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La resina es el nuevo petróleo ecológico para fabricar plástico biodegradable, y España es la primera potencia europea

Resina

Gettyimages

17/11/2021 - 20:28

Se lleva recolectando durante miles de años, y en los años 90 era un empleo en peligro de extinción. Pero ahora la resina renace como una alternativa biodegradable al petróleo.

Lo hemos visto en otras ocasiones: la evolución de la tecnología hace que materiales y oficios casi descartados, de repente se conviertan en una apuesta de futuro.

Es algo parecido a lo que ha ocurrido con el lenguaje de programación Python, creado en los años 90 y durante años relegado a un segundo plano, que hoy se ha convertido en el más solicitado del mundo, porque es ideal para desarrollar aplicaciones de inteligencia artificial.

Trasladando esta idea al mundo real, tenemos la resina: un producto que casi desapareció a nivel comercial hace 30 años, pero que ahora nuevas tecnologías permiten usarlo como un sustituto biodegradable del petróleo para la creación de plásticos ecológicos, y otros materiales.

Pinos resineros

Asociación Nacional de Resineros

La colofonia, una sustancia natural extraída de la resina, se usa en la fabricación de tintas de impresión, en el acabado del papel, caucho sintético, en adhesivos, goma base para fabricar chicles, bebidas, productos depilatorios, jabones, pinturas, etc.

Pero como decimos, el interés actual reside en las nuevas tecnologías desarrolladas para sustituir el petróleo por resina y crear materiales como plástico biodegradable. Hasta el punto de que incluso la BBC lo llama "el nuevo oro líquido".

Tal como nos cuenta Andrea Núñez-Torrón en Business Insider, España es el único país de Europa en donde se obtiene la resina de forma industrial.

Castilla-León concentra el 93% de la resina producida en el país, casi toda en las provincias de Segovia, Soria, Ávila y Valladolid.

Aquí se recolectaron 12.200 toneladas de resina en 2018, según la Asociación Nacional de Resineros. Muy lejos de las 55.000 toneladas de 1961, pero la producción ha aumentado notablemente en los últimos años.

La resina tiene interés estratégico no solo por el valor del producto, sino por los beneficios que aporta el bosque a las poblaciones rurales de la España vaciada, y a la visión moderna de la economía circular.

Las técnicas actuales de extracción de resina no dañan al árbol, que vive más de cien años, en un círculo infinito sostenible que ya practican los resineros de Castilla y León.

No se trata de plantar árboles en cualquier sitio y obtener resina. Son los pinos resineros los que producen la resina de más calidad, y en mayor cantidad. Solo se dan en climas concretos como el de la meseta castellana, y es necesario que crezcan 50 años antes de empezar a explotarlos.

Tal como explica Nius Diario, los pinos se dejan crecer a su aire, hasta los 25 años. Entre los 25 y los 50 años se someten a tratamientos selvícolas y podas para prepararlos para la extracción.

La resina se extrae de los árboles que tienen entre 50 y 75 años, y se va reduciendo el proceso hasta los 100 años, que es cuando se cortan, para volver a empezar el ciclo.

Un proceso que en Castilla y León se transmite de padres a hijos durante generaciones de resineros, ya que la tecnología usada, por la propia naturaleza del material, es casi toda manual.

Según explica Guillermo Arranz, un resinero entrevistado por la BBC, para vivir de la resina se necesitan unos 6.000 pinos. De cada uno de ellos se extrae entre 3 y 4 Kilos de resina por temporada, y hay que revisarlos, uno a uno, cada 15 días.

Muchos temen que el fin del petróleo suponga despidos y eliminación de empleos. Pero como vemos, las nuevas energías y la nueva economía circular y sostenible tienen potencial para generar nueva demanda de empleo, y revitalizar zonas rurales y pinares que aportan muchos beneficios medioambientales, más allá del propio producto.

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