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IKEA: historia, curiosidades y primer éxito de la mayor empresa de muebles del mundo

IKEA

06/03/2021 - 07:01

Todo comenzó en una pequeña granja de Småland, como un negocio familiar. La historia de cómo IKEA se convirtió en la mayor empresa del mundo de productos para el hogar, es tan fascinante como inspiradora.

Hay negocios que huelen a éxito desde el primer momento. Cuando Bill Gates fundó Microsoft para vender software para los primeros ordenadores, o Steve Jobs anunció que estaba diseñando un teléfono móvil, era previsible que pudieran triunfar. Eran mercados vírgenes de productos muy solicitados.

En cambio, pocos podían imaginar que Jeff Bezos se convertiría en el hombre más rico de mundo al fundar una tienda de libros, o que un joven sueco de 17 años llamado Ingvar Kamprad convertiría su negocio de venta de cerillas por correspondencia, que llamó IKEA, en la multinacional de productos para el hogar más grande del mundo.

Con más de 400 tiendas repartidas por todo el planeta y casi un millón de puestos de trabajo directos e indirectos (proveedores), IKEA es hoy en día una de las compañías más populares y exitosas del mundo.

Puede que sus productos no sean tan glamurosos como Windows o el iPhone, pero al igual que la historia de Microsoft y Apple está ligada a dos genios de la informática y la tecnología, la historia de IKEA tiene detrás a otro visionario, Ingvar Kamprad, que no tiene nada que envidiar a Gates o Jobs.

Kamprad también revolucionó su industria con conceptos nunca vistos, como los embalajes planos para los muebles, la venta de artículos de diseño a precios de mercadillo, o que el cliente tenga que montarse su propios muebles.

La historia de IKEA

Vendedor por correspondencia

Ingvar Kamprad

Hay personas que llevan los negocios en la sangre. Ingvar Kamprad es uno de ellas. Nacido en Pjätteryds en 1926, se crió en una pequeña granja en Elmtaryd.

Aunque hoy Suecia es un país rico con uno de los niveles de vida más altos del mundo, en los años 30 del pasado siglo la región en donde vivía el fundador de IKEA era una zona pobre con pocos recursos, y sus habitantes se las apañaban para salir adelante construyendo sus propias casas, o confeccionando sus propias ropas.

Historia de IKEA

Siendo muy joven, Ingvar Kamprad aprendió que podía comprar productos cotidianos al por mayor muy baratos, como cerillas, y venderlas casa por casa un poco más caros, para ganar dinero.

Con solo 17 años, en 1943, montó un negocio de venta por correspondencia, que llamó IKEA. No era un nombre elegido al azar. Las dos primeras letras son las iniciales de su nombre, la tercera la granja donde se crió, y la cuarta el pueblo más cercano: Ingvar Kamprad Elmtaryd Agunnaryd, IKEA.

Durante estos primeros años se dedicó a vender productos por correspondencia como las mencionadas cerillas, pero también bolígrafos, marcos de fotos, carteras, relojes, medias de mujer, e incluso semillas y pescado.

Ingvar Kamprad dibujaba a mano los catálogos, hacía copias y las enviaba a los clientes.

El negocio fue bien porque vendía con un margen justo y los precios resultaban asequibles para la gente, que les resultaba muy cómodo comprar cosas cotidianas y recibirlas en casa por correo. Curiosamente, el fundador de IKEA utilizó el sistema de comercio de Amazon con 50 años de antelación.

Ver para creer

Historia de IKEA

A medida que fue ganando dinero, Ingvar Kamprad aumentó el catálogo de productos. En 1948 incluyó algunos muebles que fabricaba él mismo, o proveedores locales.

Pronto se dió cuenta de que los muebles eran lo que mejor se vendía, así que poco a poco abandonó los otros productos e IKEA se convirtió en una tienda de muebles por correo.

El negocio iba tan bien que Kamprad tuvo que enfrentarse a un problema muy peculiar: los muebles que se veían en el catálogo eran tan elegantes y los precios eran tan bajos, que recibía muchas cartas y llamadas, preguntando si eran de buena calidad: la gente no se creía que costasen tan poco.

Envasadora al vacío de Lidl

Envasadora al vacío de Lidl

La envasadora al vacío de Lidl es perfecta para conservar los alimentos frescos durante más tiempo o para cocinar al vacío a baja temperatura con la técnica sous-vide. Incluye un rollo de 3 metros de plástico apto para el microondas.

Cuando comenzó a diseñar muebles Ingvar Kamprad aplicó un principio en el que creía: el buen diseño debía ser accesible para todo el mundo, no solo para las personas ricas. Es lo que décadas más tarde se llamó el Diseño Democrático: muebles de calidad que puede comprar todo el mundo gracias al alto volumen de ventas y las peculiares técnicas de fabricación que vamos a ver.

Pero en aquel entonces, en los años 50, todo eso no existía, porque IKEA seguía siendo un negocio local.

Ingvar Kamprad tenía que convencer a los clientes de la calidad de sus muebles pese al bajo precio, y como muchos no creían su palabra, hizo lo más lógico: en 1953 montó una exposición en un taller de Älmhult para que la gente pudiera venir a ver, e incluso a probar sus muebles antes de comprar. Aquí podemos verla:

Primera exposición

Esta es la razón de que en IKEA permiten tocar los objetos, e incluso usar los muebles y echarte una siesta en uno de sus sillones.

La idea fue todo un éxito, así que el siguiente paso lógico fue abrir la primera tienda física de IKEA. Ocurrió en 1958.

El paradigma del empaquetado de muebles

IKEA comenzó como un comercio de venta por correo porque al principio vendía artículos pequeños como cerillas, bolígrafos, marcos de fotos, etc. Pero cuando decidió vender solo muebles, se convirtió en un problema. Los muebles abultan mucho y era muy complicado transportarlos y enviarlos por correo. Muchos clientes se iban sin comprar porque no podían cargar con el mueble, y no querían pagar el transporte.

En 1956, una empleada llamada Gillis Lundgren compró una mesa LÖVET, pero no le cabía en el maletero del coche:

Mesa LÖVET

Se le ocurrió desmontar las patas para poder llevársela a casa. Fue así como comenzaron a vender los muebles desmontados. De esta manera cabian en cajas planas y abultaban mucho menos. El envío por correo, el transporte y el almacenaje era mucho más barato, y los clientes podían meter los muebles en el coche.

La mesa LÖVET aún se sigue vendiendo, más de 60 años después. Pero ahora se llama LÖVBACKEN.

Móntate tus propios muebles

Con el empaquetamiento plano Ingvar Kamprad había resuelto un problema de logística y había reducido cortes, pero eso presentaba otra dificultad a la que ninguna otra empresa de muebles se había enfrentado antes: los muebles llegaban a los clientes desmontados, y eran ellos los que tenían que montarlos.

Era un problema importante, pero IKEA lo resolvió trasladando esa reducción de costes al cliente: como los muebles estaban sin montar, se vendían más baratos. Mucha gente estaba dispuesta a aceptarlo, con tal de ahorrar dinero.

TIenda

Y no olvidemos que hace 50 años se hacían más tareas manuales que ahora, y montar un mueble no era una complicación para la mayoría.

El Efecto IKEA

Montar tus propios muebles

Con el paso de los años la gente se fue acostumbrando a montar sus propios muebles, y al mismo tiempo IKEA fue simplificando los montajes.

Esto ha dado lugar al curioso Efecto IKEA, un comportamiento detectado por los economistas Norton, Mochon y Ariely en 2011. Descubrieron que cuando una persona monta un mueble con las manos, le otorga mucho más valor de lo que cuesta, incluso aunque no haya quedado bien montado.

Para IKEA es la jugada redonda: no solo vende sus productos sin montar, ahorrando costes y mano de obra, sino que además sus clientes valoran dichos muebles muy por encima de su coste real, por el simple hecho de que los han montado ellos.

Los nombres de los muebles

Historia de IKEA

Una de la peculiaridades de IKEA son los curiosos nombres de sus muebles. Nos chocan porque la mayoría están en sueco, pero en realidad se trata de nombres sencillos y cotidianos, que además siguen unas normas.

Los artículos de salón, como los sillones, los sofás o las mesas de comedor tienen nombres de ciudades suecas. Las alfombras son localidades rurales, y los artículos de baño, ríos y lagos. El material de oficina tiene nombres masculinos. Las telas y cortinas, de mujer. Y los complementos para niños, de animales.

La razón de ésto es que Ingvar Kamprad era disléxico, y tenía problemas para recordar siglas o códigos de catálogo.

Los más vendidos

Muebles más vendidos

El catálogo actual de IKEA supera los 12.000 artículos, y a lo largo de su historia ha vendido muchos miles más. Dispone de más de 200 diseñadores, tanto internos como autónomos, que diseñan sus productos.

Su producto más vendido en toda su historia en la librería BILLY: barata, elegante, y funcional. Le sigue el sillón con reposapies POÄNG. Puedes verlos en la foto superior.

El "libro" más publicado del mundo

Catálogo de IKEA

IKEA

Hemos hablado al principio del reportaje de cómo IKEA nació como una tienda de venta por correspondencia. Ingvar Kamprad se encargaba de dibujar personalmente los catálogos que enviaban a sus clientes.

Esta costumbre se oficializó en 1951, cuando se lanzó el primer catálogo de IKEA. También fue diseñado por Kamprad: tenía 68 páginas y se imprimieron 285.000 copias. Pero solo estaba disponible en sueco. Aquí puedes verlo:

Catálogo de IKEA

A medida que la empresa sueca se instaló en otros países, el catálogo se fue internacionalizando. En su momento de máximo esplendor, no hace mucho, en 2016, se imprimieron 200 millones de copias al año en 32 idiomas, y 69 versiones diferentes. Su tirada superaba a la de libros como la Biblia o el Quijote.

Por desgracia, el icónico catálogo de IKEA en papel ya no regresará en 2021. Iba a cumplir su 70 aniversario, pero la multinacional sueca ha decidido jubilarlo.

En la nota de prensa IKEA explica que "la apuesta por lo digital y el menor interés de los clientes por el catálogo" han sido las causas que les han llevado a tomar esta decisión. La gente cada vez usa más la web de IKEA para ver el catálogo e incluso para comprar, y la versión en papel no es tan necesaria como antes.

Y aunque es cierto que cada vez se utilizaba menos, seguro que muchos clientes echarán de menos sentarse en su sillón favorito a ojear el catálogo de IKEA, en busca de inspiración o algún mueble para decorar la casa. Es cierto que se podrá seguir haciendo en el móvil o la tablet, pero ya no será lo mismo...

Puedes descargar el catálogo de 2021 aquí.

Expansión internacional

A principios de los años 60 el éxito de IKEA era tan notable, que comenzó a despertar la envidia de la industria sueca. Sus competidores presionaron para que los proveedores no le suministrasen material, y no fue invitada a las ferias del sector.

Según los analistas, este fue el motivo de que IKEA decidiese buscar proveedores y fabricantes en otros países, principalmente en Asia, y de que comenzase a abrir tiendas en el extranjero. Actualmente IKEA tiene más de 1.500 proveedores en 50 países.

La primera tienda internacional abrió en 1963, en Oslo (Noruega). Aquí podemos ver al fundador de IKEA saludando al primer encargado de la tienda. También, la evolución del logo desde 1951:

Logos

Hasta los años 70 IKEA no se expandió fuera de Escandinavia. Su entrada en Alemania fue clave para su crecimiento, ya que se ha convertido en su principal cliente, con más del 20% de la ventas.

Curiosamente durante dos décadas solo se podía visitar a IKEA en España si vivías en una isla. La primera tienda española se inauguró en 1978 en Gran Canaria. Una segunda tienda abrió en Tenerife en 1981. A Mallorca llegó en 1992. No tuvimos IKEA en la Península hasta 1996, cuando se inauguró la primera tienda en Barcelona.

Tienda IKEA

En la actualidad hay 18 tiendas IKEA en España, que reciben más de 40 millones de visitantes al año. En el mundo son 423 tiendas, aunque algunas son franquiciadas. En este mapa se puede ver los países con tienda (azul), los que la tendrán en breve (amarillo), y los que no tienen tiendas (gris):

TIendas

Los secretos de las tiendas

En 1965 una aglomeración de clientes en la enorme sede de Estocolmo obligó a los empleados a pedir a los clientes que se atendieran ellos mismos, cogiendo los productos de los estantes para llevarlos a la cola. Fue así como se inicio está costumbre tan habitual en IKEA, en donde los empleados solo atienden a los clientes si se lo piden.

Tienda IKEA

Lo más habitual es que los clientes pasen por una zona de exposición en donde apuntan los productos que quieren. Después el recorrido lleva al almacén, en donde cargan con esos productos.

Son famosos los laberintos de IKEA que te obligan a recorrer toda la tienda para salir. Irónicamente, tienen un nombre oficial: Camino largo natural. Lo que poca gente sabe es que hay atajos entre pasillos que usan los empleados, y que los clientes también pueden aprovechar. Pero los cambian de vez en cuando precisamente para que los clientes no se los aprendan.

Historia de IKEA

La mayoría de las estanterías y paredes tienen ruedas para moverlas, y llegar más rápido a la basura cuando se limpia al final del día.

Para comunicarse entre sí, los empleados hablan en código. Por ejemplo Código 22 se refiere a que necesitan ayuda en la línea de cajas. Si un niño se pierde dentro de la tienda lo identifican como Código 99, y todos los empleados reciben una alerta.

Una de sus técnicas comerciales más conocidas es lo que llaman Bulla Bulla: meter cientos de productos amontonados en grandes recipientes. Esto da la sensación de que son muy baratos.

Al final de la tienda está la sección Open the wallet (Abrir el monedero), en donde hay productos pequeños, baratos y prácticos, desde plantas a zapatillas, calcetines u objetos decorativos. La idea es que no te marches de la tienda sin comprar algo.

Las famosas albóndigas suecas

Comida

Hasta 1965 IKEA solo tenía cafeterías en sus tiendas. Entonces se les ocurrió la idea de abrir restaurantes para ofrecer comidas. Así los clientes se quedarían más tiempo, incluso en sesiones de mañana y tarde.

En todas las tiendas ofrece productos típicos suecos, como sus famosas albóndigas. Pero también tienen menús locales adaptados a cada país. Recientemente ha estrenado la opción de comprar comida para llevar.

El lado oscuro de IKEA

La marca sueca hoy es sinónimo de integración, de usar materias primas de comercio justo y de hacer cambios para reducir su huella de emisiones contaminantes. Ha sido nombrada en varias ocasiones La Mejor Empresa para las Madres Trabajadoras por sus facilidades para compaginar el trabajo con los hijos, paga el mismo sueldo a hombres y mujeres, y acostumbra a participar en campañas benéficas.

Pero como la mayoría de las empresas, IKEA también tiene su lado oscuro.

En 1994 se descubrieron unas cartas en las que su fundador, Ingvar Kamprad, se había hecho miembro de un grupo pronazi, y había mantenido una amistad de años con su fundador, Per Engdahl, aunque terminó a principios de los años 50.

Kamprad confesó que ese fue "el mayor error" de su juventud, y envió una carta de disculpa a sus empleados judios.

Dejó de dirigir la compañía en 1986, y se retiró como asesor en 2013. Pese a ser una de las personas más ricas del mundo llevó una vida austera, hasta el punto de que se le veía a menudo cogiendo el transporte público. Falleció en 2018, a los 91 años de edad.

Fundador

Ingvar Kamprad tuvo cuatro hijos, que ahora se dedican a gestionar la empresa.

Ese es, justamente, el punto más polémico de IKEA: la gestión del negocio. Una tupida red de empresas, algunas de ellas benéficas para no pagar impuestos, y otras con sede en países como Holanda o Luxemburgo, gestionan todo el negocio.

Una investigación llevaba a cabo hace unos años concluyó que, al usar ingeniería financiera, IKEA había dejado de pagar 1.000 millones de euros en impuestos. Los ingresos de la compañía se acercan a los 50.000 millones de euros al año.

Un catálogo cada vez más extenso

Ikea gaming

IKEA

En la actualidad IKEA está probando nuevos productos para expandir su negocio. Ya fabrica muebles inteligentes con cargadores de batería o luces programables.

Acaba de poner a la venta en España sus primeros paneles solares, y pronto estrenará su anunciada línea de productos gaming.

Con 78 años a sus espaldas, la Historia de IKEA está plagada de curiosidades. Es una historia de éxito sin precedentes. No solo a la hora de dominar su sector, sino en la forma de cambiar las costumbres de los clientes para que hagan cosas tan impensables como montar los productos que compran.

¿El siguiente paso? Que también los desmoten para reciclarlos. Ya se incluye en las instrucciones...