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Netflix se mete en un lío muy gordo con difícil solución

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La prohibición de compartir contraseña de Netflix llega a su principal mercado, el anglosajón, con el rechazo de masivo de sus usuarios. Tras los problemas en mercados como el español, se enfrenta ahora a su mayor reto.

Hace dos días Netflix anunció la expansión del impopular plan que impide compartir las contraseñas. Llegará a nuevas regiones, y su principal mercado, el mundo anglosajón: Estados Unidos, Reino Unido y Australia. Palabras mayores. La controvertida medida puede acelerar un punto de no retorno, , de la que fuera pionera, y más grande de entre las plataformas de streaming.

No hace demasiado, Netflix se consolidaba como la plataforma de streaming de referencia. Su éxito radicó en una interfaz limpia, un algoritmo que mostraba series nuevas que no terminaban en el catálogo, su logotipo en los mandos de las televisiones, ausencia de anuncios, y ,sobre todo, un precio barato y que podías compartir con amigos y familiares.

Entonces, series como Los Soprano, Prison Break, y luego, Lost, cambiaban el paradigma y movían a la ficción de la sitcom a las megaproducciones. Se veían en todo Internet. Netflix desbancó a la televisión tradicional, evitando sus anuncios; y a las páginas de descarga, como Megaupload, (junto al FBI) anulando sus banners molestos, su larga carga de buffer y su calidad de reproducción dudosa.

Era un buen trato. Poco precio, se hacía la vista gorda por compartir la cuenta, se evitaba la publicidad y tenías toneladas de contenido. Además, los capítulos de las series salían de golpe y no había competencia. Un éxito.

Sin licencias propias, producción masiva de series

En sus principios, Netflix se atrevió incluso a hacer sus propias megaproducciones, como Marco Polo o Sense8. Pero, series de bajo coste como Por 13 razones, le demostraron que su camino era el de apostar masivamente para encontrar una joya.

Fue una apuesta ganadora, cuando la competencia llegó cuando la poderosa HBO y el dominio de Juego de Tronos señalaba el rumbo de las series, contrataron producciones de éxito local en otros países y consiguieron, eventualmente, ofrecer La Casa de Papel o el Juego del Calamar, y una apuesta propia con Stranger Things

El mercado del streaming ha cambiado mucho desde entonces, HBO pronto quedará relegada a una sección dentro de MAX. La fusión considera las siglas selectas y cultas, y prefiere un público más generalista. 

Netflix App

La última fue Disney+ con todo tipo le licencias para producir su propio contenido, y con un segmento de público claro. Antes aparecieron Amazon Prime Video y Apple TV que, aun con menor cantidad de licencias que Disney+, contaban con la capacidad de dar su suscripción a sus usuarios, un modelo diferente al de Netflix.

Netflix no tiene una serie que venga hoy al rescate y pueda competir. Lo intentó con Arcane, The Witcher, Miércoles o Sandmand, y la mantuvieron a flote, pero basta con dar un vistazo a las series más vistas de hoy, para ver que la competición está poco equilibrada con el resto. Su modelo necesita más y más al sacar las series de una tacada.

Su catálogo decrece en calidad, su algoritmo ya no fascina, sus precios suben y ha tenido que recurrir a la publicidad. Lo único que queda de su época gloriosa es el botón en los mandos de televisión. 

Después de traernos la era del streaming, hoy, Netflix nos trae de regreso la vieja fórmula de la tele tradicional o la actual TDT, pagar más o anuncios sin límite y lo hace con reproches al usuario.

El plan de Netflix para impedir compartir contraseñas, oleada tras oleada

La alarmante situación, con una gran caída en bolsa, una bajada en suscriptores de 200.000 suscriptores el pasado año, primera en su historia, ha hecho cambiar el rumbo, plantear que las pérdidas tienen que ser cubiertas. 

Netflix decidió subir precios, quitar cuentas compartidas y rezar por una nueva joya, en un contexto de huelga de guionistas en Estados Unidos. La plataforma decide prohibir la medida con la siempre hizo la vista gorda, (compartir tu cuenta), la primera oleada comenzó.

En esta prueba piloto, salvó los muebles en varios países, en la segunda fase la compañía ha revelado que tras probar el plan de bloqueo de compartir contraseñas en Latinoamérica, España y Canadá experimentó una reacción inicial con una oleada de cancelaciones masivas.

Pero que después de unas semanas, la plataforma notó incluso un repunte en suscriptores en algunas zonas, no en España, lo que fortaleció sus ingresos, pero su impopularidad si ha crecido, y mucho.

 

Según la BBC, la base de usuarios de Netflix en Canadá ahora es más grande de lo que era antes de la implementación del plan que prohibía compartir la contraseña, y como resultado se reforzaron los flujos de ingresos de la compañía. En España llegó a perder 1 millón de suscriptores y lucha por recuperarlos.

Ahora bien, la historia puede ser diferente en sus principales mercados, los anglosajones y centroamericanos, sobre todo en su casa, Estados Unidos, la joya de la corona. 

Un gran revuelo en redes sociales, descontento entre los usuarios y peticiones de cancelación masiva crecen sin freno. Un hilo en el foro ResetEra estima que esta vez alrededor del 80% de los participantes a los que afectará la medida cancelarán o han cancelado su suscripción.

Porque, sumado a prohibir compartir, ha llegado el precio por compartir. Netflix reveló que los usuarios podrán compartir su cuenta con personas que no vivan con ellos, siempre y cuando paguen una cuota adicional mensual de 7,99 dólares o 4,99 Libras. El mismo precio que una cuota con anuncios.

Implementar un plan de protección de contraseñas es bastante impopular, pero obligar a las personas a pagar otra tarifa para permitir que otro use su cuenta, y por el mismo importe, ha hecho estallar la indignación y puede ser la última pieza que decante caída sin retorno para Netflix.

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