Skip to main content

Así combate Ford al gran enemigo de los coches autónomos: los mosquitos

Coche autónomo PSA

26/09/2019 - 17:18

Los coches autónomos van a cambiar radicalmente muchos conceptos asociados a los automóviles, y a la conducción. Un tema del que no suele hablarse, por ejemplo, es el de los túneles de lavado. Los coches sin conductor están llenos de cámaras y sensores y no pueden pasar por un túnel de lavado. Deberán cambiar, o desaparecer. Esto nos lleva a otro de los problemas de los coches autónomos que apenas se habla: los mosquitos.

Como hemos dicho los coches sin conductor utilizan numerosas cámaras, sensores de proximidad y otros dispositivos sensibles que se ven afectados por los mosquitos y otros insectos que chocan contra el coche o se introducen en los sensores. Es un problema especialmente grave con las cámaras que, literalmente, son los ojos del coche, detectando otros vehículos, personas, cruces, señales, etc.

Algunos de estos sensores pueden limpiarse a mano, pero no es práctico tener que parar el coche cada poco para limpiarlos. Otros están más escondidos y en muchos casos, no se puede acceder desde el exterior. Tal como explica Business Insider, Ford ha ideado un ingenioso sistema para eliminar la suciedad y los insectos de sus sensores.

Las cámaras de 360 grados de los vehículos autónomos de Ford están situadas en la parte superior, en el techo del coche, como podemos ver en el anterior GIF animado.

Están protegidas de la lluvia, los golpes y otros peligros por lo que Ford llama una tiara, una cúpula transparente situada encima de las cámaras. Pero esta tiara también se ensucia, impidiendo ver a las cámaras.

Para evitar que los insectos choquen contra las cámaras, dispone de un primer escudo: un chorro que crea una cortina de aire alrededor de las cámaras. Cuando un insecto se acerca el aire lo empuja fuera de los sensores, sin matar al animal.

Pero hay insectos grandes o que chocan a gran velocidad y superan esa cortina de aire, quedándose pegados en la tiara o en otros sensores situados en otras zonas del coche. 

Para estos casos ha desarrollado un sofisticado algoritmo de inteligencia artificial que detecta cuándo cierta zona de un sensor está sucia, proyectando un chorro de líquido limpiador que elimina la suciedad. Después la propia cortina de aire seca el líquido, permitiendo a la cámara recuperar la visión en apenas unos segundos.

Es un buen ejemplo que nos sirve para darnos cuenta de las numerosas dificultades que los coches autónomos tienen que afrontar, antes de ser operativos. Dificultades que, poco a poco, se van superando.