y de plataformas en streaming como Amazon Prime parece alejar la posibilidad de que Dolby Vision (de pago) llegue en el corto plazo a los televisores QLED de Samsung.

Smart TV y aplicaciones

En lo referente al software, los televisores QLED de 2018 mantiene Tizen como sistema operativo y presentan la misma interfaz de usuario Smart Hub que el año pasado, con una fila de iconos grandes en la parte inferior de la pantalla que permiten el acceso a los ajustes, funciones, y aplicaciones instaladas.

No hay demasiados cambios con respecto a los QLED de 2017, algo lógico sin tenemos en cuenta que estamos ante seguramente la interfaz mejor optimizada y eficiente dentro de los televisores de gama alta del mercado. Es maravilloso la forma en la que las apps como Netflix o Bein Connect se integran en el sistema y la agilidad y facilidad con la que se accede a los mismo, pura magia de la buena.

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La novedad más llamativa viene de la mano de la nueva Guía de Programación que ofrece el acceso contenidos procedentes de todas las fuentes disponibles como Netflix, Amazon Prime, Vodafone (en mi caso) o YouTube, una forma interesante de tener en un único lugar los contenidos más interesantes según nuestras preferencias y aquello que hayamos visto anteriormente.

Aunque Samsung indica que las recomendaciones mejoran cuanto más se utilice creo que de momento se trata más de una aspiración que de algo efectivo, ya que todavía queda mucho por mejorar. El sistema de notificaciones no termina de funcionar bien, ya que no llega a aparecer todo el contenido disponibles como cabría esperar y las recomendaciones son excesivamente aleatorias.

Sonido

Con un sistema de audio integrado de 4.2 canales y una potencia total de sonido de 60W este Samsung QLED Q9F dejara satisfechos a la gran mayoría de usuarios en lo que a calidad de sonido se refiere.

No esperes explosiones que te dejen pegado al asiento, ni diálogos absolutamente transparentes, para eso necesitarías un sistema de home cinema o una barra de sonido, pero teniendo en cuenta las dimensiones de la pantalla y el escaso margen para colocar unos altavoces el resultado es más que aceptable.

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Los altavoces integrados son lo suficientemente potentes como para ofrecer un rango de frecuencias intermedias amplio y dinámico, apoyadas por unos bajos discretos pero sin distorsión, y unos graves en ocasiones excesivamente predominantes.

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Este QLED Q9F cuenta con una nueva tecnología de 'Sonido Inteligente u Optimizado' de Samsung que ajusta automáticamente los niveles de volumen y la configuración de sonido según los datos de sonido ambiente recogidos por un micrófono. De esta forma se intenta equilibrar el volumen de salida dependiendo del entorno y del tipo de contenido, ya que volumen y los parámetros se modifican dependiendo de si estás viendo una película, un partido de fútbol o el telediario, además se evitan los picos repentinos de sonido, tan molestos cuando vemos la tele por la noche.

Me gusta mucho no tener que entrar en complicadas configuraciones de sonido, tan sólo un pequeño “pero”, el nivel de volumen medio es algo bajo, al menos en comparación con la anterior generación.

Conclusiones

Tras el gran sabor de boca del año pasado tengo que reconocer que no me esperaba un salto tan acusado en términos de calidad de imagen con respecto a la generación anterior. Y es que tras este análisis del Samsung QLED Q9F de 2018 si algo me ha dejado claro es que la marca coreana ha sabido reconocer muy bien las críticas para convertilas en virtudes en tan sólo 12 meses.

Samsung ha respondido antes defectos evidentes como las fugas de luz y la pureza de los negros -gracias al nuevo sistema de retroiluminación directa-, o el sobrecalentamiento del One Connect -con una nueva unidad más grande con sistema de ventilación activa-, ha sabido mejorar todavía más aspectos ya de por si positivos, como el cable único de conexión o la app de configuración y control Smarthings, mantener aquello que difícilmente era mejorable como el la interfaz Smart TV, y aportar nuevos e interesantes elementos diferenciadores como Ambient Mode o la nueva guía de programación.

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Sin duda un salto de calidad más que evidente y por encima de los esperado que convierten a este Samsung QLED Q9F en un de los mejores Smart TV de 2018.

Claro está, la calidad tiene un precio y comprar un QLED Q9F no será nada barato, el precio de partida es de 2.699 euros para la versión de 55 pulgadas, llegando hasta los 3.499 euros para el modelo de 65” (probado para este artículo) y terminando por los casi 5.000 euros si quieres la versión más grande de nada menos que 75 pulgadas.