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10 años de PlayStation Vita, una portátil futurista que se quedó a las puertas del triunfo

PS Vita
A.A.H.

22/02/2022 - 17:07

PlayStation Vita cumple 10 años y repasamos brevemente la historia de una consola que murió prematuramente, a la que Sony no prestó demasiada atención y que me sigue pareciendo futurista tanto por su diseño como por el imponente OLED de la primera generación.

El 27 de enero de 2011 estaba en la facultad y recuerdo que mi interés no era la clase de ese día, sino salir para poder ver en diferido la presentación de la NGP de Sony.

NGP de "Next Generation Portable", una declaración de intenciones en el nombre de desarrollo (tal y como fue el Project Revolution de Wii) de la máquina que terminaría convirtiéndose en PlayStation Vita.

La consola se presentó por todo lo alto y con varios juegos, pero lo que más me impactó en su día fue la salida de Kojima al escenario para mostrar una demo de Metal Gear Solid 4 que, supuestamente, corría en NGP y que nunca (y esto me duele todavía hoy) evolucionó a un port del juego para la portátil.

Tal y como hicimos hace unos meses con el repaso a los 20 años de historia de Xbox, a continuación te hablaremos un poquito de la historia de PS Vita y, además, te contaremos por qué, aun estando descatalogada, es una compra de lo más recomendable en pleno 2022.

El panel OLED del modelo original me sigue enamorando

A mis 21 años, no tuve PS Vita de salida. Era una máquina potentísima, pero Sony se columpió con el precio. La consola costaba 250 euros (en su modelo Wi-Fi) y luego tenías que comprar un juego (de unos 40 o 50 euros) y la tarjeta de memoria, que iba desde los 20 euros la de unos míseros 4 GB hasta los 50 de la de 16 GB.

Simplemente, no tenía medios para gastar ese dinero, pero iba todas las semanas a una tienda de videojuegos, donde conocía al encargado, para que me prestara un rato la que había de exhibición con alguno de los escasísimos juegos de lanzamiento.

Y más que los gráficos, lo que me alucinaba era la pantalla. Viniendo de DS y PSP, la pantalla OLED del primer modelo de PlayStation Vita me parecía ambrosía, algo increíble que no podía dejar de mirar. Los colores eran muy saturados y tenía algunas manchas negras en ciertas escenas oscuras, pero me daba igual.

Deseaba la portátil no por su potencia, no por sus juegos, sino por su pantalla. Unos meses después salió un pack con una especie de Mario Kart de Sony (ni me acuerdo del nombre) y una tarjeta de memoria... y la compré.

La pantalla era lo que me seguía alucinando y, de hecho, juego asiduamente a ese mismo modelo en la actualidad y ese panel de 5" me sigue pareciendo una locura para juegos.

PS Vita
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Es una sensación similar a la que ha debido tener un jugador que no contara con PS Vita al poner las manos sobre una Switch OLED -análisis-. La resolución tampoco estaba nada mal gracias a sus 960 x 544 píxeles que dan una densidad de 220 píxeles por pulgada.

Y era una pantalla que, como era obligación debido a la época, era táctil capacitivo, no resistivo como el de DS y 3DS. Tenía una buena respuesta, la interfaz estaba bien diseñada y, además, el panel trasero también era táctil, una función que aprovecharon algunos juegos y que, en la actualidad, se usa para emular los R2 y L2 si utilizamos el juego remoto de PS5 -análisis- o PS4. 

Pero bueno, siguiendo con la pantalla, era un muy buen panel de acabado glossy, lo que le daba un aspecto aún más premium y, además, con muy buenos ángulos de visión.

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Reconozco que debía ser una consola bastante cara de producir y eso es algo que también vieron en Sony. Y es que, a los dos años lanzaron el modelo PCH-2000 que recortaba en algunos materiales y que sí, era más ligera y delgada, pero también se perdía esa sensación premium y, sobre todo, la gloriosa pantalla.

Ahora, el panel era LCD y la diferencia respecto al modelo 'bueno' de PS Vita era abismal, ya que los juegos no lucían, ni de lejos, igual de bien en el nuevo panel. 

El hardware era todo lo que podías desear, tanto que se convirtió en consola de sobremesa

Pero bueno, hablando de juegos, el hardware responsable de moverlos era bastante interesante y, aun hoy, me parece muy capaz.

Se trata de un SoC con una CPU de 4 núcleos con una velocidad de entre 333 MHz y 444 MHz que está acompañada por una GPU de cuatro núcleos a 111 MHz. 

La RAM era de 512 MB, una auténtica pasada para una consola portátil, pero no se quedaba ahí, ya que estaba acompañado por otros 128 MB solo de VRAM.

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Es decir, no era una arquitectura de RAM compartida, pero tenía una cantidad de RAM que, al menos en eso, en la cantidad, era como la de la todopoderosa PlayStation 3. Tenía Wi-Fi, había un modelo con conectividad 3G y GPS y los controles eran perfectos.

PSP era una consola muy cómoda para jugar, pero en shooters la cosa cambiaba al no tener segundo stick. Aquí tenemos los mismos controles que en un mando DualShock 3 de la época y, para emular el R2/L2, el panel trasero.

Como siempre, al menos en la época, Sony tenía ganas de hacer formatos propietarios y en este caso teníamos unas tarjetas de juego (o cartuchos, si lo prefieres) que eran propios de la consola, así como una tarjeta de memoria que únicamente servían en la Vita.

En PSP ya teníamos las MemoryStick de los japoneses, pero esas tarjetas se podían utilizar para, por ejemplo, las cámaras de Sony, así que no eran tan "especiales" como estas tarjetas de memoria. 

Y si nos metemos con los juegos, hay de todo, para lo bueno y para lo malo, pero hay tres títulos en particular que, en pleno 2022, me siguen dejando con la boca abierta. Uncharted el abismo de oro era una aventura totalmente nueva que mostraba un apartado gráfico muy similar al del primer Uncharted de PS3.

Esto, teniendo en cuenta que estamos hablando de una portátil, era impresionante, pero más que ese título, los juegos que me dejaron con la boca abierta fueron Killzone Mercenary, un shooter en primera persona con un apartado visual de autentica locura, y el combo de Gravity Rush y Assassin's Creed III Liberation, juegos con un apartado visual tan potente que, con una remasterización HD se vendieron en las máquinas de sobremesa.

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Gráficamente era una pasada lo que podía poner en su apabullante pantalla, pero eso tenía un precio: la autonomía. En uno de estos juegos teníamos suerte si podíamos hacer un viaje de dos horas y media con la consola viva, ya que el hardware comía bastante en los títulos más punteros.

Al final, y aunque la experiencia era magnífica con algunos juegos, donde más partido saqué a la portátil fue con los indis gracias tanto a la tienda digital como al programa PlayStation Plus que ofrecía algunos juegos mes a mes. Títulos como Hotline Miami o Bastion llenaron muchísimas horas de viaje en mi juventud.

Ya he comentado que tuvimos dos versiones de Vita, pero realmente hubo tres. Y es que, con la potencia del sistema, Sony lanzó en 2013 una revisión de Vita que, básicamente, podemos describir como... una Raspberry Pi de PlayStation. Se trató de PlayStation Vita TV.

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Es el hardware de Vita, pero con una GPU subida de revoluciones hasta los 200 MHz y sin pantalla ni batería. Conectada a la corriente y al televisor, teníamos una consola de sobremesa que sí, tenía gráficos de portátil, pero con una resolución 720p que, en la época, no estaba nada mal.

Tiene el mismo lector de juegos y memoria que su hermana portátil y se puede controlar tanto con el mando de PS3 como con el de PS4. Seguramente no la tengas y, es más, puede que no hayas oído hablar de ella, pero que saliera como máquina de sobremesa te da una idea de la potencia del sistema.

Si era tan buena... ¿por qué fracasó PS Vita?

Y todo parece fantástico con un hardware a la última, un pantallote (es el término científico para hablar de esta pantalla) y juegos visualmente potentes junto a la escena indie, ¿verdad?

Bueno, pues lo cierto es que no. De hecho, PS Vita fue un fracaso comercial y eso, entre otros factores, provocó que Sony la abandonara de manera prematura.

Hay varios factores que contribuyeron a la muerte de la máquina, pero el precio fue el primero y más importante. Ya he dicho que era cara, muy cara para una portátil y, de hecho, es algo que ocurrió con 3DS en sus comienzos.

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Te recuerdo que 3DS salió a esos mismos 250 euros y, tras pocos meses en el mercado, Nintendo no solo tuvo que dar marcha atrás bajando el precio, sino que creó un pack de early adopters con algunas recompensas para los usuarios que la compraron de inicio.

Pero más allá del precio, lo que marca el éxito de un sistema son sus juegos y Sony dio muy poquito cariño a su portátil. Uncharted, Killzone y Gravity Rush, tres títulos que ya he mencionado, sí dieron la talla, pero lo cierto es que los japoneses lanzaron... poco más.

Resistance Burning Skies fue un juego mediocre y si nos salimos de Sony, sagas que en PSP habían tenido aventuras propias como Metal Gear Solid, Kingdom Hearts, Monster Hunter o GTA, no tuvieron presencia alguna en esta portátil y, si la tuvieron como es el caso de MGS, se trataba de un recopilatorio de juegos ya lanzados.

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Gran Turismo no tuvo presencia en esta portátil (quizá porque Yamauchi estaba con GT 6 para PS3) y God of War se quedó en God of War Collection, un recopilatorio de los dos primeros juegos de la saga que también vimos en PS3 y PS4, y algo similar ocurrió con Jack and Daxter y su recopilatorio. Todo eso que PSP tuvo (entregas exclusivas de sagas reconocidas) no estuvo prácticamente en PS Vita.

Los juegos independientes y la escena de desarrolladores japoneses siguieron insuflando vida a la máquina y hay auténticas joyas en el catálogo, pero las empresas occidentales dieron la espalda muy pronto a la consola y los móviles dieron la puntilla. 

Nuestros compañeros de HobbyConsolas hicieron un repaso a las cancelaciones de PS Vita entre las que se encontraba el famoso Bioshock que, evidentemente, nos entusiasmó a muchos, pero que nunca llegó, así como ese Metal Gear Solid 4 para Vita que esperé durante años.

Ahora vemos normal jugar en el móvil, pero cuando todo eso empezó a despuntar fue tras el lanzamiento de PS Vita. 

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No estaban los mismos juegos en móvil y en Vita, pero los smartphones ya podían competir en pantalla (aquellos fantásticos AMOLED de Samsung y los OLED de LG) y en potencia, así que... ¿para qué comprar una portátil que hace menos que el móvil que tengo en el bolsillo?

Al final, como suele ocurrir, fueron varios factores los que hicieron que la balanza se descompensara, que los desarrolladores más grandes dejaran de dar apoyo y que Sony se centrara en los últimos años de PS3 y los comienzos de PS4, pero lo cierto es que la consola "murió" antes de que Sony la descatalogara en 2019.

Difícil de encontrar nueva y sin soporte, pero recomendable en 2022

De hecho, no es solo que esté descatalogada, sino que Sony quería cerrar la tienda digital. Esto es un problema porque la preservación del videojuego es un tema espinoso y, de hecho, hace poco Nintendo comunicó que cerraba la eSHop de 3DS y WiiU.

Sin embargo, creo sinceramente que es un muy buen momento para comprar una PlayStation Vita, sobre todo el primer modelo. Como digo, me parece que sigue siendo una consola muy actual gracias a una muy buena relación pantalla-potencia-tamaño.

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Sí, seguramente te cueste una pasta hacerte con un Soul Sacrifice, físico que es un auténtico juegazo, pero también te digo que si te haces con unos pocos títulos, vas a amortizar la máquina.

Además, no solo sirve para jugar a los títulos propios y una de las cosas que más me gustan es que puedes jugar a PS4 con la función de juego remoto desde PlayStation Vita.

Es el mismo escenario que el de WiiU y, por poner un ejemplo, puede que me apetezca jugar a Hoziron Forbidden West en PS4 Pro, pero mi pareja quiere ver el nuevo capítulo de su serie favorita o un partido. 

VIDEO

Análisis PS5, la consola de nueva generación de Sony

En la tele podemos poner ese contenido, pero en mi Vita puedo seguir jugando a lo que estaba jugando en la tele. Y sí, la conexión va bastante bien y, de hecho, gracias al panel OLED los juegos se ven de escándalo.

Pero bueno, te pique el gusanillo por una PS Vita en 2022 o no, queríamos dedicar unas líneas a una consola que me sigue pareciendo espectacular y que, al final, es un pedacito de historia. 

Veremos si Sony hace una portátil en el futuro, algo que no parece demasiado probable teniendo en cuenta los años que han pasado desde Vita y que, ahora, están muy centrados en PS5 y las nuevas PlayStation VR2.

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